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La era desolada - Capítulo 43

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  4. Capítulo 43 - Capítulo 43 Capítulo 43 Tribu Dientenegro
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Capítulo 43: Capítulo 43: Tribu Dientenegro Capítulo 43: Capítulo 43: Tribu Dientenegro Editor: Nyoi-Bo Studio En los desolados campos, tres bestias negras galopaban a alta velocidad.

Ning y el resto tenían un gesto de enorme alegría en el rostro.

Sin importar los obstáculos, finalmente volvían a casa de la región que bordeaba el Pantano del Este.

Se acercaban cada vez más a la Ciudad Prefectura del Oeste.

—Joven maestro —llamó Hoja de Otoño.

—¿Si?

Ning la miró y ella dijo apresurada: —En este viaje hacia el lago pasaremos por la Tribu Dientenegro donde está Hierba de Primavera, ¿por qué no la visitamos?

Ha pasado mucho tiempo desde que la vi, la extraño mucho.

—¿Hierba de Primavera?

—dijo Ning sorprendido.

En su corazón también había surgido cierta nostalgia y ganas de verla.

Hoja de Otoño y Hierba de Primavera lo habían acompañado desde que era muy joven, eran como sus hermanas.

Originalmente, a pesar de no querer separarse de ella, tampoco le había querido causar pena y por eso le había permitido estar nuevamente con su padre.

Ahora que la habían mencionado de pronto, Ning no pudo evitar sentir emoción y deseos de verla.

—Está bien, vamos hacia allá.

—Gracias, joven maestro —dijo Hoja de Otoño.

—Yo también quiero ir —dijo Ning al golpear levemente la cabeza de su bestia para que cambiara de dirección.

Aunque en teoría estaban yendo a visitar la tribu porque estaba “de paso”, en realidad quedaba bastante a trasmano.

—————– En una cueva abierta bajo la pared de una montaña con unas cuantas murallas hechas de madera, había algunas armaduras colgando de la boca de la cueva y bestias colgando de los árboles.

Unos cuantos hombres musculosos charlaban casualmente mientras cocinaban la carne de una bestia.

En la entrada, diez guardias armados de negro vigilaban los alrededores.

—Alguien viene —gritó uno de los guardias.

Los hombres que estaban comiendo se giraron a mirar, uno de ellos se levantó y caminó hacia la entrada mientras fruncía el ceño.

Tres figuras se acercaban desde los bosques montañosos.

Al ver que eran tres sujetos sobre bestias negras, se tranquilizaron.

El hombre que se había acercado cambió por completo la expresión del rostro y gritó: —Ha llegado el joven maestro, ¿por qué no le están rindiendo sus respetos todavía?

Rápido, rápido, levántense.

Luego de dar la orden, avanzó y se puso sobre una rodilla a la entrada mientras decía respetuosamente: —¡Joven maestro!

—Levántate.

Con un giro hábil, Ning se bajó de la bestia mientras se reía del líder de estos guardias.

—¿Me has visto antes?

—Yo, Wuzhan, he sido afortunado antes.

Joven maestro, en el pasado, cuando luchaste contra los Guerreros de los Nueve Colmillos, alguna vez luché contigo, joven maestro.

Por lo tanto pude reconocerte casi de manera instantánea.

La que está detrás de ti debe ser Hoja de otoño.

También la reconozco a ella.

El enorme hombre tenía una cicatriz en el rostro y su cuerpo se veía tremendamente fuerte.

Ning se rio.

Así que ese era el motivo.

En el pasado había luchado con Guerreros de los Nueve Colmillos y muchos habían luchado con él.

No era raro encontrarse con uno en las afueras.

—Necesito preguntarte acerca de algo —dijo Ning— tiene que ver con el Lago Ala de Serpiente, ven, vamos afuera.

—De acuerdo, joven maestro, por favor ven conmigo —dijo de inmediato el Capitán Wuzhan.

Wuzhan lo guió hacia dentro, hacia una espaciosa habitación de piedra.

—Hace no mucho, Ala de Serpiente corrió frenéticamente no muy lejos de nosotros.

Hasta sufrimos algunas consecuencias.

Wuzhan se rio mientras un guardia llegaba con un copioso plato de frutas.

Ning tomó una y le dio un par de mordidas.

—¿Fue hasta sus tierras?

—preguntó Ning.

—No, si lo hubiera hecho estaríamos muertos.

Sin embargo, en ese momento estábamos todos aterrorizados.

Frente a Ala de Serpiente ninguno de nosotros podía defenderse.

Aunque fuimos capaces de sortear el conflicto, muchas tribus sufrieron derrumbes.

Solo puedo describir lo que les ocurrió como una desgracia, en ese momento teníamos la esperanza de que nuestro clan Ji fuera capaz de ejecutar a Ala de Serpiente, pero desafortunadamente…

Ning asintió.

Al final Cresta Envenenada había intercedido para lograr negociar con el clan Ji y Ala de Serpiente había terminó confinado al Lago Ala de Serpiente por un siglo.

—¿Ha estado en el lago todo el tiempo?

—preguntó Ning— Además, ¿está en el fondo del lago o en la isla central?

—En el fondo del lago, por supuesto.

No se atrevería a quedarse en la isla, teme que nuestro clan Ji haga algo en contra suya.

—¿En el fondo?

Ning parecía haber pensado en algo.

No le resultaría tan sencillo matar a Ala de Serpiente.

—Wuzhan, ¿conoces a una tribu llamada Dientenegro?

—¿Dientenegro?

Por supuesto que los conozco, su líder es un hombre muy habilidoso.

Fue capaz de encontrar una tribu nueva, cosa que no hace una persona común.

Desafortunadamente esa tribu está entre las que se han visto afectadas por Ala de Serpiente.

—¡¿Qué?!

El rostro de Ning cambió por completo y se le encogió el corazón.

Podría ser que… basado en lo que sabía, originalmente, incluso antes de que Ala de Serpiente lo atacara, había destruido una pequeña tribu.

Todos habían muerto.

Al final, solo tras haber examinado los cadáveres fue que se determinó que Ala de Serpiente los había matado.

—¿La tribu existe todavía?

—Sí.

Esta vez, Ala de Serpiente causó daños por doquier: iba a una tribu, los masacraba y se iba.

No mataba a todos, pues eso tomaría mucho tiempo y le daba ventaja a nuestras formas de vida Xiantiana para alcanzarlo.

Aunque no la destruyó por completo, sí mató a más de la mitad de los miembros.

Fue terrible.

—¿Más de la mitad?

El corazón de Ning se encogió aún más y preguntó: —¿Conoces a Hierba de Primavera?

Mi criada, Hierba de Primavera, ¿sigue viva?

—¿Hierba de Primavera?

La conozco, tienes dos criadas, joven maestro, ¿puede ser que una ya no lo esté acompañando?

Ning había liberado a Hierba de Primavera, pero muy pocos lo sabían.

—No, le otorgué la libertad.

Ella es hija del jefe de la tribu Dientenegro —dijo apurado.

—No sé nada al respecto.

Aunque he visto al jefe, no sé nada sobre su hija.

Ning respiró profundo.

Más de la mitad de la tribu Dientenegro había muerto, eran demasiados.

Quizás Hierba de Primavera estaba entre ellos.

—Definitivamente tiene que estar bien —dijo Ning mientras rechinaba los dientes y salía del lugar.

Afuera, Hoja de Otoño y Mowu estaban sentados en un círculo junto con los guardias disfrutando la carne rostizada.

—Joven maestro —dijo Hoja de Otoño.

—Vámonos —gritó Ning.

Los acompañantes de Ning se miraron confundidos: ¿por qué debían irse tan deprisa?

Sin embargo no preguntaron demasiado, se levantaron y fueron hasta sus bestias negras.

—A la Tribu Dientenegro.

El rostro de Ning brillaba.

Pateó la cintura de la bestia para que apresurara el paso y los tres salieron disparados hacia las montañas.

—Capitán, ¿qué sucedió?

El resto de los guardias estaban completamente estupefactos.

En cuanto a Wuzhan, fruncía el ceño mientras miraba a lo lejos.

—¿Hierba de Primavera?

¿La hija del jefe de la tribu?

————————– El corazón de Ning estaba lleno de angustia.

Hoja de Otoño y Hierba de Primavera, aunque nominalmente eran sus sirvientas, en realidad él las sentía como hermanas mayores.

Recordaba como cuando era joven apuntaba a las palabras en los libros y las llenaba de preguntas.

En ese entonces, las dos, a pesar de ser “atormentadas” por su joven amo, le respondían con cariño.

—No puede… No puede haber muerto —repetía Ning.

—Joven amo, ¿qué sucede?

—preguntó preocupada Hoja de Otoño.

Podía notar la extrema preocupación en el rostro del joven, pocas veces lo había visto así.

—La tribu Dientenegro sufrió un ataque por parte de Ala de Serpiente, más de la mitad del grupo murió—gritó Ning.

—¡Ah!

Entonces Hierba de Primavera… Hoja de Otoño estaba completamente en shock.

—Lo sabremos al llegar ahí—dijo Ning.

¡Swoosh!

¡Swoosh!

¡Swoosh!, las tres bestias se movían a alta velocidad.

Para el momento en el que el sol se comenzó a poner, habían llegado a una pequeña montaña del bosque donde a la distancia se divisaba una tribu.

—¡Alto!

—gritó Ning.

—¿Joven maestro?

—exclamó Hoja de Otoño con preocupación.

—Ve hacia allá—dijo y señalaba a la distancia.

Una docena de hombres cortaban árboles a la distancia con hachas, La mayoría estaba recolectando madera para hacer fuego.

—Esos deben ser los hombres del clan en la tribu, si les preguntamos seguro sabrán.

Ning se acercó de inmediato con Hoja de Otoño y Mowu siguiéndolo de cerca, todos los hombres levantaron sus lanzas y sables al verlo.

—Tengo una pregunta para ustedes —dijo mientras con un movimiento de la mano mostraba la insignia con el carácter “Ji”.

—¿Clan Ji?

Los hombres estaban muy sorprendidos.

—¿Su tribu tiene a una mujer llamada Hierba de Primavera?

Es la hija del jefe.

—¿La hija del jefe?

Nuestra tribu no tiene a nadie con ese nombre.

¡El nombre de la hija de nuestro jefe es Miwa!

—exclamó un hombre tuerto.

Ning, sobresaltado, preguntó: —Bien, su nombre es Miwa, ¿sigue viva?

—Murió.

—Miwa murió—dijeron todos al unísono.

El rostro del joven se transformó por completo y Hoja de Otoño se puso completamente blanca.

Su cuerpo cedió y se cayó de la bestia negra.

Mowu corrió hacia ella para ayudarla: estaba completamente pálida y las lágrimas ya corrían por su rostro.

—¿Cómo murió?

—preguntó Ning a los gritos—¿La mató Ala de Serpiente?

—Ala de Serpiente mató a muchos de nuestra tribu, hasta a uno de los hijos del jefe.

La mayoría murió al instante, otros sufrieron al ser congelados o cuando miles de rocas salieron disparadas y los golpearon.

Esos no murieron al instante, pero sufrieron mucho por infecciones en las heridas y finalmente fallecieron.

Miwa, también, murió a consecuencia de eso.

—¡Hierba de Primavera!

—sollozaba Hoja de Otoño.

El rostro de Ning se volvió cada vez más sombrío conforme olas de ira le recorrían la mente y el cuerpo.

Eso generó que los árboles a su alrededor comenzaran a agitarse.

—Ala de Serpiente, yo, Ji Ning, ¡juro que te mataré!

¡Te mataré!

—exclamó Ning con furia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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