La Esposa del General Enfermizo con una Habilidad Espacial es Amada por Todos - Capítulo 28
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- Capítulo 28 - 28 Luo Jin’an se rio
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28: Luo Jin’an se rio 28: Luo Jin’an se rio Su Fengmao sintió que su hija era tan sensata que le llenaba el corazón de alegría.
Sonrió durante todo el camino.
Nadie lo sabía, pero había pasado mucho tiempo desde que Su Fengmao sonriera con tanta intensidad.
En el pasado, Su Fengmao siempre había sido un hombre callado, pues su hija solía reprenderlo.
Con el tiempo, ya no se atrevió a hablarle y pensó que sería mejor velar por ella en silencio.
Pero desde que Su Binglan se casó con Luo Jin’an y se fue a vivir a aquella casa, Su Fengmao apenas veía a su hija.
Se conmovió al ver que Su Binglan lo cuidaba e incluso se ofrecía a cargarlo.
Por supuesto, Luo Jin’an escuchó la conversación.
Sus pestañas vibraron y la extraña expresión de sus ojos se desvaneció.
Luo Jin’an dejó lo que estaba haciendo, miró a Su Fengmao y dijo: —¿Por qué está aquí, Suegro?
Su Fengmao dijo en voz baja: —Binglan va a ir a la parte de atrás de la montaña y estoy preocupado.
¿Podría pedirte que la acompañes?
Hace unos años, Binglan se cayó de la montaña y casi muere.
—No quiero que vaya sola, pero Binglan insiste.
Después de pensarlo, decidí pedirte que la acompañaras.
Confío en que la protegerás bien.
Recuerda no perderla de vista.
De lo contrario, no me quedaré tranquilo.
…
Su Fengmao dijo muchas cosas y dio varios detalles; aun así, Luo Jin’an se mantuvo sereno y escuchó con atención.
Cuando Su Fengmao terminó de hablar, Luo Jin’an miró de reojo a Su Binglan.
Su Binglan miraba a Su Fengmao y no se percató de que Luo Jin’an la observaba.
En un gesto de resignación, había sacado la lengua, una acción que resultó adorable.
La mirada de Luo Jin’an tomó por sorpresa a Su Binglan, pero ella no guardó la lengua.
Fue como si se la estuviera sacando a propósito a Luo Jin’an.
Al darse cuenta de lo que hacía, se sintió avergonzada y le dedicó una sonrisa torpe.
Las comisuras de los labios de Luo Jin’an se elevaron ligeramente, y pareció asomar un atisbo de sonrisa en sus ojos.
Su Binglan parpadeó sus ojos almendrados, sorprendida.
«¿Me engañan mis ojos?
¿Está sonriendo Luo Jin’an?», pensó.
Su Binglan miró más de cerca y descubrió que tenía razón.
En efecto, Luo Jin’an estaba sonriendo, y Su Binglan supo que sus ojos no la engañaban.
Su Fengmao habló largo y tendido y explicó los peligros de la montaña.
Incluso le indicó a Su Binglan los lugares que debía evitar.
Después, Su Fengmao miró a Luo Jin’an y dijo: —Jin’an, has oído todo lo que he dicho, ¿verdad?
Luo Jin’an respondió: —No se preocupe, Suegro.
Me aseguraré de que Su Binglan esté a salvo.
No dejaré que le pase nada.
Su Fengmao suspiró aliviado al oír las palabras de Luo Jin’an.
Durante la estancia de este con la familia Su, Su Fengmao había llegado a conocer el carácter de Luo Jin’an y sabía que era una buena persona.
Podía confiarle muchas cosas a su yerno.
—Está bien.
Me quedo mucho más tranquilo teniéndote al lado de Binglan —le dijo Su Fengmao a Luo Jin’an.
Después, Su Fengmao le dijo a su hija: —Binglan, por favor, sé obediente y hazle caso a Jin’an cuando vayáis a la parte de atrás de la montaña.
No le causes demasiados problemas.
¿Cómo voy a seguir viviendo si te pasa algo?
Los ojos de Su Fengmao enrojecieron al decirlo.
Su Binglan dijo con un deje de resignación: —No te preocupes, padre.
Seré obediente.
Si Luo Jin’an me dice que vaya al este, no iré al oeste.
También me aseguraré de volver pronto a casa.
A Su Binglan le preocupaba que si su padre seguía hablando, no le daría tiempo de ir a la parte de atrás de la montaña esa tarde.
Ya pasaba el mediodía y Su Binglan todavía tenía varias cosas más que hacer.
Su Binglan no se dio cuenta de lo zalamera que sonaba.
Su tono era tan dulce que derretiría el corazón de cualquiera.
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