La era desolada - Capítulo 83
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Capítulo 83: Capítulo 83.
Calidez Capítulo 83: Capítulo 83.
Calidez Editor: Nyoi-Bo Studio Ji Yichuan miró a su hijo y después de dudarlo un momento, dijo: —Todo lo que puedo decirte es que es discípulo de la Montaña del Dragón Nevado y que su abuelo es un Maestro Cumbre de una de las cimas, un individuo que está en el nivel Daoista Primordial.
El rostro de Ning cambió por completo: ¿Daoista Primordial?
—Es solo un discípulo Zifu al que no vale la pena temer, pero detrás suyo se erige un Daoista Primordial así que ¡no podemos hacerlo enojar!
Si luchamos contra él, solo obtendremos la exterminación completa del clan Ji.
Por eso es que ni tu madre ni yo habíamos mencionado nada al respecto en tu presencia.
Desde el momento en que regresamos al clan con total discreción, hemos intentado mantener un perfil bajo.
Lo más seguro es que ese sujeto ni siquiera nos recuerde —aseguró Yichuan mirando a su hijo—.
Ya eres adulto y tienes mucho talento.
De acuerdo con lo que dijo el Adepto Mu, es posible que algún día seas parte de los Guardias del Dragón de Lluvia.
Por eso decidí contártelo.
De otro modo, me lo habría llevado a la tumba.
—¿Cómo se llama?
—insistió Ning.
—Una vez que te hayas convertido en un Adepto de Wanxiang, te lo diré.
Si muero antes, te lo dirá tu tío Blanco.
Ese año arriesgó su vida para cargar a tu madre y huir, te salvó la vida y conoce perfectamente la historia.
—¡¿Y no puedes decirme ahora?!
—dijo Ning exaltado.
—¿Cuál sería la ventaja de hacerlo?
¿Que vayas a buscar venganza?
¡Eso sería mandarte directo a la muerte!
Debes ser paciente y esperar.
Cuando pasen los años, tú también lograrás verlo desde otra perspectiva —aconsejó su padre mientras Ning lo miraba—.
No dejes que el odio termine por cegarte.
En este vasto e interminable mundo, el odio y la maldad están por todos lados.
Es seguro que algún día te irás de Montaña Golondrina y es difícil enfrentarse a todos los clanes, sectas y escuelas del exterior.
La Montaña del Dragón Nevado no es más que una piedra fundacional en la que vas a afilar tu espada en la secta hasta convertirte en Inmortal.
Ning asintió levemente mientras reflexionaba sobre lo que su padre decía.
—El futuro del clan Ji y el clan Yuchi está en tus manos, ¿entiendes?
Lo que más deseamos tu madre y yo es que alcances la gloria en este enorme mundo y sometas a la Montaña del Dragón Nevado y a otros poderes a que te obedezcan.
—Sí, padre —asintió Ning.
—¡Haznos sentir orgullosos!
…
El viento del otoño sopló.
Cayeron las hojas secas.
Yuchi Nieve estaba sentada en un banco frente a su habitación que tenía una piel de animal cálida y suave.
Ella también tenía una sobre los hombros y su rostro estaba aún más demacrado.
Tomó la mano de su hijo, luego volvió el cuerpo hacia su marido que estaba de pie junto a ella: —Yichuan, trae las pieles.
—Enseguida.
Yichuan entró inmediatamente en la habitación y volvió al instante con lo que su mujer le había pedido.
—¿Esto es…?
—dijo Ning mirando la ropa de pieles.
—Tu madre no ha tenido nada que hacer en los últimos días, por lo que ha estado cosiendo estas ropas de piel de bestia.
Cada hilo y punto son obra de las manos de tu madre —explicó Yichuan.
Sentada allí, Nieve dijo en voz baja: —Cosí bastantes a estas alturas.
Solo he hecho doce juegos de ropa en los últimos tres meses.
Todos son adecuados para tu talla y estatura actuales.
En el futuro, mamá no podrá estar a tu lado, pero estas ropas te acompañarán.
Los ojos de Ning comenzaron a llenarse de lágrimas y no pudo evitar romper en llanto.
—No llores —dijo Nieve mientras acariciaba suavemente la cara de su hijo—.
Sé que no me queda mucho tiempo.
—¡Madre!
—sollozaba Ning.
—Mamá ha experimentado muchas cosas en esta vida —dijo Nieve—.
Cuando era apenas una niña, vivía en un gran clan con horizontes ilimitados.
Durante mi juventud, huí junto a mi padre y finalmente me encontré con Yichuan y exploré infinidad de lugares junto a él, desafiando el peligro.
Después, viví diez años pacíficos en el clan Ji.
En mi vida he tenido un padre que me amó, hermanos y hermanas mayores que me amaron, un hombre que me amó, y a ti, mi hijo más querido.
Realmente me siento contenta.
Las lágrimas de Ning caían sin parar.
No podía controlarlas sin importar lo que intentara.
Lo único que podía hacer era sostener la mano de su madre que ya no era suave: se había vuelto áspera y frágil como una hoja seca sin vida alguna.
—En tu cuerpo está el linaje del clan Ji, así como el linaje de mi clan Yuchi.
Haberte tenido es el mayor orgullo de tu madre en la vida —dijo suavemente Nieve.
—Madre —susurró Ning mientras la miraba.
—Ning, hijo, en el futuro, ¿te quedarás por un largo tiempo en el Lago Ala de Serpiente?
Ning asintió, ya que como practicante inmortal uno tenía que tener una base a la cual volver.
La Ciudad de la Prefectura Oeste estaba demasiado poblada.
En cambio, el lago era mucho más tranquilo.
Además, allí estaba la Mansión Acuática, así que efectivamente en el futuro se quedaría en el Lago Ala de Serpiente.
—Cuando muera, después de que me incineren, esparce mis cenizas sobre el Lago Ala de Serpiente.
Yichuan, no estarás celoso, ¿verdad?
Los ojos de Yichuan estaban rojos por el llanto.
Forzó una carcajada.
—Un poco celoso, en realidad.
Sin embargo, después de mi muerte, también esparcirán las mías.
Para entonces, estaremos juntos otra vez.
Nieve se rio y Yichuan abrazó suavemente a su esposa.
—Ning, hijo —dijo Nieve con un hilillo de voz—.
Quisiera ver la Evasión Ala de Viento de nuestro clan Yuchi.
Muéstramela.
—Sí, madre.
Ning se puso de pie.
Detrás de él, de la nada, aparecieron un par de alas y luego, resistiendo el dolor en su corazón, Ning comenzó a ejecutar la Evasión.
Se movió como un roc gigante, se deslizó por el aire, aterrizó sobre un techo distante y luego, con otro destello, se deslizó a otro lugar.
Sus dos alas se movían, sus movimientos parecían sacados de una ilusión.
Ning, en este momento, se centró con todo lo que tenía en satisfacer el deseo de su madre.
Sabía que sería una de los últimos.
—¡Viento!
¡Viento!
El viento sopló contra él, como si la mano de su madre le acariciara la cara.
El toque del viento era como una caricia de alguien que no quería soltarse.
Los movimientos de Ning se volvieron aún más maravillosos, parecía haberse convertido verdaderamente en un Roc gigante, moviéndose más rápido y libre.
Era un Roc gigante que volaba en las alturas más allá de los Nueve Cielos.
Ning, inconscientemente, estaba incorporando las ideas que había adquirido esa noche en el Verdadero Significado del Viento, fusionándolas con la Evasión Ala de Viento.
Incluso incorporó algunas emociones profundas, como el pájaro que anhela el viento.
—El gran Roc —susurró NIeve mientras le brillaban los ojos.
Le parecía estar viendo a su hermano mayor.
Ese hombre alto y fuerte que la había protegido desde muy pequeña.
Su uso de esa técnica de evasión era tan parecido al de su hijo que le parecía haber regresado a ese patio en donde su hermano entrenaba mientras ella, una niña todavía, lo miraba embelesada.
—Hermano mayor, hermano mayor —llamaba la niña Nieve.
—Pequeña hermana —respondía él.
—Hermana mayor, papá—decía Nieve al ver a dos figuras más.
Una era un elegante hombre de mediana edad con barba larga y la otra una mujer fría y arrogante.
Eran su padre y su hermana más grande.
—Hermano mayor, hermana mayor, papá, estoy llegando.
La niña Nieve corrió a su lado.
Por fin estaban juntos otra vez.
En los brazos de Yichuan, su mujer cerró los ojos por última vez con una sonrisa en el rostro.
Yichuan abrió la boca emitiendo una suerte de sonido, pero no pudo articular palabra alguna.
Apretó fuertemente a su esposa y levantó la cabeza en alto mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.
El distante Ning se detuvo y temblando entero se acercó al lado de su madre donde se arrodilló.
—¡Mamá!
Ning se quebró en llanto de modo desconsolado.
El sonido se extendió fuera del patio.
Los sirvientes que estaban afuera y al escuchar los sollozos de su joven maestro Ji Ning tan llenos de agonía, miseria y tristeza, comprendieron de inmediato que su madre había muerto.
No pudieron evitar bajar las cabezas y derramar unas cuantas lágrimas.
Nunca olvidarían a esa benevolente mujer.
Ning salió de la Ciudad de la Prefectura Oeste y se fue a vivir a la isla en el Lago Ala de Serpiente.
Cumpliendo con los deseos de su madre, él mismo dispersó sus cenizas en las aguas del lago.
A partir de ese día, Ning incorporó un nuevo hobby: le gustaba acostarse en un pequeño bote y dejar que se deslizara libremente.
Era como estar envuelto en los brazos cálidos de su madre.
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