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La diosa de la luna - Capítulo 95

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Capítulo 95: Capítulo 38: El ataque al palacio

“Está será la última vez que nos veamos”, repetía en mi mente la frase que me había dicho Hu antes de partir del reino de los sueños, ella sabía que moriría, quizá pudo haber hablado con un profeta, pero no tenía sentido ya que hace muchos años no existía un profeta en Hirina, posiblemente pudo haber sido mucho antes, teniendo en cuenta que es de la era de las diosas, aun así, había muchas cosas que no entendía, como porque los centinelas nos atacaban sino teníamos algo que ver, quisiera poder conversar con ellos para poder aclarar los asuntos.

El grupo de soldados que había llegado a mi habitación, ahora me conducían al salón del consejo para poder proteger a todos los reyes en un solo lugar. Aunque no terminara la frase, Eriol le pidió a uno de los soldados que cuidara de Nina mientras pasaba toda la situación, no había podido hablar con ella muy bien.

Al llegar al salón, detrás de mí llegaron Seiko y Atlas igualmente resguardados por un grupo de soldados, se encontraban sorprendidos ante lo ocurrido. Solo nos encontrábamos allí los reyes, me dijeron que los shauri estarían protegidos en otra habitación al igual que los sacerdotes, los guardianes se encontrarían afuera con otros soldados protegiendo la entrada.

—Agatha. —dijo Isadora apenas me vio llegar. —¿Qué pasó en el reino de los sueños? —preguntó.

—¿Quién es Hu Dafina? —preguntó Atlas.

—Si, Agatha, ¿por qué no le cuentas lo que hiciste sin mí?

Eran muchas preguntas, no sabía que podía contarles y que no, pero debíamos hacer algo para proteger el palacio.

—Hu Dafina es la madre de la concejal Myria. —dije suspirando. —Y era una diosa.

Hubo reacciones mixtas, mientras que Daniel y Seiko se mostraron incrédulos, Aries, Isadora y Atlas se sorprendieron por mis palabras.

—Imposible. —comentó Daniel. —Y no porqué mientas, Agatha, sino porque una diosa no puede morir, además, las seis que conocemos… bueno, nosotros somos ellas.

En cuestión de minutos comencé a contarles toda mi experiencia conociendo a Hu, desde el sentimiento que tuve cuando llegó a la sala a lo que me mostró de la vida de Amaris, incluyendo el hecho de decirles que eran dieciséis dioses y lo que vi de las columnas del salón de los omnipresentes, incluso hasta aclararle que ella había sido la diosa del sueño, con cada una de mis palabras se sorprendían cada vez más, no esperaban que me creyeran, pero si al menos que me ayudaran a aclarar las cosas. Lo único que omití, fue la información que me había dado ella, que la persona que quería hacerme daño se encontraba dentro del palacio, no podía saber si sería o no uno de ellos.

—Sigue sin ser confiable, Agatha. —dijo Seiko. —¿Cómo es que matas a un dios?

—Aurora Gogledd. —respondí.

—Pero ¿el libro no fue destruido? —preguntó confusa Seiko.

—Si lograron matarla, entonces el libro sigue intacto hoy.

Aries se levantó de un salto, caminó con prisa hasta la salida, pero antes de llegar a la puerta esta se abrió de par en par dejando entrar a Myria a la sala, ella corrió a abrazarme inmediatamente me distinguió en la sala.

—Lamento mucho lo de su madre, señorita Dafina. —comenté respondiéndole el abrazo.

—Gracias, majestad. —respondió. —Lamento mucho lo del ataque, mi hermano se ha puesto violento con la noticia.

—Ella sabía que esto sucedería.

—Si, mi madre me lo comentó días antes incluso de su visita. —dijo ella cabizbaja. —Logré calmar a mi hermano, pero pide una reunión con todos los reyes para aclarar el asunto, dice que vio a uno de los soldados de ustedes saliendo de la habitación de ella antes de verla… sin vida.

—Imposible. —comentó Daniel. —Usted sabe tan bien como nosotros, señorita Dafina, que nuestros soldados no hacen algo sin una previa autorización del capitán Bauer, que primero pasa por nosotros.

—¿Su hermano le vio la cara a este soldado? —preguntó Atlas.

—No lo sé, pero por como está, me temo que no.

Todos estuvieron de acuerdo en hacer la sesión para hablar con Bastian. Él ingresó acompañado de un grupo de centinelas, los guardianes entraron junto con un grupo de soldados, la tensión era aplastante en la sala, pero aun así decidimos hacerlo para colocarle fin al malentendido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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