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La diosa de la luna - Capítulo 58

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  4. Capítulo 58 - 58 Capítulo 25 Omnipresentes
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58: Capítulo 25: Omnipresentes 58: Capítulo 25: Omnipresentes Caminé para acercarme al pasillo, sentía una inmensa atracción por él, deseaba saber con ganas que había del otro lado.

—Majestad, no creo que sea buena idea.

—comentó Eriol.

—No lo entiendo, pero sé que es seguro.

—le dije.

Él no parecía convencido ante mi comentario, pero aun así estaba dispuesta a saciar mi curiosidad.

Sabía que se trataba sobre los omnipresentes que me había comentado Seiko, pero me preguntaba porque no habían aparecido antes, podría ser porque no los conocía.

Caminé hasta acercarme a la entrada, se sentía una corriente muy suave de aire, pero no se podía ver nada adentro, había una oscuridad abrumadora que no era capaz de distinguir las paredes para conocer qué tan angosto era el pasillo.

A pesar del deseo inexplicable que sentía por descubrir que había del otro lado, el miedo a lo desconocido se empezaba a apoderar de mí, extendí mi mano dentro del pasillo, se sentía como atravesar agua, excepto que no podía ver mi mano dentro de ella, a los pocos segundos una ráfaga pasó iluminando todo a su paso dentro del pasillo.

La fuerza del viento me arrastró unos pasos para adentrarme a él, Eriol sostuvo mi brazo con fuerza para no entrar mientras mi vestido se levantaba.

Con el paso del viento, pudimos ver el recorrido del pasillo.

Era lo suficientemente amplio para que pudiéramos caminar dentro de él sin problemas.

Observé a Eriol quien parecía inseguro.

—¿Cree que sea esto de lo que hablaba la reina Seiko?

—preguntó.

—Si.

—respondí.

—Averigüemos que hay.

Di un paso adelante, pero Eriol me detuvo sosteniendo mi brazo, aunque se tonara todavía inseguro sobre ingresar, mi confianza le daba el valor para hacerlo.

—Si no le importa, majestad, déjeme ingresar primero.

—comentó.

Sin embargo, al él colocar un pie dentro, la ráfaga pasó de nuevo, esta vez sacándolo del pasillo y tumbándonos al suelo.

—Bueno, creo que entraré primero.

—comenté, levantándome del piso.

Él no dijo alguna palabra, con miedo de que no lo dejaran entrar a él, lo tomé de la mano y juntos entramos al pasillo.

Dispuestos a cada lado había antorchas puestas en las paredes, estas se encendieron apenas entramos.

Una vez estuvimos por completo dentro del pasillo, la pared, ahora detrás de nosotros se cerró.

Cruzamos miradas, pero no fuimos capaces de emitir alguna palabra, comenzamos a caminar por el largo pasillo, donde al final de este se veía una luz blanca.

El único sonido que se escuchaba parte de nuestras pisada, era mi corazón que latía con fuerza, no sabía si era el miedo o la ansiedad que tenía de saber que había del otro lado.

Seiko habían mencionado algunos seres, pero jamás me describió a estas criaturas, existían muchas criaturas en Hirina, de diferentes tamaños, formas, por lo que podría ser cualquiera.

Al llegar al final del pasillo, nos recibió otro largo pasillo.

El anterior estaba hecho completamente de piedras y su iluminación era por el fuego, mientras que, en el otro pasillo, el mismo estaba hecho de mármol, con un alfombra roja que cubría la mayor parte del piso.

Dispuestos de cada lado del pasillo, muchas estanterías con miles de pergaminos encima de ella, algunos otros tirados en el piso.

En el centro de este gran salón, había dieciséis columnas pequeñas, seis de ellas tenían una pluma quienes escribían rápidamente sobre el pergamino que tenían dispuestos sobre ellos y que se iba moviendo solo a medida que avanzaba la escritura.

Frente a las columnas, se encontraban los pergaminos perfectamente enrollados, esos eran los omnipresentes.

—Pueden verlo todo.

—repetí las palabras de Seiko.

—Esto es increíble.

—dijo Eriol.

Me generaba un poco de inquietud el hecho que había diez columnas que se encontraban apagadas o por decirlo en otras palabras muertas.

La pluma se encontraba encima de las columnas sin emitir algún movimiento sobre ella, no tenían pergaminos enrollados como las demás columnas, habían sido arrancados y con la acumulación de polvo sobre ellas se podía entender que desde hace mucho tiempo alguien no visita la sala o simplemente a esas columnas no le prestan la mayor atención.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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