La era desolada - Capítulo 85
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Capítulo 85: Capítulo 85.
La Espada De Ji Ning Capítulo 85: Capítulo 85.
La Espada De Ji Ning Editor: Nyoi-Bo Studio Los seis jóvenes desembarcaron.
Desde la isla, cuatro figuras caminaron hacia allá, con una bella mujer vestida con ropas simples como líder.
A su lado, se encontraba un jovencito vestido de azul y había dos guardias custodiándolos a los costados.
Había un total de cien Guardias Carmesí en toda la isla puestos por Ji Nuevefuegos.
—Tú debes ser Hoja de Otoño —dijo Ji Mo.
El joven extendió la mano y dentro de ella había una piel de animal con algunas palabras escritas por encima.
—Estamos aquí porque fuimos enviados por nuestro Señor de la Prefectura Central, hemos venido a presentarle nuestros respetos al joven maestro Ji Ning.
Hoja de Otoño aceptó la piel de bestia que le entregaban y la miró.
Todos los asuntos relacionados con la isla estaban a cargo de ella, había sido nombrada como Gerente General por Ji Ning.
Leyó detenidamente lo que tenía entre manos y luego levantó la cabeza sonriendo y dijo: —Ya nos habían comunicado la noticia de que seis jóvenes sumamente talentosos de la Prefectura Central vendrían a visitarnos.
Por favor, síganme.
—Ya que venimos a presentarle nuestros respetos al joven maestro, me gustaría saber cuándo podremos verlo —preguntaron mientras caminaban detrás de Hoja de Otoño.
A lo que ella se limitó a contestar: —No sean impacientes.
Definitivamente lo verán hoy.
Fueron llevados a una exclusiva residencia especial para los invitados.
Hoja de Otoño les indicó a las sirvientas: —Ellos son nuestros invitados de la Prefectura Central.
Por favor, atiéndanlos bien.
—Sí, señora —respondieron a la vez.
Luego miró a los invitados con una sonrisa y explicó: —Cuando el joven maestro tenga un momento, sin dudas les vendré a avisar.
Deben estar cansados por el viaje así que los dejaré tranquilos.
Cuando terminó de hablar, se llevó a Piedraazul y al resto fuera de la habitación.
—Mmm, la gente de estatus alto suele ser fastidiosa —dijo el musculoso Ji Tongzhan con mirada furiosa—.
¿De qué se podría estar preocupando ese tal Ji Ning en un lugar tan apartado como este?
Esa mujer hasta especificó que vendría “cuando tenga un momento”.
Demonios, realmente no nos tienen en cuenta para nada.
—La Prefectura Central le ordenó a alguien que trajera la carta hacía tiempo donde se les informaba sobre nuestra llegada.
Una cosa es que el joven maestro no venga a recibirnos, ¿pero que ni siquiera nos digan cuándo lo veremos y nos deje esperando como tontos?
Estos jóvenes eran los talentosos y favorecidos hijos del cielo.
Aunque creían que Ji Ning era un nivel más alto que ellos, seguía siendo de su misma edad y no los alegraba ni un poco ser menospreciados de esa forma.
—¡Dejen de quejarse!
—dijo Ji Mo—.
Vinimos a presentar nuestros respetos.
Por lo tanto, hay que esperar pacientemente aquí hasta que nos llamen.
—No estamos de acuerdo con el trato, eso es todo.
—Entiendo.
Todos hablan de lo poderoso que es el joven maestro Ji Ning, pero nadie lo ha visto.
Tiene tan solo dieciséis años, ¿qué tan poderoso puede ser?
Los jóvenes charlaban entre ellos.
Hasta Ji Mo llevaba en los huesos esa inherente arrogancia que tienen los genios.
No importaba lo que uno escuchara, ¡sino lo que se viera!
Hasta que pudiera ser testigo de las habilidades de Ji Ning, él también tenía una pequeña carga de resentimiento en su interior que rumiaba constantemente.
…..
El sol había comenzado a bajar y cubría cada vez más la tierra de un tono rojizo mientras la niebla nocturna cubría el horizonte.
La superficie del Lago Ala de Serpiente parecía sacado de una pintura.
A lo lejos en el horizonte, sobre la superficie del lago, se divisaba un pequeño barquito que avanzaba con la corriente.
—Es el barco del joven maestro.
—Es el joven maestro.
Los sirvientes lo habían visto hace rato e informaron a Hoja de Otoño, quien fue rápidamente hacia la playa junto con Piedraazul.
Dentro del bote, Ning se encontraba acostado cómodamente con los ojos cerrados.
El lago a su alrededor se encontraba en silencio, tan en silencio como una pintura.
De repente, percibió vagamente el aura de mucha gente a la distancia y conforme lo hizo, abrió los ojos.
—Ya llegué—dijo Ning mientras se estiraba para despertarse.
Seguía vestido con las pieles de animales, pero estas se habían creado a partir de la transformación de un tesoro mágico, ya que solo le quedaban algunas de las piezas cosidas por su madre.
Si las usara todo el tiempo, se arruinarían rápido y no quería que eso pasara así que las tenía bien guardadas.
Aun así, cambió la apariencia de su tesoro mágico tipo armadura para que fueran pieles, ya que era lo que le resultaba más cómodo.
«Splash», la velocidad del bote de pronto aumentó y comenzó a romper las olas con fuerza mientras se dirigía hacia la isla.
Ning se mantuvo de pie mientras saludaba a Hoja de Otoño y a Piedraazul que lo esperaban a lo lejos.
Cuando el bote estuvo cerca de la isla, desapareció.
Ning caminó por encima de las olas hasta la orilla.
—Joven maestro —dijo riendo Hoja de Otoño.
—¡Hermanito Ji Ning!
—exclamó Piedraazul—.
Hoy vinieron seis jóvenes de la Prefectura Central.
Fueron tan arrogantes y trataron con tanto desdén a todos que por poco les faltaba tener una corona en la cabeza.
—¿Ah sí?
¿Son esos jóvenes talentos que vendrían de la Prefectura Central?
—Así es.
Llegaron por la tarde —dijo Hoja de Otoño.
—Mándalos al campo de entrenamiento con espada, ya que la Prefectura Central los hizo venir, les daré a esos jóvenes una buena lección.
—Bien, iré de inmediato a invitarlos.
El campo de entrenamiento con espada Se trataba de una extensa área de más de trescientos metros ubicada frente a la residencia de Ning.
Aquí era donde habitualmente practicaba sus movimientos con la espada.
—Ya me tomé cinco botellas de agua y está por caer la noche.
Por fin accedió a encontrarse con nosotros.
—Se ha vuelto toda una leyenda.
Me pregunto cómo será.
Todos estaban claramente emocionados de conocerlo.
Hoja de Otoño iba al frente, llegaron al campo en unos pocos minutos.
—El joven maestro está aquí, pueden encontrarlo en esa zona.
Ji Mo y los demás miraron con atención: a lo lejos, un joven vestido con pieles se podía ver de pie.
No era muy alto, pues seguía teniendo la misma altura que cuando alcanzó el nivel Xiantian.
Solo que por alguna razón, al estar ahí parado parecía haberse fundido con el entorno, como si la escena entera fuera un cuadro.
El joven vestido con pieles de pronto se dio vuelta y quebró con el efecto de fusión.
Parecía haberse transformado en un Adepto.
De hecho, precio a esto, ¡Ning había fusionado su alma con el mundo para meditar en el Dao!
Desde que vivía en el Lago Ala De Serpiente, sobretodo tras pasar tiempo en el bote descansando en medio del lago, su alma se encontraba en un estado de total calma y quietud.
Su juego con la espada había avanzado a pasos agigantados, al punto de que ahora era capaz de aplicar el Dao que había aprendido de modo casual y libre a sus técnicas.
Aunque no podía todavía abstraerse por completo en el Dao, como había podido esa vez junto a la piscina, al entrenar así su juego de espada se había vuelto realmente increíble.
—Todos ustedes, vengan.
Mo y el resto miraron a Ji Ning: era de rasgos delicados y finos, como los de alguien muy joven, pero con un aura bastante reservada, de esas que solo se alcanzan a través del trabajo constante en mente y espíritu.
—Saludos, joven maestro —dijeron todos con respeto.
—Me dijeron que el más talentoso del grupo es Ji Mo.
¿Quién de ustedes es Ji Mo?
—dijo Ning sin rodeos.
Ya que debía darles una lección, empezaría por el más fuerte para que resultara más efectivo.
—Soy yo —respondió Mo con los ojos llenos de furia.
—¿En qué entrenas?
—preguntó Ning.
—En la Melodía de las Diez Mil Espadas, la acabo de dominar.
Espero que el joven maestro Ji Ning me guíe.
—¿Dominarla?
—Ning negó con la cabeza— Esa técnica es una sumamente difícil que resguarda al clan entero.
Saca la espada y usa tu ataque más poderoso contra mí.
Déjame ver qué tan bien usas la Melodía de las Mil Espadas.
—Está bien.
Joven maestro, tenga cuidado —dijo Mo.
Luego sacó su larga espada, la cual tenía unas cuantas runas dibujadas sobre la hoja.
Claramente se trataba de un tesoro mágico de tipo arma.
«¡Swish!» Al instante, la espada se transformó en innumerables ilusiones, las cuales aparecieron y avanzaron hacia el joven maestro que se quedó allí, mirando.
Justo cuando esas innumerables espadas ilusorias lo envolvían, estiró un dedo y las golpeó ligeramente.
—¡Rómpete!
—ordenó.
Inmediatamente, las múltiples armas se desvanecieron y dejaron al descubierto la verdadera forma de la espada.
Con el simple golpe de un dedo, la espada larga que volaba hacia Ning a gran velocidad salió volando por su propia fuerza.
—Esto, esto… Mo miraba en un estado de shock, con los ojos muy abiertos.
Los otros cinco jóvenes también estaban completamente aturdidos: ¿fue capaz de lanzar una espada que contenía el poder del mundo con un simple dedo?
Y eso que no sintieron que Ning se había movido muy rápido.
—¿Cómo es posible… mi espada…?
—balbuceó Mo quien no lo podía creer—.
Tu fuerza claramente no fue tan grande.
¿Cómo pudiste alejar mi fuerza así de rápido y hacer que mi espada saliera volando?
—Déjame preguntarte esto: ¿Qué técnicas tiene la Melodía de las Diez Mil Espadas?
—bramó Ning.
—Tiene tres técnicas en total: la primera, Una Espada, Diez Mil Sombras; la segunda, Diez Mil Espadas Se Unifican y, por último, la Melodía de las Diez Mil Espadas.
Entre ellas, la última es la técnica de matar más poderosa y es la que acabo de usar —explicó Mo.
—Melodía de diez mil espadas …
Melodía de diez mil espadas …
la parte más importante de esto no son las “diez mil espadas”, ¡sino la palabra ‘melodía’!
—dijo fastidiado Ning.
En los últimos años, Ji Nuevefuegos había logrado especialmente que las personas mandaran las diversas técnicas de espada y sable que poseía el clan Ji y Ning las había hojeado con detenimiento.
En el nivel actual de Ning, él mismo podría desarrollar técnicas a la par con estas habilidades.
Todo lo que tenía que hacer era comprender su esencia.
—¿La melodía?
Mo estaba impresionado por la revelación.
—Observa esto —dijo Ning.
Apuntó con el dedo y se solidificó un rayo de luz con forma de espada, en un movimiento que cortó el aire.
Al instante, el cielo se llenó de imágenes de espadas muy parecidas a lo que acababa de hacer Mo.
Pero a la vez, estas infinitas sombras de espada parecían formar notas musicales, cada una de las cuales tenía características propias.
Las incontables espadas se transformaron en una misma canción que transmitía una profunda pasión.
Ji Mo y los otros seis jóvenes estaban completamente anonadados, pues podían sentir cierta alegría que emanaba desde las espadas que parecían tener vida propia.
—Ahora mira esto.
Ning lanzó otro rayo que se transformó en sombras de espadas nuevamente: cada una parecía ser independiente, pero estar a la vez unida con las demás.
Las interminables notas musicales se transformaban en una canción, pero esta vez lo que transmitía era un profundo deseo de matar que les helaba la sangre.
Cada espada era una suerte de soldado que rugía al ir al frente, cubriendo los cielos con ese profundo deseo asesino.
Los rostros de Mo y los demás estaban pálidos como hojas de papel.
No pudieron evitar hacerse para atrás asustados.
—¿Ven?
A eso me refiero con la “melodía” de la técnica.
No importa qué tipo de alma sea; solo con el alma, las mil espadas se volverán realmente una para transformarse en la melodía deseada.
Ji Mo, que tenía un profundo nivel de entendimiento sobre la Melodía de las Mil Espadas, había quedado totalmente convencido y admirado con el joven maestro.
Se arrodilló frente a él mientras susurraba: —Por favor, acéptame como tu aprendiz.
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