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La diosa de la luna - Capítulo 96

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Capítulo 96: Capítulo 38: El ataque al palacio_2

Bastian comenzó a hablar explicando furioso como vio salir a un soldado de nosotros con el uniforme puesto y cubriéndose el rostro de la habitación de Hu, él, aunque lo notó un poco extraño porque se supone que ya todos habíamos zarpado, entró a la habitación después y fue cuando encontró el cuerpo de Hu ya sin vida. Myria, aunque también dudaba acerca de este soldado, no estaba de acuerdo con su hermano de atacar al palacio para obtener una respuesta. Pensé en abrir una investigación como se intentó solicitar cuando ocurrió lo del sueño eterno, algo que, si el reino de los sueños estaba de acuerdo, porque al final quien tenía la última palabra era Myria, le pediríamos al capitán Bauer que investigue él directamente en la mansión Dafina lo que pudo haber ocurrido, es una pena que esto se haya quedado solo en el pensamiento.

Antes de ingresar, Bastian delante de nosotros dio la orden de no atacar a menos que él lo solicitara, incluso si lo hacía, estando en un salón rodeado de soldados, guardianes y reyes no le convenia hacerlo, pero unos de sus centinelas no acataron la orden. Unos segundos antes de que pudiera dar una opinión o idea con lo ocurrido uno de los centinelas, un lyarmis, formó un arco y flecha de energía, que usó para dispararle a Atlas a quien le dio en el hombro, Bastian le gritó que detuviera su ataque, otro de los centinelas sacó su espada cortando el pecho de Bastian, el grito de Myria llenó toda la sala, mientras los guardianes intentaban proteger a sus reyes.

—El palacio ahora les pertenece a los hijos del caos. —dijo el lyarmis. —¡Encierren a los reyes!

Entró un grupo armado al salón para enfrentarse a los caballeros del palacios y los centinelas del reino de los sueños, magia y poderes comenzaron a cruzarse de un lugar a otro. Eriol tomó mi mano con fuerza, con su espada, esquivando cada ataque se abrió paso entre la multitud para salir del salón, detrás de nosotros venía Seiko, quien era protegida por su guardiana, sin embargo, al salir, otro grupo nos esperaba en la puerta. Seiko extendió sus manos, tomando agua de las fuentes que estaban a un lado del salón, con ella creó una corriente de agua y luego carámbanos para poder herir a la rebelión sin hacerle mucho daño, lo que nos permitió continuar nuestro camino, junto a nosotros se sumó Atlas quien no podía moverse casi a raíz de su herida, igualmente iba acompañado por su guardián.

No entendía que ocurría, todo estaba pasando demasiado rápido que no tenía tiempo de pensar con claridad, hasta que mis ojos observaron a una persona llevándose a Nina a la fuerza, el soldado que Eriol le había asignado no se encontraba con ella. Grité su nombre, ella con mucho miedo en sus ojos miró donde se había producido el grito y salí corriendo tras ella, aun con las advertencia de Eriol a mis espaldas. El hombre que la sostenía tenía una daga entre sus manos, que la alzó hacia mí para atacarme, de la misma agua que Seiko había tomado, levanté mis manos rápido para poder crear un escudo quien recibió el impacto del atacante, congelé el escudo manteniendo su mano dentro lo que le impidió la movilidad al hombre. Corrí hacia Nina, le tomé la mano para poder continuar corriendo, debíamos pensar en una estrategia para recuperar el palacio, adondequiera que vieran mis ojos, había soldados con rebeldes luchando, nuestro camino se vio interrumpido por un grupo más, esta vez nos superaban en número entre nosotros.

—Nina, veo que cumpliste con tu objetivo. —dijo quien parecía ser el líder de ese grupo. —Vamos para que obtengas tu recompensa. —extendió su mano para que ella lo recibiera, pero se negó.

—No. —respondió Nina. —No iré con ustedes a ningún lado.

—De acuerdo. —comentó el hombre riendo. —Será a las malas entonces.

Todos los soldados de su bolsillo sacaron gemas zima[1], el líder se lanzó sobre Nina, alcé un muro entre ellos y nosotros que les impidió su paso, fui empujando el muro para impedir que ellos se acercaran a nosotros. Un siena atravesó el muro sin problema, se acercó corriendo a nosotros, el guardián de Atlas sacó su espada para enfrentarse a él. Eriol se lanzó encima de mí arrojándome al piso, segundos después impactó a mi izquierda una lanza que había llegado de la nada, al perder mi concentración, el muro se deshizo dejando pasar a los atacantes.

[1] Gema mágica que anula los poderes de quien la porta, se usa en joyería normalmente en collares, utilizados para los condenados. Las gemas son de color ámbar oscuro, que al absorber todo el poder del portador se ilumina un poco. El portador no puede quitarse la gema por sí mismo ya que le transmite una carga eléctrica, debe ser quitada por alguien más.

Uno de ellos se acercó ferozmente a Eriol para clavarle una daga a la altura de su pecho, él se levantó rápido para poder defenderse del ataque, que por poco estuvo por herirlo. Me levanté detrás de él para poder ayudarlo cuando vi que Nina se alejaba de nosotros, le grité para que volviera, pero no parecía escucharme, di varios pasos para ir tras ella cuando sentí un frío que empezó a recorrer mis piernas, una fuerza tiró de mí con mucha brusquedad arrastrándome hasta los atacantes, eran sombras, que también habían inmovilizado a los demás. Las sombras nos obligaron a arrodillarnos, el líder de los atacantes sonrió de par en par acercándose a nosotros.

—Mamá dijo que cambio de planes. —dijo sacando algo del bolsillo de su pantalón.

Sostuvo en sus manos una esfera que parecía ser de cristal, su contenido un azul vibrante que casi parecía contener un millón de estrellas. Dejó caer la esfera entre nosotros y al contacto con el suelo se rompió en mil pedazos, el líquido creó un agujero perfecto alrededor de nosotros, por el que fuimos absorbidos, lo siguiente que escuché fueron gritos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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