La diosa de la luna - Capítulo 77
- Inicio
- Todas las novelas
- La diosa de la luna
- Capítulo 77 - 77 Capítulo 32 Consejo_3
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
77: Capítulo 32: Consejo_3 77: Capítulo 32: Consejo_3 —Acepto.
—dije.
—Una caballería nos acompañará en el viaje.
¿Rey Aries?
—pregunté sabiendo que estuviera de acuerdo.
Noté como pasó de observarme a observar a los presentes, pero su vista se detuvo a alguien en particular, pero no supe a quién.
—Acepto, que el capitán Bauer nos proporcione la protección necesaria.
—respondió Aries.
—Partiremos en dos horas.
—dijo Dafina para darle cierre a la sesión del día.
Varios concejales se acercaron a nosotros diciendo varias cosas sin poder escucharse con claridad algún comentario, pero a todos se les podía entender que no estaban de acuerdo con el viaje imprevisto al reino de los sueños, algunos dijeron que ella podría ser una integrante de los hijos del caos al ser una ciudad tan misteriosa y con un sistema diferente al de nosotros, contemplando el hecho que el mismo sistema que poseen, podríamos implementarlo en toda Hirina aunque eso supusiera un peligro para todos, tranquilicé a todos junto con Aries quien estuvo apoyándome en mi decisión, por primera vez sentía que hacía algo bien.
Había aceptado su petición para conocer quien fue la persona que quiso introducirme a un sueño eterno, y porque Aries estaba invitado teniendo en cuenta que la afectada era yo, pero aún más, solo por conocer como es la ciudad.
Me acerqué a Dafina, quien todavía se veía muy segura acerca de su intervención.
—Concejal Dafina, ¿cuánto es el tiempo de permanencia establecido?
—pregunté.
—Los que deseen, majestad, pero puede ser a lo mucho dos días considerando el tiempo de viaje.
Salí del salón con Eriol detrás de mí siguiéndome hasta mi habitación, donde les di la noticia a Isobel y a Akina, quienes se encontraron muy emocionadas al respecto, porque incluso cualquier persona que desee entrar al reino de los sueños necesitarían hacer un papeleo que le tomaría más de un año realizar.
—Señorita Amica, es su decisión acompañarme a este viaje, teniendo en cuenta que apenas hoy retoma sus labores.
—comenté.
—No se preocupe, majestad, para mí sería un honor ir con usted a donde vaya.
—respondió ella con una sonrisa para luego correr con Akina y discutir los vestidos que llevaríamos al viaje.
—Majestad, lleva todo el rato ignorándome.
—dijo Eriol.
—Señor Gerlaria, no es que lo esté ignorando, sé que es lo que me dirá.
—respondí.
—¿Qué es una mala idea salir del palacio?
Pues, si, lo es.
—Lo sé, pero no tenía otra opción.
—respondí.
—Estamos hablando de un asunto muy delicado, el reino de los sueños es una nación que ha caminado sobre la historia de Hirina con mucha cautela.
Que nos hayan invitado es un suceso muy importante, ¿qué otra cosa pude haber hecho?
—Solicitar la entrega del culpable aquí, en el palacio.
—No es tan simple, tú la escuchaste, por alguna razón el culpable puede morir, traerlo supondría varios días hacerlo.
Te lo dije, no es tan fácil.
A veces solo desearía que fueran las cosas más sencillas.
Sin duda lo deseaba, todos los días me levantaba pensando en aquel sueño y las despreocupaciones que pude experimentar, a veces olvido que se trató solo de un sueño y despierto con las ganas de estar en aquel lugar solo siendo una persona más del montón con problemas más del montón, muchos dirían que sería afortunado estar en mi posición, pero si lo vivieran como la verdadera pesadilla que es, no lo dijeran, o por lo menos lo que ha sido para mí.
—De acuerdo.
—dijo Eriol resignado.
—Escogeré personalmente a los soldados que nos acompañarán.
Luego de eso se fue de la habitación corriendo, teníamos poco tiempo.
Mis shauri tuvieron mis cosas listas en poco tiempo, nos encontrábamos esperando la señal de Myria para poder partir, merendábamos las tres en mi habitación cuando tocaron a la puerta.
Isobel se levantó a atender y anunció que la reina Isadora había llegado, Akina se levantó de la mesa recogiendo los platos que habíamos usado dejando los pocos bocadillos que quedaban a disposición, para que Isadora pudiera sentarse, lucía un poco preocupada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com