Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La diosa de la luna - Capítulo 68

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La diosa de la luna
  4. Capítulo 68 - 68 Capítulo 29 Isobel
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

68: Capítulo 29: Isobel 68: Capítulo 29: Isobel Isobel había ido a casa tal y como se lo había pedido antes de irnos a Agnes, salió junto con Akina y se separaron a mitad de camino tal y como solían hacer los días que se iban a visitar a su familia.

Ellas tienen su habitación en mi torre, no solo para estar a mi disposición, sino también para evitar cualquier cosa que les pudiera ocurrir a ellas, para Isobel era normal pasar sus días dentro del palacio ya que aquí fue donde vivió parte de su vida, ese día tuvieron la idea de salir juntas a visitar a sus familias para regresar juntas al día siguiente, sin embargo, por alguna razón que todavía se desconoce, salió de su casa, donde fue atacada.

Luego de lo ocurrido, trajeron a Akina escoltada al palacio para protegerla.

No dieron muchos detalles de lo ocurrido, no había hablado con el capitán Bauer al respecto y hablarlo con el barón Antonova sería una perdida de tiempo porque nunca estaba presente y no había dado justificaciones de ello, esto lo supe por el sacerdote Uzuai que luego de una pequeña discusión donde insistía saber lo que me había pasado, accedió a contarme lo ocurrido.

—¿Me va a decir que ocurrió?

—preguntó el sacerdote Uzuai.

Nos encontrábamos en mi habitación, le pedí a Akina que como se lo había dicho en un inicio que se tomara el día, que no era necesario que me atendiera cuando ella se necesitaba más a sí misma que yo a ella.

Veora y Cyrus se fueron a rellenar unos formularios con respecto a la salida que hubo en Agnes y todos los sucesos ocurridos.

Mientras que el sacerdote, Eriol y yo estábamos aquí.

Observé a Eriol quien todavía tenía su ropa manchada, no quería contarle lo que pasó, no porque tuviera algo que ocultar, quizá sí, pero en realidad era porque no quería hacerlo.

—Nadie salió herido.

—respondí.

—No creo que sea necesario.

—Algo tuvo que haberle pasado, para que terminara así.

—dijo señalándome.

Mi brazo que antes estaba negro ahora solo tenía la punta de los dedos de ese color, mi ojo y parte de mi cabello habían recuperado su tonalidad.

Pero seguía sin entender que había ocurrido.

—No entiendo que pasó.

—comenté.

Él solo suspiró para luego salir de la habitación.

Así era el sacerdote Uzuai, pocas palabras y poco afecto, solo decía lo justo y necesario cuando era el momento y cuando no, solo callaba.

Cerró la puerta tras de sí, me tumbé a la cama pensando en Isobel, que por alguna razón tenía el presentimiento de que lo que le había ocurrido era en parte mi culpa.

—Majestad.

—dijo Eriol buscando captar mi atención.

Me incorporé para observarlo, tenía su postura rígida como de costumbre con una mirada muy seria.

—¿Qué desea hacer?

—preguntó.

No creo que me haya hecho esa pregunta antes, cada una de las cosas que ocurría habían sido por impulsos, otras tantas porque habían sido planeadas por alguien más para que las hiciera, pero nunca me había detenido a pensar que quería hacer.

Pero, no sabía que responder, ¿qué se supone que debería hacer con respecto a Isobel?

Con respecto a mí o a mi familia.

No supe que responder, solo cubrí mi rostro con mis manos, ¿qué podría hacer por Isobel?

No la conocía muy bien, la verdad era que no conocía bien a las personas que estaban a mi alrededor, ni siquiera a Aries con quien era más “cercana”.

—Iremos a visitar a la señorita Amica.

—comenté.

Eriol me quedó observando sorprendido ante mis palabras.

—Averigua en qué sanador está y que el capitán Bauer me traiga un informe del ataque de Isobel.

—le pedí a Eriol.

—Majestad, creo que debería descansar con todo lo que ocurrió.

—dijo Eriol.

—Lo haré más tarde, quiero por lo menos ver que está bien.

—La señorita Amica por formar parte de la realeza está en los sanadores del palacio.

—dijo Eriol.

—Entonces, no tienes qué preocuparte porque vaya a salir.

Él hizo un gesto de desaprobación ante mi comentario, pero aceptó ir conmigo a visitarla, por lo que se fue a darse un baño insistiéndome que no saliera de la habitación hasta que él llegara.

Disfruté de los momentos a solas en mi habitación, preparándome un baño, sin pensar nada durante esos minutos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo