La Épica Historia del Caos contra el Orden - Capítulo 318
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Capítulo 318: En el bosque
Caín, Krane y Marcus no tardaron en llegar a una habitación vacía y, en cuanto entraron, los ojos de Caín empezaron a brillar con una luz roja.
Marcus respiró hondo mientras una luz azul inundaba sus ojos. Su fuerza de voluntad había alcanzado el Rango Pseudo Rey de Ondas, lo que le permitía mantener la cabeza fría, pero no había forma de que pudiera competir con Caín.
—La información me llegó a través de mensajes cifrados. Recibí una larga lista de objetivos, junto con sus rutas y códigos. Muchos de ellos no solo estaban repletos de riquezas, sino que también eran soldados. No pidieron nada a cambio, dejando claro que para ellos el dinero no era un problema.
—Tuve cuidado y solo ataqué los cruceros vacíos y usé a gente que sabía cuidarse. O al menos, eso es lo que creía.
La mirada de Marcus se tornó fría al mirar de reojo a Krane, pero el hombre de mediana edad se limitó a encogerse de hombros. No existía entre ellos ninguna relación real más allá del trabajo mercenario, y cualquier atisbo de lealtad entre ambos sería ridículo.
Caín entrecerró los ojos al oír esas palabras y ver que Marcus, incluso en ese momento, se mostraba cauto, revelando la información de tal forma que, fuera de contexto, carecía de sentido y no podía usarse en su contra.
Su interés en Marcus decayó, ya que lo que quería era descubrir a la gente que estaba detrás de la trama contra el Fuerte Relámpago Imperial. Eran precavidos, pues usaban varias capas de protección y no se arriesgaban a contactar directamente con los bandidos y mercenarios.
—¿Cuándo llegó este mensaje y tienes alguna pista de quién está detrás?
Marcus no respondió de inmediato; no quería enemistarse con Caín, pero tampoco quería ganarse la enemistad de la organización secreta que se atrevía a ir contra el Duque del Relámpago Colapsante.
Caín pudo discernir los pensamientos que cruzaban la mente de Marcus.
—Puede que sean peligrosos y tengan mucho más poder que yo, pero no están aquí.
La mirada de Caín se volvió gélida al pronunciar esas palabras, y su mano se transformó en una garra demoníaca de sangre.
Marcus se quedó de piedra al ver la rapidez con la que Caín recurrió a la violencia, y pudo sentir la palpable intención asesina que emanaba de él. Estaban en el puerto y bajo vigilancia, así que todo el mundo se enteraría si le pasaba algo, pero a Caín parecía no importarle en absoluto.
«No se atrevería».
Ese pensamiento cruzó la mente de Marcus, pero enseguida negó con la cabeza. La imagen del joven atacando a un Titán aún estaba nítida en su memoria. Comparado con eso, matarlo a él no era nada.
—Ah… Tengo toda la información archivada. Puedo enviártela.
Marcus suspiró al aceptar su destino. No podía hacer nada al respecto y comprendió que había abarcado más de lo que podía apretar.
—No me la envíes directamente a mí. Envíala a Krane.
Marcus y Krane se quedaron confusos al oír aquello. Estaba claro que Caín tenía acceso completo a toda la información, por lo que añadir un paso intermedio parecía innecesario, pero todo se aclaró enseguida.
—Krane, leerás toda la información y redactarás un nuevo informe como si la hubieras recopilado por tu cuenta. La fuerza que tiene como objetivo el Fuerte Relámpago Imperial te contactó directamente, sin intermediarios.
A Marcus se le abrieron los ojos como platos y una sonrisa asomó a su rostro. Si Krane creaba un archivo completamente nuevo y se lo enviaba a Caín, no se podría rastrear nada hasta él. Estaba a punto de expresar su gratitud cuando Caín volvió a hablar.
—Sigue usando la información, pero ataca solo los cruceros vacíos. No me importa la riqueza que obtengas, pero de ahora en adelante, serás mis ojos y oídos en la Cámara de Comercio Imperial.
Antes de que Marcus pudiera responder a esa orden, Caín desapareció de su vista, y lo siguiente que sintió fue una mano que le agarraba la nuca. Un dolor agudo lo asaltó mientras una runa roja quedaba grabada bajo su cabello.
Aquello no era otra cosa que una Marca del Ego, lo que le permitiría a Caín saber siempre la ubicación de Marcus.
—Traicióname o incumple tu deber, y te enviaré a prisión. Si me faltan pruebas para condenarte, te mataré en silencio.
Marcus tembló al oír esas palabras. Caín había logrado desvanecerse de su vista a pesar de estar justo delante de él, y ahora estaba marcado. Aunque la Marca del Ego no era indestructible y solo podía causar daños menores en la capa superior de su cuerpo, para romperla necesitaría la ayuda de un Maestro del Reino de la Apoteosis.
Como Tesorero de la Cámara de Comercio, Marcus conocía gente de ese nivel, pero ninguno de ellos borraría la Marca del Ego de Caín y se arriesgaría a enfurecer a semejante genio en su nombre. El joven casi se desplomó en el suelo, al verse en una posición extremadamente peligrosa y sin escapatoria.
A Caín no le importaron en absoluto los pensamientos de Marcus y se marchó con Krane. Los actos tienen consecuencias, y si el joven tesorero no hubiera intentado robar al Fuerte Relámpago Imperial, no se encontraría en ese aprieto.
Aunque un Puerto Imperial era un lugar fortificado y lleno de gente poderosa, Caín y Krane pudieron caminar libremente, y solo tardaron un momento en llegar a las puertas.
—Comandante Luther.
—¿Coronel Laurifer?
La voz de Luther surgió del [Módulo Chip I.A.] de Caín, y se notaba su confusión, pues el hombre calvo no entendía el motivo de la llamada.
Antes de abandonar el puerto, Caín contactó con Luther para entregarle toda la información que obtuvo de Marcus y explicarle los sucesos que tuvieron lugar dentro del Crucero Estelar. También se aseguró de explicar cómo algunos recursos fueron «destruidos» durante la pelea.
En un principio, Caín había planeado pagar por los recursos que consumió, pero no había ninguna razón para malgastar su dinero si podía echarles la culpa a los bandidos. Además, ellos habrían perdido mucho más de no haber sido por su intervención.
Luther se dio cuenta de que Caín se había quedado con parte de la riqueza, pero al ver que el joven no había tocado nada de Nivel Oro o superior, no le importó. Sobre todo porque ahora disponían de la información sobre la fuerza que estaba detrás de su reciente problema con los envíos.
—Gracias por la ayuda. Me aseguraré de registrar este servicio. Cualquier información adicional será de gran ayuda.
—Ayudaré en lo que pueda.
Tras eso, la conversación terminó y Caín no tardó en abandonar el puerto. Nadie se atrevió a detener al dúo, y todas las puertas se abrieron con la autorización militar de Caín.
Una vez fuera, un enorme bosque apareció ante ellos, extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista. Estaba lleno de árboles gigantescos y de poderosas presencias ocultas en su interior.
—Este es el Bosque de las Cigarras. Que yo sepa, aquí hay poderosas Bestias Rey y toda clase de lugares interesantes.
El destino de Caín era Edén, la Capital del Imperio de la Humanidad Matadioses. Aún quedaba un largo camino desde la periferia del Sector Prometeo, pero a él no le importaba.
Aunque ahora era una potencia, siempre había querido visitar el Sector Prometeo y contemplar sus maravillas, así que aprovecharía la oportunidad. Además, el primero de los tres ritos de su Ceremonia de Nobleza Arcana tendría lugar en un mes.
Caín y Krane se elevaron miles de metros en el cielo antes de salir disparados hacia adelante a velocidad supersónica. El hombre de mediana edad ya había visitado el Continente Prometeo antes, así que esto no era nada nuevo para él, pero los ojos de Caín estaban llenos de emoción mientras contemplaba los majestuosos árboles, cascadas y montañas.
¡RUAAAR!
De repente, un poderoso rugido atrajo la atención del dúo. Miraron hacia abajo y vieron a una enorme Bestia Rey con forma de cocodrilo que les rugía mientras su Onda Vital estallaba.
La Bestia Rey se encontraba en un río helado, cargado de intención asesina. Al detectar la presencia del dúo, rugió para advertirles que no se acercaran más.
Por desgracia para el Cocodrilo de Iceberg, el rugido no hizo más que desatar la intención asesina de Caín. La Onda Astral del joven estalló, al igual que su Energía de Sangre, y se precipitó desde el cielo.
¡BUUUUM!
Una potente onda de choque resonó por todo el bosque cuando Caín alcanzó la Velocidad Hipersónica antes de abalanzarse sobre el Cocodrilo de Iceberg. Pronto comenzó una sangrienta batalla, pero no tardó en ser evidente quién sería el ganador.
Krane entrecerró los ojos al sentir el poder de Caín, y quedó claro que el joven no había ganado su anterior batalla por suerte. Mantuvo la mirada alerta, prestando atención a su entorno para asegurarse de que ningún enemigo atacara desde las sombras.
Caín no tardó en ganar la batalla. Consumió hasta la última gota de sangre de la Bestia Rey antes de enviar su cadáver a su [Dimensión Devoradora].
El cuerpo de Caín tenía algunas heridas leves que ya estaban cicatrizando. El poder de su cuerpo era abrumador, y hacía falta una fuerza inmensa para hacerle una herida superficial, y mucho más para dejarle una lesión incapacitante.
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