La era desolada - Capítulo 1143
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Capítulo 1143: 1143 Colina Tigre Capítulo 1143: 1143 Colina Tigre Editor: Nyoi-Bo Studio Los dos volaron hacia el pasillo de entrada.
Las paredes del pasillo de color blanco plateado estaban bordeadas de misteriosas runas.
—Esas deben ser runas de formación de barrera.
—Un campo invisible de energía está protegiendo el núcleo del Muro Elefante del Infierno —dijo solemnemente Ji Ning—.
Puedo sentir una forma invisible y omnipresente de presión.
Incluso mi sentido divino se ve afectada por ello y queda inoperable.
—Me pasa lo mismo —dijo Polvonueve.
Ambos avanzaron con gran cuidado, listos para liberar su poder en cualquier momento.
Luego de avanzar tres kilómetros llegaron a una bifurcación en el camino.
—Vamos por ahí —dijo Polvonueve señalando uno de los lados.
—Bien.
Pase lo que paso tenemos que estar juntos.
No les des ninguna oportunidad de emboscarnos por separado —dijo Ning se hizo muy serio.
Cuando vio esas runas en las paredes entendió que las barreras definitivamente poseían un poder increíble.
—¡Mira hacia allá!
—dijo Polvonueve con entusiasmo desde una esquina mientras señalaba algo frente a él.
Ning se apresuró a ir hacia allá, solo para ver una grieta de color plateado en la pared que emanaba un aura de poder aterrador.
—¿Qué demonios?
—murmuró Ning.
Él y Polvonueve se acercaron para inspeccionarla cuidadosamente.
—¿Cómo es esto posible?
Todo el pasillo está formado por esta sustancia de color plateado.
No puedo hacerle una marca ni siquiera con un golpe de toda mi fuerza.
¿Cómo se desgarró de esta manera?
Ning miró las grietas en las paredes del pasillo más adelante.
Había cinco en total, pero las runas dentro del pasillo habían sido completamente destruidas.
Cada grieta tenía más de trescientos metros de largo y más de treinta metros de profundidad y habían destruido a fondo las formaciones y las escrituras que cubrían las paredes del pasillo.
Incluso había algunos restos de color plateado en las paredes.
—Parece que alguien las hizo con la mano, son como marcas de garras —dijo Polvonueve anonadado.
—¿Con la mano?
—dijo Ning—.
Voy a intentarlo de nuevo.
Quizás la sustancia plateada de esta zona es más débil que en cualquier otro lugar.
Al instante estableció una barrera para bloquear cualquier temblor generado en el área, guardó cinco de sus Espadas Arcoíris del Norte y con la restante golpeó con su Dao de la Espada Omega Rompecielos.
La espada se estrelló directamente contra un fragmento plateado del tamaño de una palma en el suelo.
¡BOOM!
Una salvaje e ilimitada ráfaga de poder se estrelló junto con su espada contra los escombros de color plateado, haciéndola volar del suelo y estrellarse directamente contra las paredes cercanas.
Ning agitó su mano y atrapó el escombro.
—Hmm.
¿Está completamente intacto?
—dijo Ning mirando fijamente el objeto.
El único daño visible era el daño en los bordes, que se había generado cuando había sido arrancado de las paredes por esa potencia mayor desconocida.
—Los ocho señores de las Ciudades Sagradas pueden ser un poco más fuertes que yo, pero esto está en un nivel completamente diferente —dijo Ning y examinó cuidadosamente el pedazo de escombros—.
Esto fue obra de alguien que era al menos tan fuerte como un Hegemón.
—Correcto —dijo Polvonueve.
Los Hegemones eran mucho más poderosos que ellos.
¡Su poder divino eterno y sus Daos eran muy superiores y además solían tenían Tesoros Universales!
—Las runas y las barreras en este túnel fueron destruidas.
Ven, sigamos buscando —dijo Ning.
—No puedo dejar que los escombros se desperdicien.
Pueden ser útiles —dijo Polvonueve y agitó la mano para recoger los trozos de escombros que yacían en el suelo.
…
Continuaron avanzando por el pasillo.
Pronto vieron otra sala que tenía un extraño altar de sacrificios dentro de ella, pero las aterradoras marcas estaban ahí también.
Todo el altar se había desgarrado.
Luego vieron un pilar redondo de color rojo fuego cubierto de runas.
Seguro había sido parte de una formación poderosa, pero, por desgracia, el pilar también había sido abierto.
—Claramente hubo una batalla aquí —dijo Polvonueve mientras caminaba—.
Una potencia mayor desconocida causó toda esta destrucción y la persona a cargo de Muro Elefante del Infierno fue incapaz de defenderse, pero ¿por qué no vemos ningún cadáver?
—Mira hacia adelante —dijo Ning y señaló hacia el camino frente a ellos.
No había nada más que vacío.
—¿Hemos llegado al final?
Ning y Polvonueve llegaron rápidamente a la abertura y se asomaron al vacío, en el cual flotaba una tenue niebla azul claro.
En el centro del lugar había un planeta deslumbrante que tenía miles de millones de kilómetros de diámetro.
—Polvonueve, ¿estás pensando lo que yo estoy pensando?
—preguntó Ning.
—Ah, ¿entonces estás pensando en eso también?
—dijo Polvonueve y se echó a reír.
Ning asintió y dijo: —Este estilo debe ser el estilo de la raza Sithe.
Cuando estuvieron en el cuerpo de ese humanoide gigante vieron que estaba lleno de pasadizos de piedra y de vastos planetas.
Ning había adquirido su tercer discípulo en uno de esos planetas, el joven llamado Vientodelcielo.
Sithe, ese humanoide gigante, había matado a un Hegemón directamente mientras hería a otro tan gravemente que el segundo Hegemón, un miembro de la raza Antigua, había muerto por las heridas.
—El creador de Muro Elefante del Infierno pudo manipular tanto la Piedra Negra de Fuego Profundo como este desconocido material plateado.
Suena a algo que solo los Sithe podrían hacer —dijo Ning.
—Sí, el Sithe superó a los cultivadores en muchas áreas —dijo Polvonueve.
Aunque el Sithe había sido aniquilado, su poder era indiscutible.
Fue por ese poder que los Autarcas se habían visto obligados a dirigir a todas las civilizaciones de cultivadores a la guerra contra ellos.
Las llamas de la guerra habían llenado innumerables lugares, lo que provocó que el Realverso del Dragón Llama perdiera todos los Hegemones que tenía en ese momento.
¡Uno solo podía imaginar cuán miserable había sido esa guerra!
—Por cómo flotaba a través de la Gran Oscuridad, supongo que el Muro Elefante del Infierno fue algo que quedó de la Guerra del Amanecer —dijo Polvonueve—.
No debe contener mucho peligro.
—Pero está lleno de esa aura invisible de poder y tengo la sensación de que es aún más peligroso que esa criatura humanoide en la que estábamos —dijo Ning—.
Aunque lógicamente no debería ser peligroso, incluso el más mínimo poder restante podría ser suficiente para aniquilarnos a los dos.
Polvonueve entrecerró los ojos.
—Qué más da.
Hagamos un intento, quizás encontremos un enorme tesoro dentro.
—Muy bien, vamos.
Ning fue el primero en volar hacia el planeta.
Los tesoros que dejó el Sithe a menudo representaban una gran fortuna.
¡El Templo de la Onda Carmesí no era más que una sola reliquia, pero era más valiosa que todos los bienes de los tres Hegemones del Realverso Dragón de Llama!
Quizás el Muro Elefante del Infierno tenía algo dentro que era igual o más valioso que el templo.
¿Cómo Ning se atrevería a retroceder?
—Puede haber seres vivos dentro de este planeta —dijo Polvonueve mientras volaba al lado de Ning—.
La última vez que entramos en la tierra natal de tu discípulo, Vientodelcielo, los locales nos descubrieron casi de inmediato.
¿Deberíamos enmascarar nuestras auras esta vez?
—Es buena idea.
Pretendamos ser Señores Dao del Segundo Paso —dijo Ning.
—De acuerdo.
Polvonueve y Ning inmediatamente cambiaron sus auras a través del arte Vital.
Era la técnica de enmascaramiento más formidable que conocían, capaz de cambiar incluso el aura de su almarreal.
Ning estaba simulando el aura que Señor Dao Píldorasanta tenía cuando era un Señor Dao del Segundo Paso, mientras que Polvonueve hizo lo mismo con la de un Señor Dao diferente que conocía.
La simulación solo era efectiva cuando se usaba para emular a alguien que realmente conocías.
Llegaron rápidamente a la región fuera del planeta.
—Esa aura invisible de poder se está haciendo más fuerte —dijo Ning.
Él y Polvonueve intercambiaron una mirada.
Swish.
Swish.
Los dos volaron cuidadosamente hacia el planeta, el cual estaba rodeado por una gruesa capa de nubes y niebla.
Volaron a través de las múltiples capas de nubes y pudieron divisar el mundo debajo de ellas.
Era un vasto mundo lleno de montañas y estaba repleto de criaturas vivientes.
—Hay vida aquí, se ven humanoides —dijo Ning cuya era terriblemente aguda—.
A juzgar por sus auras, los seres vivos aquí son bastante fuertes.
Hay muchos Dioses Empíreos e Inmortales Celestiales e incluso puedo ver Dioses Antiguos e Inmortales Ancestrales.
Podían sentir leves y violentas ondas de poder que emanaban a la distancia.
—Hay una pelea allí —dijo Polvonueve mirando hacia la batalla—.
Vamos a echar un vistazo.
Al acercarse, pudieron ver que fuerzas de dos bandos luchaban furiosamente entre sí.
—Todos son cultivadores de nivel Mundial —dijo Polvonueve—.
En total parecen ser unos sesenta.
Para ellos, los cultivadores de nivel Mundial no eran más que hormigas.
—Alguien capaz de comandar a tantos cultivadores de nivel Mundial debe ser bastante fuerte —dijo Polvonueve.
—Deberíamos aprender un poco acerca de este planeta, así podremos conocer más rápidamente los misterios del Muro Elefante del Infierno —opinó Ning.
Polvonueve asintió.
Ambos mantuvieron la cautela al máximo, ya que una fracción del poder que había dentro de los sitios de reliquia que dejó el Sithe era suficiente para matarlos.
¿Cómo NO tener cuidado?
Ning y Polvonueve volaron hacia el grupo de cultivadores.
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