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La diosa de la luna - Capítulo 89

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Capítulo 89: Capítulo 36: El intruso_2

—Aries, vete. —amenacé. —Antes que llame a los centinelas.

—No eres capaz de dañar un buen momento entre nosotros.

—¿De qué hablas?

Retrocedí lo suficiente hasta chocar con la cama y caer encima de ella, no sé qué ocurría, pero no era capaz de pensar con claridad. Él se colocó encima de mí, sus piernas rozaban con mis piernas desnudas por el pijama.

—Aries, te ruego que te vayas. —dije casi suplicando.

Sabía que podía usar mis poderes para sacarlo de mi habitación, solo que no sabía cómo hacerlo sin alertar a los demás.

—¿Estás segura? —preguntó. —No pareces colocar mucha resistencia.

¿Qué podría hacer? No quería formar un escándalo por lo que estaba ocurriendo, no solo dejaría en una mala posición a Aries, sino que incluso las personas me señalarían, solo sentía ganas de llorar de la impotencia, pero no era capaz de hacerlo, no era capaz tan siquiera de pensar con claridad. Su mano comenzó a tocar mi cintura, aunque intenté mover mi cuerpo para evitar su tacto, pero no tenía muchos lugares para moverme. Dejó caer su cuerpo para comenzar a besar mi cuello, pero más allá de sentir algo especial, sentía asco e incomodidad, no era capaz de moverme, no sabía si era por el miedo, pero no tenía idea de cómo reaccionar ante lo que estaba ocurriendo, no quería que sucediera de esa forma, no con él, no así. Su mano comenzó a acariciar mi hombro bajando un poco el pijama, intenté apartar mi mirada e ignorar lo que estaba ocurriendo, quizá así pasara rápido, el viento mecía la copa de los árboles con mucha tranquilidad, la luz de la luna se había apagado hacia rato trayendo más oscuridad en la habitación, se podían distinguir unas pequeñas gotas de lluvia, apenas podía ver lo que sucedía alrededor, pero podía sentirlo todo, su mano buscando meterse debajo del pijama, sus besos en mi cuello y alrededores que…

Se escuchó un estruendo que hizo que Aries se quitara encima de mí muy rápido, al levantarme noté que Eriol había entrado en la habitación, encendió las luces y en su rostro se podía ver una expresión de confusión.

—Majestad. —susurró Eriol.

—Vete, muchacho. —comentó Aries. —Estamos ocupados.

Intentó lanzarse encima, me levanté de la cama y el cayó en seco. Eriol me quedó mirando, con el aire que entraba por la puerta pude sentir frío en mis mejillas, al tocarlas, me di cuenta de que se me habían salido unas lágrimas. Aries se levantó, tomó mi mano, tirando de ella para hacerme volver a la cama, sin importar que Eriol estuviera allí presente, pero me resistía.

—Vete, Aries. —dije.

—No, Agatha, ven, nos estamos di…

El puño de Eriol impactando con fuerza la mejilla de Aries interrumpió sus palabras. Aries se quedó pensando unos segundos en lo que había ocurrido, para luego lanzarse encima de Eriol para regresarle el golpe. En el proceso de su pelea, partieron la lámpara de a un lado de la cama, comencé a decirle una y otra vez que se separaran, pero sentía que en ese momento no sentían mi presencia, no sabía que hacer, me encontraba desesperada, mis gritos y el hecho que dañaron más de un mueble en la habitación, fue lo que provocó que los centinelas se alertaran y llegaran a la habitación para separarlos, cuando llegaron los centinelas levantaron a Aries del piso, tenía su boca y su nariz sangrando, Eriol por otro lado, tenía sangre en su ceja que le caía por su rostro sudado, con una de sus mejillas rojas por los golpes.

—Llévense al rey Aries a su habitación. —les dije. —Y asegúrense que no salga.

Aries no fue capaz de levantarse, por lo que entre dos centinelas lo cargaron para llevárselo de la habitación. Los otros centinelas esperaron mi comentario acerca de Eriol, con un gesto les hice saber que estaba todo bien y se fueron. Él se sentó en el piso a un lado de la cama, entré al baño por un tazón que llené de agua, me senté junto a él. Sumergí mis manos en el agua, se encontraba fría, casi refrescante, una capa se adhirió a mis manos, las saqué y con ellas comencé a curar las heridas de Eriol, quien al contacto con el agua hizo una mueca de dolor.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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