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La diosa de la luna - Capítulo 72

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  4. Capítulo 72 - 72 Capítulo 31 Intimidación
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72: Capítulo 31: Intimidación 72: Capítulo 31: Intimidación Abrí los ojos de golpe, estaba agitada por el sueño, me dolía la cabeza con mucha fuerza.

El sol apenas empezaba a salir.

Fue solamente un sueño, pero se sintió tan real que me hizo dudar de ello.

Puede que no recuerde la mayoría de mis conmemoraciones de cumpleaños, pero recordaría haber tenido un enfrentamiento con Hana, aún más, recordaría como se puso mi brazo, me parecía extraño el uso de esa magia estando en la mansión Odola, pero sobre todo la despreocupación de Uzuai al verme de ese modo.

Las puerta de mi habitación se abrieron, en ella entró Akina, sin la compañía de Isobel, me saludó como de costumbre, dejándome el desayuno a un lado y empezó a hacer sus tareas en completo silencio.

Eriol llegó al cabo de un par de horas, fuimos a visitar a Isobel quien había despertado, se encontraba muy adolorida, pero los sanadores cada vez veían buenos los avances que había estado teniendo.

Me acompañaron a una entrevista con el periódico local para conocer más acerca de la recaudación que se hizo hace dos meses con la fiesta de Mies y el festival de la cosecha, que ya tiene tres semanas desde que se hizo, y no se había podido publicar ni discutir los resultados, se le habló de los avances que hubo con respecto a la zona Amaris, y que posteriormente se daría un comunicado para conocer los avances en toda Hirina.

—¿Y qué nos dice acerca de la muerte de Kamil Sirel?

—preguntó el periodista.

—Según tenemos entendido, él se encontraba a su servicio al momento de su muerte.

Observé a Eriol quien estaba de pie detrás del sofá, tensionó su mandíbula ante la pregunta.

—Los detalles sobre Kamil Sirel fueron dados a su familia, quienes nos pidieron no divulgarlos.

—respondí amablemente a su pregunta.

Durante las dos semanas de mi ausencia, la familia Sirel nos había pedido que no comentáramos nada acerca de ello, ya que los perjudicaría el hecho que Kamil intentara hacerme daño, pero también para proteger el hecho que se encontraba bajo un juramento de sangre que la familia desconocía.

El periodista escribió algunas cosas en su agenda, abrió su boca para decir algo, pero el sonido de la puerta del salón abrirse hizo que callara.

Entró Aries acompañado de Beatriz, iba con paso seguro y con una gran sonrisa dibujada en su rostro.

—Aquí estás, te he estado buscando.

—dijo Aries mirándome.

—La entrevista finalizó.

—dije dirigiéndome al periodista, quien tomó sus cosas y salió de la habitación.

—No sé si te enseñaron, Aries.

—comenté sin observarlo.

—Pero interrumpir una conversación de esa manera, demuestra tu falta de educación.

Ese sería un comentario que incluso estando de buen humor con él de todas formas le diría, pero no era capaz de mirarlo sin sentir ira, en cambio Eriol lo observaba con el mismo sentimiento que tenía.

—No seas así, Agatha.

Vine a disculparme.

—Interrumpiendo mi entrevista, es un buen comienzo.

—dije sarcástica.

Me levanté para irme a otro lado, no quería estar allí, aunque él no lo dijera, sabía que había entrado de esa manera para ejercer de nuevo una presión sobre mí, cualquier cosa que dijera o hiciera delante del periodista, este lo documentaría colocándome en una posición difícil.

—¿Por qué haces esto?

—pregunté furiosa volteándome a mirarlo.

—Siempre buscando colocarme en una situación comprometedora con cualquier persona.

—No sé a lo que te refieres, acabo de decirte que vine a disculparme.

—Sabías que tenía una entrevista, ¿no puedes escoger otro momentos para tus “disculpas”?

Él se quedó callado observándome, se le veía tenso.

—Déjame en paz, Aries.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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