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La era desolada - Capítulo 107

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Capítulo 107: Capítulo 107.

El Clan Ji Se Reúne Capítulo 107: Capítulo 107.

El Clan Ji Se Reúne Editor: Nyoi-Bo Studio Al ver esta importante formación que podría usarse para proteger a todo un clan o toda una secta, Ji Ning supo controlar su entusiasmo y seguir leyendo a pesar de que por dentro saltaba de la emoción.

¡Quizás habría algo aún mejor!

Continuó hojeando este libro de oro en el que aparecía un tesoro mágico tras otro, lo que aceleraba cada vez el corazón de Ning.

Cada artículo que encontraba le parecía realmente impresionante.

¡Era una pena que no podía adquirirlos todos!

Elegir un solo artículo era muy difícil.

¡El Circuito de la Formación de la Serpiente Elevada de los Nueve Cielos!

Los ojos de Ning se iluminaron mientras leía su descripción: —Esta formación es aún más complicada que la Formación Netherwyrm Llave del Cielo, su poder es incluso mayor.

Sin embargo, necesita nueve usuarios que estén, al menos, en el nivel de Discípulo Zifu.

Ning negó con la cabeza.

Finalmente cerró el libro de oro.

¡El elemento más adecuado para el clan Ji actual era una técnica de formación!

Varias de las que vio que eran comparables con la Formación Netherwyrm Llave del Cielo.

Dos eran incluso mejores, pero ante la situación actual, la mejor elección y la más realista seguía siendo la primera.

La Formación Netherwyrm Llave del Cielo se formaba a partir de cinco formaciones, cada una de las cuales podía ser controlada por un único discípulo Zifu.

Sin embargo, si cinco Discípulos de Zifu unieran fuerzas, ¡el poder de la formación alcanzaría el nivel máximo!

El clan Ji, incluido el padre de Ning, tenía seis discípulos Zifu.

Pero su padre tendría que usar una técnica prohibida para liberar suficiente poder.

Por lo tanto, estrictamente hablando, el clan Ji solo tenía cinco discípulos Zifu.

Con esto en cuenta, la Formación Netherwyrm Llave del Cielo era la mejor opción.

—¿Has tomado una decisión?

—preguntó el oso amarillo gigante.

—Así es.

Elegí…¡la Formación Netherwyrm Llave del Cielo!

El oso miró sorprendido a Ning y le dijo: —¿La Formación Netherwyrm Llave del Cielo?

¿Estás seguro?

Esa formación sirve para proteger clanes, una vez que la usas, ya no hay m de cambiarla.

Así elijas pelear, deberás montar la formación antes.

Es muy probable que en el futuro salgas a aventurarte al exterior; si de pronto te encuentras con algún peligro, no vas a tener tiempo de montar la formación y, lo que es aún peor, el poder de la formación que controla una sola persona es realmente ordinario.

¡Necesitas cinco personas para poder maximizar su poder!

Te pido que lo medites, ya que vas a tener muy pocas oportunidades para elegir un objeto de la Sala del Tesoro.

¡Una vez que te decides no puedes cambiarlo!

—Esto es lo que quiero —dijo Ning muy seguro.

—Está bien.

Ven conmigo.

El oso apuntó hacia un lugar en el aire y de entre la gran masa de tesoros sobre sus cabezas surgió un rayo de luz que venía de una oscura esquina imposible de divisar a simple vista.

Parecía como un meteoro abriéndose paso a través del cielo.

Ning lo miró: había cuatro escamas negras que rodeaban una perla del mismo color.

—Esto es una perla de dragón —dijo el oso.

Luego agitó la pata y la perla comenzó a flotar en el aire.

Estaba cubierta de una gran cantidad de runas y se podía ver en ella la silueta de un dragón nadando.

Las complejas runas en la parte superior eran muy hermosas; no se podían comparar con los garabatos mal hechos de los tesoros rango Mortal comunes.

—La Formación Netherwyrm Llave del Cielo se divide en cinco partes: el núcleo es la perla de dragón; luego está la cabeza del dragón, el cuerpo del dragón, la garra del dragón y la cola el dragón.

Esas son las cuatro partes secundarias —explicó el oso mientras agitaba de nuevo la pata y salieron volando las escamas—.

Están formadas por las escamas del cuerpo del dragón, que han sido forjadas en cuatro discos de formación.

Entonces, son una perla, cuatro discos.

Estas son las cinco partes que conforman la formación.

En cuanto a los misterios que contiene, los entenderás una vez que la analices a fondo.

Ning asintió y estiró la mano para tomar la perla y los cuatro discos.

—Ya entraste en la Sala del Dios de la Guerra, a la Sala del Tesoro y a la Sala Estelar.

Solo te queda descubrir la de las Habilidades Divinas, así que esfuérzate por lograr el avance que necesitas antes de los diez años.

En ese momento, podrás entrar.

—Entendido —dijo Ning.

—Bien, ¿y ahora?

—Tengo que irme.

El oso gigante asintió y ¡whooosh!

Su cabeza aumentó de tamaño de repente y se volvió en una mera sombra que tragó a Ning.

En el Lago de Ala de Serpiente, en la parte posterior de un patio había una linterna colgante que emanaba una tenue luz blanca.

Era tarde por la noche.

—¿Por qué no ha regresado el joven maestro?

Hoja de Otoño sostenía una petaca de vino y estaba parada a las espaldas de Yichuan.

El padre de ning se sentó.

Detrás estaba echado un gran perro blanco, la Bestia Divina Sabueso Blanco de Agua.

La mirada de Hoja de Otoño reflejaba algo de preocupación también, pues habían estado esperando a Ning por un buen rato.

—El joven maestro dijo que no debíamos molestarlo y que su cuarto debía permanecer totalmente cerrado —dijo la mujer.

No podían hacer nada más.

Hoja de Otoño conocía el temperamento de Ning: si pedía que no lo molestaran, nadie se atrevería a pensarlo siquiera.

La única opción era esperar.

—No seas impaciente, hay tiempo de sobra —dijo suavemente Yichuan sosteniendo una copa de vino.

Se sentía completamente tranquilo porque sabía que la batalla que se avecinaba sería el momento más glorioso de su vida.

De pronto, el suelo comenzó a vibrar a lo lejos e instantáneamente Hoja de Otoño se llenó de alegría.

—Debe ser que el joven maestro está saliendo del lugar.

Y luego sonó un fuerte chirrido.

A lo lejos, se abrió la puerta de una habitación de la que emergió un joven vestido con pieles.

Yichuan se levantó y frunció levemente el entrecejo al mirar a su hijo: lo había visto crecer así que podía percibir hasta el más mínimo cambio.

Se dio cuenta de que el Ning actual había perdido algo de su agudeza, pero a cambio tenía apenas una pizca de la calma que transmite el agua.

—¿Estuviste entrenando?

—preguntó Yichuan.

—Así es.

Logré avanzar —respondió Ning.

En la mirada de su padre, apareció un dejo de satisfacción y orgullo.

Esta sería su última batalla y sabía que moriría en ella.

Poder ver a su hijo aumentar su poder una vez más justo antes de su muerte lo hacía sentir realmente contento.

Que Ning fuera así de talentoso lo hacía estar seguro de que el nombre de su hijo sería reconocido mundialmente.

—Bien —dijo Yichuan sin rodeos.

—¿El tío Blanco viene también?

—preguntó Ning mirando al sabueso.

—Tu tío y yo somos hermanos de toda la vida.

Estoy preparado para morir en este encuentro y si llego a sobrevivir lo más seguro es que quede lisiado.

Antes de que eso suceda, decidí liberar a tu Tío Blanco y al Tío Negro.

El Tío Negro ha vuelto a los bosques de la montaña, pero Tío Blanco ha decidido luchar a nuestro lado.

Así muera, quiere hacerlo con nosotros y yo no puedo impedírselo.

No sabes lo que significa para mí tener un hermano que me acompañe hasta la muerte.

Me siento sumamente orgulloso.

Ning se conmovió casi hasta las lágrimas al percibir lo emocionado que estaba su padre y la mirada de incondicionalidad que se veía en la mirada de su tío Blanco.

—Bien.

Salgamos entonces.

Ning se adelantó, abrazando al Sabueso Blanco de Agua como lo hacía cuando aún era un niño al ir a entrenar arquería.

—Tío Blanco, vamos juntos.

El sabueso lo vio con una mirada llena de cariño: había visto crecer a Ning desde que era un pequeño infante.

Era además el único hijo de su gran amigo Yichuan, así que lo veía como un miembro más de su familia.

¡Whoosh!

De la nada, apareció un bote que se expandió hasta alcanzar unos treinta metros de largo.

Ning, Yichuan y el sabueso se subieron.

—¡Vamos!

—exclamó Ning.

El bote comenzó rápidamente a volar a través de los cielos nocturnos con dirección al norte.

De vuelta en el desolado bosque de montaña Ji Nuevefuegos, la Abuela Sombra, el viejo sirviente Ah Xing, Ji Guardaverdades ya habían montado una impresionante formación en las inmediaciones.

Ning había pasado bastante tiempo meditando dentro de la Sala Estelar y, mientras tanto, el resto se había ocupado de distintos asuntos.

Dada la gran velocidad a la que se movía un discípulo Zifu, ya todos estaban de vuelta.

—¿Por qué trajiste a tu bestia espiritual?

—preguntó Abuela Sombra con voz ronca.

Guardaverdades acarició la cabeza de un águila negra y dijo: —Yo no quería que viniera, pero insistió.

Me ha acompañado desde que era un polluelo.

Nunca se me ha despegado y se negaba rotundamente a hacerlo ahora, así que no tuve opción.

Nos conocemos de toda la vida, tanto que me siento más cerca de él que de mi mujer y mis hijos.

Nuevefuegos y el resto lo miraron y se limitaron a asentir.

Que una bestia espiritual acompañara a su dueño hasta en situaciones de gran peligro era francamente raro de ver.

—¿Yichuan no ha vuelto?

Guardaverdades acarició al águila mientras levantaba la cabeza para revisar el cielo.

La formación no había sido activada todavía y, como era un discípulo Zifu, le bastaba la luz de la luna para poder ver claramente a gran distancia.

—No seas impaciente —dijo Nuevefuegos—.

Todavía queda algo de tiempo.

—Lo mejor sería que ese niño Ji Ning no viniera —opinó la Abuela Sombra—.

Insiste en estar presente.

Es la única esperanza del clan Ji y, por el talento que tiene, no debería costarle mucho llegar a ser un Adepto de Wanxiang.

El problema es que es demasiado obstinado.

—No te preocupes.

Tiene el Talismán sin Rastro.

Cuando llegue el peligro, así no quiera irse, lo obligaremos.

—Cierto, lo podemos obligar.

Si no quiere partir en el momento crucial, tomaré mi propia vida frente a él.

—Basta, él tiene muy claras sus prioridades —dijo Nuevefuegos mientras se le iluminaban los ojos—.

¡Ahí vienen!

Todos levantaron la cabeza para mirar: a lo lejos, se veía un rayo cruzando rápidamente el cielo que comenzó a disminuir la velocidad.

Fue ahí cuando notaron que se trataba de un bote.

El bote comenzó a descender desde el cielo y cuando estaba a unos treinta metros del piso, desapareció.

Ning, Yichuan y el Sabueso Blanco de Agua aterrizaron.

—¿También trajiste a tu sabueso?

—dijo riendo Guardaverdades.

—Veo que vino tu Águila de Nieve —exclamó riendo Ning al verla.

Los dos se miraron y comenzaron a reír, ellos sabían el por qué.

—Bien.

Ya estamos todos reunidos.

Debemos prepararnos para lidiar con Montaña del Dragón Nevado —dijo Ji Nuevefuegos.

—Correcto —dijeron todos con un tono solemne.

—Hice hace unos momentos un viaje especial a la Ciudad de Montaña Golondrina para visitar al General Dong, él es el encargado de las fuerzas que se encuentran aquí.

—¿Cómo te fue?

—preguntaron ansiosos.

Un dejo de furia llenaba la mirada de Nuevefuegos cuando respondió: —Todo el mundo conoce al General Dong y sabe que forma parte del lejano y enorme clan Dong.

Ese fue uno de los motivos por los cuales pudo convertirse en comandante general de las fuerzas de la Gran Dinastía Xia de este lugar.

Ning asintió.

Era sabido desde hacía tiempo que convertirse en un general de la Dinastía Xia no era meta para alguien de un clan pequeño como el clan Ji.

Después de todo, se trataba de un puesto realmente importante: una vez que vestías el “traje de tigre” para servir a la Gran Dinastía Xia, ¿quién se atrevería a meterse contigo?

—No era mi intención ofender al general.

Por desgracia, cuando quise hacer dar el informe, me comunicaron que el general se encontraba en una meditación a puertas cerradas y no podía recibir visitas.

Fui a ver al Representante General, pero me dijeron que se había ido de la ciudad.

—¡¿Qué?!

Nadie daba crédito a sus oídos.

—Definitivamente se trataba de una táctica para retrasar la entrega del informe.

No querían reunirse con nosotros.

—Esto seguro es obra de Montaña del Dragón Nevado.

Ning estaba frenético: el objetivo de montar la formación era retrasar las cosas hasta que llegara el Enviado Celestial, pero sin informe alguno ¿cómo vendría?

—No me importaba nada más, ya que el destino de nuestro clan depende de esto.

No me importó si ofendía o no al general, así que comencé a gritar con tanta potencia que mi voz se escuchó por toda la Ciudad de Montaña Golondrina.

Dije: “¡Mi clan está dispuesto a ofrecer a la Gran Dinastía Xia una valiosa mina de minerales elementales!” Gracias a la fuerza del grito, todos los habitantes de la ciudad, incluidos los soldados, me escucharon.

El General Dong no se atrevió a demorar más el asunto, así que vino a mi encuentro con el rostro transformado por la ira y me echó del lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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