La era desolada - Capítulo 794
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Capítulo 794: Capítulo 794.
Tesoro Legado, Planeta Piedranublada Capítulo 794: Capítulo 794.
Tesoro Legado, Planeta Piedranublada Editor: Nyoi-Bo Studio A través del Mundo Caos Loto Negro, se abría paso una nave de guerra gigante con un aura imponente.
La nave de guerra tenía diez mil kilómetros de largo y en su proa se encontraban nueve expertos de nivel Mundial.
Detrás de ellos había un grupo denso de siete mil Dioses Antiguos e Inmortales Ancestrales.
—Este mundo caos es el hogar del Emperador Divino Loto Negro.
No hay manera de que escapemos de su radar después de que entremos.
Aún así, no hay necesidad de mantenernos ocultos.
Será demasiado tarde para él.
Whoosh.
La gran nave de guerra desapareció en un teletransportador y reapareció sobre las nubes encima de una enorme ciudad que tenía la forma de un loto negro con nueve pétalos.
Una oleada de poder se extendió desde la Capital Imperial de Loto Negro hasta cubrir todo el mundo caos en un intento por sellarlo completamente.
Sin embargo, era demasiado tarde.
—¿Esta es la Capital Imperial del Imperio Loto Negro?
—Una ciudad con forma de loto negro de nueve pétalos, seguro es eso.
Solo ahora la mayoría de los Dioses Antiguos e Inmortales Ancestrales a bordo de la nave comprendieron quién era su objetivo: ¡el Imperio Loto Negro!
Todos estaban sumamente emocionados y nerviosos.
Si estuvieran solos, ni en sueños se atreverían a causar problemas aquí, ¡pero tenían siete mil aliados y nueve poderes de nivel Mundial!
—Ensamblen las formaciones —ordenó el Señor de la Estrella.
¡Boom!
¡Boom!
¡Boom!
Los siete generales, entre ellos Ji Ning e Imperio, inmediatamente comenzaron a reunir sus formaciones.
En casi un instante, los siete mil Dioses Antiguos e Inmortales Ancestrales estaban en su lugar.
El Señor de la Estrella se sentó en la parte delantera de la proa y miró hacia abajo a la vasta ciudad debajo de ellos.
Todo el mundo caos ahora estaba sellado con tanta fuerza que ni siquiera una hormiga podía escapar de él.
—¿Nadie ha intentado huir aún?
—preguntó desconcertado el Señor de la Estrella.
—Quizás sienten que son lo suficientemente fuertes como para irse cuando les plazca —dijo Inmortal del Caos Abismo con una risita.
—Hmph.
No podrán —respondió fríamente el Señor de la Estrella.
Whoosh.
El Señor de la Estrella abrió sus ropas astrales y al instante un enorme planeta apareció en el aire.
¡Era el Planeta Piedranublada!
Se había mantenido en un tamaño de apenas diez millones de kilómetros, aproximadamente el mismo tamaño que tenía la ciudad debajo de ellos.
Sin embargo, a diferencia de la ciudad, el Planeta Piedranublada emanaba ondas de poder absolutamente aterradoras.
Y entonces… Whoooooosh.
Disparó incontables motas de luz astral.
La luz estelar se extendió hasta cubrir billones de kilómetros e iluminó la ciudad debajo de ella, así como montañas, lagos, mares y muchas ciudades mortales.
Su luz se extendió hasta cubrir todo este mundo caos.
—¡Ah!
—Qué, qué es…
Los innumerables seres vivos dentro de este mundo caos, incluidos los mortales y las bestias, miraron con asombro la luz estelar que acababa de aparecer en todas partes.
—¿Qué está pasando?
Un cultivador se dio cuenta repentinamente de que era imposible usar la teletransportación.
—Las ondas del espacio-tiempo se han bloqueado completamente.
Dentro de la Ciudad de Loto Negro, en la finca del Emperador Divino.
Seis figuras estaban de pie hombro con hombro, mirando hacia los cielos.
Cuando vieron aparecer al enorme Planeta Piedranublada e irradiar luz estelar en todas direcciones, sus rostros palidecieron.
—Maldita sea —dijo un extraterrestre gordito y de piel rojiza con solo un ojo vertical—.
El Señor de la Estrella Piedranublada ha trasladado su sede, el Planeta Piedranublada, a este lugar.
Según dicen, el Planeta Piedranublada es el tesoro legado de todo el linaje de Piedranublada.
Cuando se extiende su luz astral, logra suprimir por completo las ondas locales del espacio-tiempo, por lo que cada región queda completamente bloqueada.
No hay forma de escapar.
—¿Trajeron todo su planeta con ellos?
—No hay mucha enemistad entre nosotros y Piedranublada.
Tenemos enfrentamientos ocasionales en la frontera, pero ninguno de nuestros poderes de nivel Mundial ha peleado contra los suyos.
¿Por qué el Señor de la Estrella haría la locura de mover todo su planeta aquí para este ataque?
Los seis estaban bastante desconcertados.
¡Emperador Divino Loto Negro tampoco entendía lo que pasaba!
El Dominio Piedranublada era de un antiguo linaje y su tesoro legado era el Planeta Piedranublada en sí.
Además, cada Señor de la Estrella Piedranublada era una figura aterradora.
Incluso si alguno era nada más que un poder ordinario de nivel Mundial, al asumir el cargo de Señor de la Estrella Piedranublada esa persona se transformaría en una figura absolutamente aterradora.
Todo esto por el tesoro legado conocido como Planeta Piedranublada.
Piedranublada podría usarse para atacar y si uno pagaba un precio incalculable, podría liberar el increíble poder total que tenía.
El planeta mismo estaba lleno de innumerables peligros y trampas, por lo que muy pocas organizaciones se atreverían a atacarlo.
Cuando se utiliza como una estructura defensiva, los expertos de nivel Mundial prácticamente no tienen oportunidad de penetrar en Piedranublada.
Cuando se usaba para atrapar enemigos, su luz astral era capaz de hacer mucho más lento incluso a los expertos de nivel Mundial.
Cada Señor de la Estrella Piedranublada tenía el poder de comandar y controlar el Planeta Piedranublada.
¡Esto naturalmente los convertía en algunos de los oponentes más problemáticos que un experto de nivel Mundial podría enfrentar!
—Niño de la Estrella —dijo una voz fría haciendo eco dentro de la proa de la nave de guerra—, no creo que mi Imperio Loto Negro te haya ofendido alguna vez y sin embargo, has ido tan lejos como para mover tu tesoro legado, el Planeta Piedranublada, a mi territorio.
El Señor de la Estrella miró hacia abajo desde la proa y luego dijo con voz calma: —Es cierto que no hay rencor entre nosotros dos y no deseo participar en una guerra contra ti, Loto Negro.
—¿No deseas de participar en una guerra?
¿Entonces por qué has venido con tantos refuerzos?
—dijo la voz del Emperador Divino, causando que el aire sobre la Capital Imperial temblara.
—He venido por Inmortal Búhovolador —dijo el Señor de la Estrella con calma—.
Después de matarlo alejaré a mis fuerzas y también ofreceré valiosos tesoros para compensar la ofensa.
Todos se callaron.
—Te daré todo el tiempo necesario para quemar una vara de incienso.
Si al terminar ese tiempo eliges continuar protegiendo a Búhovolador, no tendré más remedio que atacar.
Mientras el Señor de la Estrella hablaba, agitó su mano.
Una vara de incienso gris apareció instantáneamente en el aire, se encendió y comenzó a emitir un aroma calmante.
Este era un tesoro precioso que usaban los cultivadores, conocido como el Incienso de los Tres Zens.
Una vez que se encendiera, el cultivador se tranquilizaría y sería capaz de sentir mucho más fácilmente el Dao, lo cual era de gran beneficio.
Cuando Ning se entrenó en el Dios Mundial Solitario, lo que necesitaba para pasar al siguiente nivel era que su corazón estuviera completamente tranquilo.
—¿De qué se trata todo esto?
—Búhovolador, ¿el Señor de la Estrella de Piedranublada hizo todo esto solo para matarte?
—¿Qué clase de rencor existe entre ustedes dos?
Los otros cinco, incluido el Emperador Divino Loto Negro, se giraron para mirar al Inmortal del Caos Búhovolador.
El Inmortal Búhovolador era un anciano de ojos de jade que tenía un tatuaje de sangre divina en la frente.
Sus ojos inspiraban terror en todos los que lo veían.
Frunció el ceño y dijo en voz baja: —No creo que haya ninguna enemistad entre los dos.
No sean impacientes.
Voy a preguntarle sobre esto.
—Señor de la Estrella Piedranublada —dijo la voz fría del Inmortal Búhovolador y resonó hacia la gran nave de guerra—.
No sé cómo te he ofendido.
¿Es posible que haya habido algún tipo de malentendido?
—¡Ja, ja, ja!
¿Malentendido?
¿Fuiste tú el que estuvo detrás de la gran masacre que ocurrió dentro del Mundo Caos Negrohelado?
La cara del Inmortal Búhovolador cambió inmediatamente al escuchar esto.
Para forjar un poderoso tesoro de pecado, una vez había sacrificado innumerables criaturas vivientes.
Sin embargo, aunque había matado a muchos individuos, había tenido cuidado de no matar a ninguna criatura que estuviera protegida por otros expertos de nivel Mundial.
Sin embargo, sabía que este tipo de acción le generaría la enemistar de ciertas figuras de mentalidad noble y posiblemente provocaría que lo atacaran, razón por la cual se había unido de inmediato al Emperador Divino Loto Negro al terminar de forjar el tesoro.
—¿Había una conexión entre las criaturas de ese mundo caos y tú?
—preguntó el Inmortal Búhovolador.
No podía creerlo.
Según sus cálculos, cuando destruyó el Mundo Caos Negrohelado, el Señor de la Estrella de Piedranublada, Niño de la Estrella, no era más que un joven.
En aquel entonces, el Señor de la Estrella era el padre de Niño de la Estrella.
El Señor de la Estrella se rio fríamente y respondió: —¡Ja, ja, ja!
¡Mi compañera de Dao estaba en Mundo Caos Negrohelado!
—¡¿Qué?!
La cara del Inmortal Búhovolador cambió completamente.
En aquel entonces, Niño de la Estrella era solo un joven y su compañera de Dao no era más que una débil Inmortal.
Todos esos años, frente al poder de un Inmortal del Caos Inmortal como Búhovolador, no eran más que polvo en el viento.
Pero ahora el pequeño y débil Niño de la Estrella había venido para vengarse en su calidad de Señor de la Estrella Piedranublada.
El Inmortal Búhovolador giró apresuradamente la cabeza para mirar al ceñudo Emperador Divino Loto Negro y dijo frenéticamente: —Loto Negro, no somos mucho más débiles que ellos.
No tenemos por qué temerle a Niño de la Estrella.
El Emperador Divino Loto Negro lo miró de reojo y dejó escapar un resoplido frío.
Claramente, estaba descontento por los problemas que el Inmortal Búhovolador le había traído a su puerta.
…
En este preciso momento, en la matriz de transferencia espacio-tiempo de la Estrella de Siete Aguas un anciano descalzo vestido con harapos apareció repentinamente dentro.
Los Inmortales y Dioses Demonios responsables de proteger la matriz miraron al anciano con asombro.
—¿Realmente pagó la tarifa para que la matriz se activara antes de lo programado?
Esto costaba cien botellas de néctar de caos para distancias cortas y aún más para distancias largas.
Por lo tanto, ni siquiera los Dioses Mundiales o los Inmortales del Caos lo harían a la ligera.
En términos generales, solo los expertos de nivel Mundial más destacados elegirían tener activados los arreglos de transferencia de espacio-tiempo para ellos de forma individual.
Después de todo, a menudo viajaban por el mundo exterior e iban de un grupo a otro.
Si tuvieran que pagar una activación personal cada vez que lo necesitaran, los costos serían enormes.
Por lo tanto, era bastante raro que los cuidadores de las matrices de transferencia de espacio-tiempo vieran a un cultivador activar la matriz de forma individual.
Más raro aún para una ubicación poco transitada como Estrella de Siete Aguas.
En cuanto a la extraña apariencia de este anciano, eso realmente no importaba, pues los cultivadores se vestían y actuaban como querían.
Todos sabían que este anciano descalzo tenía un estatus extraordinario así que ninguno de los cuidadores se atrevió hacer el más leve sonido delante de él.
—Ugh.
Finalmente llegó a la Estrella de Siete Aguas del territorio Tierras Malas —dijo el anciano andrajoso.
Salió de la formación y se adentró en los cielos mientras murmuraba para sí mismo: —Si el Señor Dao del Viento iba a morir, podría haber muerto en algún lugar conveniente.
¿Por qué demonios tuvo que venir hasta aquí, al territorio de Tierras Malas?
Este anciano está agotado por el viaje.
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