La diosa de la luna - Capítulo 82
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- Capítulo 82 - 82 Capítulo 34 El criminal
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82: Capítulo 34: El criminal 82: Capítulo 34: El criminal Hu se había ido a descansar, al final de la reunión me explicó que pocas personas conocían todavía de su existencia porque cree que podría haber cambios en la sociedad si se enteraran, sobre todo por la ausencia de los otros nueve.
Myria me dio un vaso con agua para poder calmarme, aunque ya lo había hecho, la sensación de haber vivido una vida que no era la mía era extraña, ahora el mundo se sentía irreal, Hu dijo que era la conexión que tenía con Amaris lo que me permitió conocer su vida, en esas imágenes la vi a ella como muy buenas amigas incluso, acompañándola durante el día de la redención.
—¿Confía en ella, majestad?
—preguntó Eriol.
—Si.
—respondí con certeza.
—Confío en ella, señor Gerlaria, todas las palabras que dijo fueron ciertas.
—Es decir, que realmente usted está en peligro.
—Eso me temo.
—¿Qué podemos hacer?
Ella dijo que es alguien del palacio, debemos averiguar quién es… —comenzó a decir Eriol frenético.
—Señor Gerlaria, calma.
—dije sosteniéndole las manos.
—Estaré bien, no podemos decirle a nadie, solo desconfiar de los demás.
Nos encontrábamos a fuera del salón donde estábamos hasta hace un momento reunidos, esperando a Bastian quien nos guiaría hasta conocer el criminal y esperamos a Aries para que también estuviera presente, ya que, en parte, gracias a él era que nos encontrábamos allí.
Sin embargo, al llegar Aries no se le veía nada feliz, tenía un semblante bastante enojado y se acercó a mí con mucha rabia acumulada.
—¿Qué carajos te ocurre?
—preguntó Aries.
—¿De qué estás hablando?
—pregunté confundida.
—¿Una reunión sin notificarme?
—dijo furioso.
—No puedo creerlo, gracias a mí es que estás aquí, ¡y me excluyes!
—Debe calmarse, rey Aries.
—comentó Beatriz que venía con él.
—No es momento.
—¡No pidas que me calme!
—gritó Aries.
De la corona de su cabeza empezaba a salir una pequeña línea de humo, señal de que estaba dejando de que sus emociones lo controlaran.
Intenté llevar las cosas con calma, no me sentía igual después de la experiencia que tuve con Hu, pero no podía dejar que él me tratase como quisiera.
Afortunadamente, en ese momento llegó Bastian aclarando su garganta para apaciguar los ánimos de Aries, quien inmediatamente recobró su postura, aunque el enojo todavía se le notaba.
Bastian nos hizo señas hacia donde debíamos ir para poder ver al criminal, aunque deseara hacerle preguntas sabía que no podía hacerlo.
—¿Y bien?
—preguntó Aries.
—¿Qué dijeron en esa reunión que tuviste?
—No estuve en ninguna reunión.
—le respondí.
Myria y Hu me pidieron que tuviéramos la mayor discreción al respecto, estar frente una diosa es algo completamente nuevo para mí, una experiencia realmente única, pero con muchas preguntas.
Si se supone que Aries no se encontraba invitado a la reunión, ¿cómo supo que me encontraba en una?
Él bufó ante mi respuesta, pero al parecer decidió no insistir en algo que no tenía forma de probarlo y que se supone que nadie le había dicho algo.
Al entrar en los calabozos sentí el mismo frío que la torre del palacio, algunas celdas estaban ocupadas, Bastian nos comentó que los criminales que atrapaban en su ciudad normalmente eran ladrones o personas que no seguían la ley.
Nos detuvimos en una celda con un hombre de una apariencia física de unos cuarenta años, se le veía desaliñado, sucio.
Apenas sintió nuestra presencia se asustó al vernos, para luego colocarse a llorar desesperadamente.
—Majestad.
—dijo arrodillándose, suplicando.
—Le ruego su perdón, lo que le hice fue por salvar a mi familia.
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