La era desolada - Capítulo 88
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 88: Capítulo 88.
Una Mina Gigantesca Capítulo 88: Capítulo 88.
Una Mina Gigantesca Editor: Nyoi-Bo Studio El cielo lentamente fue subiendo en el horizonte.
Ji Ning y su padre Ji Yichuan se encontraban viajando a gran velocidad hacia el punto de origen de esas ondas elementales.
—¿Cómo?
Nunca había competido contra Padre en velocidad antes, ¿realmente es así de rápido?
Ning estaba totalmente sorprendido: su cuerpo divino era comparable con el de los practicantes nivel Zifu Dios Demonio en sus primeras etapas.
Aunado a que también tenía la técnica de evasión Ala de Viento, uno podía imaginar lo veloz que era.
Aun cuando no utilizara su tesoro mágico de tipo ala, seguía siendo muy rápido y sin embargo su padre era capaz de seguirle el ritmo.
—Padre, tu técnica de pies…¿es posible que ya hayas creado tu Palacio Violeta?
Ning usó su ki para preguntarle mentalmente mientras avanzaban.
No había notado que cuando el desastre ocurrió, además de las múltiples heridas que recibieron los hermanos Yuchi, su padre también había estado gravemente herido.
—No es necesario preguntar, esta velocidad ya es mi máximo —respondió.
Si usara su tesoro mágico de tipo ala podría avanzar con mayor velocidad, pero no era necesario.
«¡Swoosh!
¡Swoosh!», ambos se movían como ráfagas de viento.
Al moverse a esa velocidad, ¡podían recorrer miles de kilómetros en apenas unas horas!
Era igual a la de un discípulo Zifu.
—Tendría que ser por esta zona —dijo Ning al detenerse sobre la copa de un viejo y enorme árbol mirando hacia el bosque de la montaña—.
La onda expansiva se originó a unos trescientos kilómetros.
—Seguramente —concordó Yichuan.
—Veámoslo más de cerca.
Ambos miraron cuidadosamente mientras corrían sobre las copas de los árboles.
En pocos minutos Yichuan saltó al suelo para volver a subir casi enseguida.
—Ning, ven aquí—dijo.
Ning de inmediato saltó moviéndose como un rayo de luz hacia el área verde en la que Yichuan se encontraba y preguntó: —¿Qué es?
—Hay unas cuantas piedras elementales bajo tierra —dijo Yichuan en tono solemne—, debemos estar en una mina de minerales elementales extremadamente rica.
Hasta pude ver unas cuantas de alta calidad.
—¿Piedras elementales de alta calidad?
—preguntó Ning con asombro— El área que se encuentra bajo el dominio del clan Ji, ¿tiene piedras elementales de ese tipo?
—Esta clase de piedras elementales es realmente valiosa.
Hay también otros cuantos minerales mezclados ahí.
De todas formas, ya que se trata de piedras elementales, no es posible atravesarlas con artes de excavación —dijo Yichuan—.
Con esa técnica, solo logré excavar unos ciento cincuenta metros, que es donde empieza propiamente la mina.
Más abajo hay una fuente inagotable de minerales elementales.
Ning asintió: las técnicas de excavación permitían pasar a través de tierra común, pero si se trataba de materiales especiales como esos minerales resultaba imposible.
«Swish».
A lo lejos, a unos cien kilómetros se alzó una luz dorada hacia los cielos que emitía un chirrido penetrante.
Padre e hijo miraron hacia allá para ver de qué se trataba.
—¡Es la Flecha Dorada del clan Ji!
—exclamaron.
En cuanto la divisaron, corrieron hacia allá atravesando un kilómetro con apenas un movimiento.
Esta flecha se utilizaba para reunir a todos los hombres del clan de los alrededores en un punto exacto.
Ning y Yichuan vieron a lo lejos que ya había más de diez personas entre las cuales se encontraba Ji Nuevefuegos con una túnica gris y la Abuela Sombra.
El resto pertenecía a la Prefectura Central del clan Ji.
Después de todo, este lugar quedaba cerca de la Ciudad de la Prefectura Central, la Ciudad de las Diez Mil Espadas.
Los presentes se giraron para ver y reconocieron de inmediato al dúo padre-hijo.
—Son realmente rápidos —dijo Nuevefuegos.
—Vinimos a toda velocidad desde la Ciudad de las Diez Mil Espadas, pero acabamos de llegar.
Ustedes se encontraban en los límites de la Ciudad de la Prefectura Oeste y llegaron al mismo tiempo.
—Formidable —exclamaron varios expertos Xiantian a la vez.
—Llegaron bastante rápido —dijo alguien riendo.
Un rayo de luz bajó a gran velocidad y luego se acercó: era un hombre de mediana edad vestido con pieles de animales.
—Guardaverdades, viniste también —dijo Nuevefuegos con una sonrisa.
Ning observó detenidamente al hombre.
Se llamaba Ji Guardaverdades y era la principal figura del clan Ji en la Prefectura del Norte a la par de Yichuan.
Para ser capaz de llegar en tan poco tiempo desde allá debía ser también un discípulo Zifu.
«En apariencia, el clan Ji solo tiene a Ji Nuevefuegos y a la Abuela Sombra como discípulos Zifu.
Sin embargo, un clan siempre debe tener herederos y miembros de las generaciones más jóvenes que también hayan alcanzado ese nivel, ¡mi padre debe ser uno de ellos!», reflexionó Ning.
Yichuan y el recién llegado intercambiaron miradas y asintieron.
—Patriarca, ¿por qué nos has convocado?
—preguntó Yichuan.
—Supongo que ya habrán descubierto por su cuenta que bajo tierra hay una mina de minerales elementales de alta calidad.
—Sí—asintieron todos con miradas de emoción.
Según las reglas de la Gran Dinastía Xia, la tierra que se encuentra a diez mil kilómetros a la redonda de un regimiento ¡pertenece al maestro de dicha ciudad regimiento!
En cuanto a cualquier territorio en disputa fuera de esa área, la posesión de esas tierras dependerá de quién tenga el puño más fuerte.
Esta mina se encuentra muy cerca de la Ciudad de las Diez Mil Espadas, así que sin lugar a dudas ¡le pertenece al clan Ji!
—Esta veta de la mina no solamente es sumamente rica, sino también es grande —aseguró Nuevefuegos mirando a su alrededor—.
Haremos un análisis detallado de la mina.
Yo iré hacia el sureste.
Guardaverdades, tú dirígete al norte.
Sombra, ve hacia al suroeste.
En cuanto al resto, averigüen qué tan profunda es la mina y la calidad de los minerales que contiene.
Sin importar los resultados los quiero a todos aquí de regreso en cuatro horas.
—Entendido —asintieron todos.
Tres rayos de luz volaron en diferentes direcciones, mientras que Ning, Yichuan y el resto se adentraron bajo tierra.
Ya que no había forma de usar las artes de excavación, solo les quedaba cavar lentamente.
—¡Vamos!
El cuerpo de Ning se rodeó con los pétalos de loto que lentamente comenzaron a girar y empezaron a cavar fácilmente la tierra.
Esto le permitió al chico ir cada vez más profundo, poco a poco.
En cuanto bajaba, la tierra que lo rodeaba colapsaba, pero Ning no le prestaba la más mínima atención y pronto llegó a la capa superficial de la mina: había grandes cantidades de minerales elementales conectados entre sí como piedras feas.
Se trataba de piedras de calidad baja; solo con mirarlas, uno no podía diferenciarlas de una roca común salvo por el hecho de que emanaban una leve aura elemental.
«Crack».
El Loto Flama de Agua cavaba fácilmente y Ning seguía avanzando a paso acelerado.
Podía sentir que ya estaba más de cien kilómetros por debajo y aún lo rodeaban piedras elementales.
¿Qué tan profunda era esta mina?
Y la primera capa estaba tan solo a metros de la superficie.
¿Cómo era posible que nadie la hubiera descubierto antes?
Lo que Ning no entendía era que, antes de que el Inmortal Dragón de Fuego construyera una enorme formación, ¿quién hubiera podido encontrarla?
«¡Swoosh!».
Finalmente se topó con lodo.
Trescientos kilómetros de profundidad.
Ning no podía creerlo.
«Las minas de minerales generalmente son horizontales.
Si hasta de modo vertical es tremendamente profunda, no me puedo imaginar su extensión a lo largo», pensó.
Luego, subió a gran velocidad.
Después de un buen rato, emergió a la superficie de la tierra y volvió hacia el punto de reunión donde Nuevefuegos, Abuela Sombra y Guardaverdades lo esperaban.
—Ji Ning —dijo Nuevefuegos mirándolo con ojos encendidos—, ¿has completado las investigaciones?
—Así es —respondió el joven maestro.
Viajar trescientos kilómetros hacia abajo era mucho más complejo que volar miles de kilómetros por el aire.
Por suerte había podido usar el Loto Flama de Agua que se servía del poder elemental del mundo para moverse.
El resto había tenido que gastar ki para lograrlo.
—¿Qué tan profundo es?
—preguntó Nuevefuegos.
—Tiene una profundidad de trescientos kilómetros.
Los rostros de todos los presentes se transformaron por completo: no podían sorprenderse de que Ning en tan solo una hora hubiera recorrido tal distancia porque estaban entrando en pánico.
Serio pánico.
—¿Qué sucede?
—preguntó preocupado Ning.
—Esta mina elemental… hemos terminado con nuestras investigaciones y descubrimos que tiene una circunferencia de ¡al menos cuatro mil kilómetros!
Si tiene trescientos metros de profundidad, entonces estamos ante una mina gigantesca.
Para nuestro clan Ji, una mina de estas características no es una bendición, ¡sino una desgracia!
¡Una enorme desgracia!
Ning comprendió al instante: un estómago de cierto tamaño podía contener solo cierta cantidad de comida.
Si lo llenabas demasiado, podías morir de empacho.
—Esta es una veta sumamente rica, una veta enorme además.
Una vez que comencemos a excavar, el valor de los minerales será infinitamente mayor al total de bienes que posee el clan Ji.
¿Cómo vamos a sostener algo así?
—dijo Nuevefuegos.
Esta mina se formó después de que el Daoista Primordial Dragón de Fuego pagara una enorme suma para poder establecer una formación que recolectara energía elemental con el objetivo de avanzar en sus entrenamientos.
Lleva más de cien años formándose.
Si la mina se agotara por completo, tendría el valor de la mitad de los bienes de un Daoista Primordial común.
Ya que Dragón de Fuego había alcanzado el nivel Inmortal de la Tierra, sus horizontes se habían expandido y ya no le importaba tanto.
Además, vaciar la mina era demasiado complicado; hasta un Daoista Primordial sería demasiado holgazán para hacerlo.
Pero los seguidores de Adeptos de Wanxiang estarían de lo más emocionados frente a una cosa como esta.
—¿Entonces qué hacemos?
—preguntó Abuela Sombra.
—No le temo a los demás, ¡solo a Montaña del Dragón Nevado!
—dijo Ning lleno de preocupación—.
La Montaña del Dragón Nevado dentro del área de Montaña Golondrina es solo una rama.
¡Detrás está la Secta de la Montaña del Dragón Nevado!
Una secta importante que tiene a varios Daoistas Primordiales como guardianes.
Y, según mis cálculos sobre el paso del tiempo, ¡lo más probable es que los discípulos Zifu de la rama de Montaña del Dragón Nevado ya hayan llegado al área!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com