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La diosa de la luna - Capítulo 80

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  4. Capítulo 80 - 80 Capítulo 33 El reino de los sueños_2
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80: Capítulo 33: El reino de los sueños_2 80: Capítulo 33: El reino de los sueños_2 Eriol hizo un gesto de desaprobación, sin embargo, me acompañó con Bastian.

Comenzamos a caminar, pero no veía que Aries nos acompañaría, quise preguntar, pero intuí que quizá se nos uniría en un rato.

La casa, estaba repleta de cuadros alusivos a los sueños y a la familia Dafina, en muchos de ellos aparecían personas que no reconocí, pero los cuadros que estaban frente a una puerta pude distinguirlos, era una pintura de las seis diosas, acompañadas de otras diez personas que no reconocí, una de ellas pude reconocerla porque su rostro aparecía en otros cuadros.

Al entrar a la sala, nos encontramos con una mesa larga dispuesta en el centro, no había nadie dentro, la sala solo poseía dos puertas, pero ni una sola ventana a su alrededor.

Me senté en la mesa con Eriol quien se mantuvo de pie detrás de mí.

La segunda puerta se abrió, de ella salió Myria junto con una mujer, quien apenas pisó la sala sentí un peso en mi pecho que me llevó inmediatamente a llevar mi mano a mi pecho, sentí mis ojos llorosos, el aura del salón cambió por completo, no había tensión en el ambiente, pero lo que hubiera enseguida desapareció con la llegada de ella, la mujer del cuadro.

—Majestad, ¿se encuentra bien?

—preguntó Eriol al ver mi reacción.

—Si… —respondí.

—Solo que… me siento extraña.

—Lamentamos mucho eso.

—comentó Myria.

—No previmos que efecto puede tener ella en usted.

—Debemos esperar que el rey Aries llegue.

—comenté.

—Majestad, el rey Aries no se encuentra invitado a esta reunión.

—respondió Myria.

—Entenderá nuestros motivos al finalizar la reunión.

Él fue invitado por política y porque fue quien realizó la amenaza al reino de los sueños.

Se me hacía extraño que no invitaran a Aries a esta reunión, aunque debía de admitir que al no hacerlo me quita un peso de encima el pensar como actuaria conmigo.

La mujer que acompañaba a Myria se sentó en la punta de la mesa, frente a nosotros.

Lucía calmada, una mujer muy hermosa, de verla empecé a sentirme con sueño y cansada, su cabello negro caía como agua por sus hombros con unos ojos casi idénticos a los de Myria y Bastian.

—Aunque hayan pasado muchos años, todavía tienen rastros de ellas.

—dijo la mujer.

Su voz sonaba armoniosa, como una melodía tan suave que te hace que te tranquilice.

—Algunas de sus versiones pasadas puedan conocerme.

—dijo la mujer.

—Mi nombre es Hu Dafina, ese fue el nombre que se me asignó al llegar a este mundo ¿ustedes pueden saber quién soy?

—Me temo, señora Hu, que no la conozco.

Lo lamento.

—respondí.

—Hablas igual que ella.

—respondió Hu riendo.

—Sé que lo que les diré les sonará descabellado, pero soy la diosa de los sueños y pesadillas.

—Imposible.

—susurró Eriol.

—No… no lo comprendo.

—dije.

—Siempre han existido seis diosas.

—respondí incluso dudosa de mis palabras.

—En realidad, fuimos dieciséis dioses.

—respondió Hu.

—Pero, esto ya tú lo sabes.

Con esas palabras mi mente volvió a ese día, en el salón de los omnipresentes donde se encontraba el mismo número de columnas que Hu había dicho, ¿cómo sabía que había ido allí?, Pero aún más ¿dónde se encontraban los nueve dioses restantes?

Aun así, eso no confirmaba sus palabras, aquellas columnas se encontraban apagadas, no emitían ni un solo movimiento, no tenía manera de comprobar aquellas palabras.

—El motivo por el cual le solicité específicamente a usted esta reunión, fue porque ella me lo pidió, quería conocerte.

—comentó Myria.

—¿A mí?

—pregunté confusa.

Mi cabeza empezó a dolerme, me sentía un poco mareada, no sabía si era por la impresión de lo que acababa de decir o el simple hecho de su presencia que me causaba malestar.

—Se sentirá abrumada un rato.

—dijo Hu.

—Ustedes han perdido con el paso de los años la resistencia a estar frente a un dios.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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