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La diosa de la luna - Capítulo 88

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Capítulo 88: Capítulo 36: El intruso

Los centinelas nos llevaron de regreso a nuestras habitaciones, Aries se mantuvo en silencio durante todo el trayecto al igual que Beatriz, a quien Eriol estuvo consolando un buen tiempo, curiosamente cuando llegamos a la habitación, me pidió permiso para ir donde ella y pasar la tarde a su lado, era entendible que lo hiciera después de lo que ocurrió, la mujer debe estar sintiéndose culpable, aunque no fuera así. Lo que me sorprendía más, era él saber cuán importante es ella para Eriol, cuando siempre le insistí en que se tomara un descanso estando en el palacio, siempre se negaba a hacerlo, me alegra que ahora haya decidido tomar uno.

Akina e Isobel estaban fuera de la mansión Dafina, habían solicitado una visita guiada y aún no habían vuelto de ella, por lo que estuve sola en la habitación un rato, hasta que me quedé dormida.

El sonido de la puerta hizo que me levantara, la habitación estaba completamente oscura y en silencio, continuaba sola. Detrás de la puerta, estaba una de las doncellas de la mansión quien anunció la cena con Myria, Bastian, Aries y mi persona, acepté por supuesto, no me encontraba en condiciones de negarme a la invitación.

La cena no fue la mayor cosa, una comida exquisita acompañada de un bufé, con las conversaciones más banales, nada de política ni de lo ocurrido en los calabozos, ni siquiera en la reunión con Hu, la mayoría de las cosas tribales llenas de risas de mi parte, Aries continuaba serio y en silencio, compartía alguna que otra palabra, Beatriz no estaba con él, lo que intuí que seguía con Eriol. Al final de la cena concluimos que partiríamos de regreso a casa al día siguiente por la mañana.

Un centinela fue muy amable en llevarme de regreso a la habitación, mis shauri habían regresado, les pedí que se fueran a descansar dándole la información que mañana temprano regresaríamos al palacio, al final terminé durmiéndome luego de un baño.

Escuché un ruido dentro de la habitación, me desperté sobresaltada por ella, no sé cuántas horas tuvieron que haber transcurrido, la luz de la luna entraba con fuerza iluminando un poco la habitación, pero aun así se veía oscura.

Desde mi cama inspeccioné mi habitación, tratando de divisar si había entrado algún animal, aunque estuviera en la casa Dafina y Myria junto con Bastian estuvieron repitiendo mucho que era la casa más segura de toda Hirina, no me sentía en ese momento tan segura, por lo que comencé a sentir miedo. Algo se movió entre las cortinas, me levanté para poder observar mejor, fue cuando lo vi, una silueta de alguien en mi habitación, temí que se tratase de las sombras. El miedo no me dejó ver bien, por lo que mi primera reacción fue gritar para correr hacia la puerta, cuando rápido se acercó a mí tapando mi boca con su mano.

—No creo que quieras tener a los centinelas aquí. —dijo muy cerca a mi oído. —Cálmate.

Aunque nunca me había hablado así de cerca, solo bastó la última frase para saber de quién se trataba. Comencé a respirar lento para calmar mi miedo, aunque mi sentido de alarma no desaparecía, me soltó de mi agarré y me di vuelta para observarlo confusa, pues no tenía nada que hacer en mi habitación, menos en la noche, pero ahí estaba.

—¿Por qué me miras así? —preguntó casi riendo.

—Estas en mi habitación. —puntualicé.

—¿Y?

—Aries, no te he invitado a mi habitación, pero aquí estás, además, ¿cómo entraste?

—Creí que querías pasar la noche conmigo.

—Según tú. —respondí frustrada. —Puedes irte, te aseguro que estaba feliz pasando la noche sola.

—¿Por qué? Acabo de llegar. —dijo con una sonrisa.

Comenzó a acercarse a mí, por cada paso que retrocedía, él avanzaba dos, hasta que me acorraló con la puerta. Se puso tan cerca a mí que podía sentir su respiración en mi cabello, no era capaz de observarlo a los ojos, su aroma era de una fragancia amaderada con ligeros tonos de alcohol. Durante la reunión bebimos vino, pero no el suficiente para embriagarnos, lo más seguro es que haya seguido bebiendo luego de la cena. Con su mano me levantó el rostro obligando a mirarlo, no me sentía cómoda en ningún aspecto lo estaba, sabía que todo estaba mal, pasé por debajo de su brazo para quitármelo de encima, pero seguía persiguiéndome.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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