¡La esposa del médico milagroso no es una dama débil! - Capítulo 1
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- Capítulo 1 - 1 La vida es difícil
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1: La vida es difícil 1: La vida es difícil —Bei Shuo, eres la hija biológica de la familia.
A Bei Le también la criamos desde pequeña.
Las tratamos a las dos por igual.
Ambas tienen que pensar en el futuro de la familia.
Es un honor casarse con la familia Mu.
Por desgracia, la salud de Bei Le no es buena y tiene una personalidad tímida.
No es como tú.
Tú creciste en el campo y puedes adaptarte al entorno.
Piénsalo.
¡Esta es también tu mejor salida!
—aconsejó Shen Yu a su hija encarecidamente.
Al mirar a su madre, que se le parecía un poco, Bei Shuo no pudo evitar suspirar para sus adentros.
Shen Yu llevaba tres días insistiendo en el asunto.
Al principio, lo había mencionado como si nada, pero ahora se lo decía directamente a la cara.
—¡Olvídalo, déjate de tonterías!
Creció en el campo, ¿esperas que entienda algo?
—la interrumpió su padre, Bei De, con impaciencia.
—¡Te lo diré sin rodeos!
Bei Shuo, tienes que casarte con la familia Mu, quieras o no.
¡Es tu responsabilidad como hija de la familia Bei!
¡No tienes derecho a negarte!
Nuestro proyecto de veinte millones está ahora mismo en manos de la familia Mu.
¡Si no conseguimos este acuerdo comercial con la familia Mu, la nuestra está acabada!
—dijo Bei De con frialdad.
Bei Shuo levantó la cabeza despacio y se apartó con la mano el pelo, que le llegaba a los hombros, revelando un rostro de piel clara.
Su límpida mirada recorrió los rostros de todos los presentes.
Bei Le, que estaba sentada a un lado regodeándose, no pudo evitar sentirse sofocada.
No podía entender cómo aquella palurda criada en el campo podía tener una cara tan bonita y unos ojos tan hermosos.
No solo se parecía mucho a su madre, ¡sino que además tenía una tez perfecta!
Era realmente exasperante.
Deseaba poder alargar la mano y arañarle la cara.
Cada vez que la miraba, sentía que se volvía loca de envidia.
Antes de que Bei Shuo pudiera hablar, a Bei Le se le saltaron las lágrimas.
—Papá, ¿por qué eres tan duro con ella?
¡Ella es tu hija biológica y yo solo soy una hija adoptada!
Deberías casarme a mí con la familia Mu y dejar que ella se case con la familia Gu.
Estoy segura de que la familia Gu la tratará bien…
A Bei Le se le quebró la voz y no pudo seguir.
A Shen Yu se le partía el corazón.
Atrajo rápidamente a Bei Le hacia sus brazos.
—Cariño, no llores.
Por favor, no llores.
¿Cómo vamos a hacer eso?
No podemos permitírtelo.
Gu Ming tiene muy buen carácter.
Te tratará de maravilla, seguro.
¡Solo si tú eres feliz, yo puedo serlo!
Por favor, no llores más, mi niña.
Shen Yu abrazó a Bei Le y le dio un fuerte golpe en la espalda a Bei Shuo.
Dijo con rabia: —¿¡Di algo!
¿Tienes que actuar como si te estuviéramos obligando?
Te estamos diciendo que te cases con la familia más rica y poderosa de Ciudad M, no que te vayas a prostituir.
¿Qué mosca te ha picado?
¿Por qué eres tan egoísta?
¿Es que no te duele ver a tu hermana pequeña llorar así?
El golpe en la espalda le dolió un poco.
Bei Shuo se enderezó y se aclaró la garganta.
—Está bien, me casaré.
Bei Le dejó de llorar.
Los tres miraron a Bei Shuo al unísono, con los ojos llenos de sorpresa y alivio.
—Pero pongo una condición —dijo Bei Shuo sin prisas.
Bei De frunció el ceño.
—¿Y qué derecho tienes tú a poner condiciones?
—Está bien, habla —se apresuró a decir Shen Yu, deteniendo a Bei De para que no continuara.
Lo más importante ahora era conseguir que Bei Shuo se casara con la familia Mu y que no se echara atrás.
La expresión de Bei Shuo era muy serena.
—¿Conseguirán el proyecto si me caso con el tipo ese de la familia Mu?
—Sí, sí —se apresuró a asentir Shen Yu.
—¿Cómo que «el tipo ese»?
¿Cómo puedes hablar así?
¡Qué maleducada!
—se molestó mucho Bei De.
—El Joven… el nombre del Joven Maestro Mu es Mu Ci —susurró Bei Le, como si el nombre le quemara en la boca.
A Bei Shuo no le importaba su nombre, aunque sonara a raza de perro.
Para ella, era indiferente.
—De acuerdo, les ayudaré a cerrar un negocio de veinte millones.
Ustedes me dieron la vida, así que consideren la deuda saldada.
A partir de ahora, no nos debemos nada.
Cortaremos lazos y no volveremos a tener contacto, ¿de acuerdo?
Los tres se quedaron atónitos.
—¿Qué tonterías dices?
—dijo Bei De, ansioso—.
Eres nuestra hija y te vas a casar con la familia Mu.
En el futuro, seremos consuegros de los Mu.
¿Cómo vamos a no tener relación?
Bei Shuo lo miró.
—Entonces no me caso.
—Tú… —Bei De estaba tan furioso que le entraron ganas de abofetear a la joven que tenía delante.
Después de todo, no se había criado con él, así que no sentía ningún apego.
—No se puede tener todo en esta vida —dijo Bei Shuo con calma—.
Por afecto, casan a su hija adoptiva con una buena familia, aunque esa familia no les aporte beneficios.
Puesto que quieren casar a su hija biológica con la familia Mu por dinero y poder, entonces no pueden esperar que yo haga nada por afecto, ¿verdad?
Bei De se quedó sin palabras.
—¿Cómo puedes ser tan cruel?
—dijo Bei Le llorando con voz lastimera—.
¿Aún culpas a Mamá y a Papá?
No los culpes a ellos.
Todo es por mi culpa.
Te robé tu felicidad y tu hogar.
¡Todo es culpa mía!
Yo… yo ni siquiera sé de dónde vengo.
No pertenezco a este lugar.
Yo… será mejor que me vaya…
Bei Le lloraba desconsoladamente, con un aire desvalido.
A Shen Yu se le partía el alma.
La abrazó con fuerza y se negó a soltarla.
—¿¡A dónde crees que vas!?
¿Quieres matarme?
¡Has estado a mi lado desde que tenías un año, tú eres mi verdadera hija!
¡Este siempre será tu hogar!
¡No te puedes ir, se vaya quien se vaya!
¡Si te vas, me muero!
—Mamá… —Bei Le y Shen Yu se abrazaron, llorando la una en los brazos de la otra.
Bei Shuo las observaba con calma, pero su corazón era un caos.
Las personas que tenía delante eran sus padres biológicos y su hermana pequeña adoptada, con la que no tenía ningún lazo de sangre.
Se había perdido cuando tenía poco más de un año y sus padres biológicos la habían encontrado hacía solo un mes.
Su Maestro le dijo una vez que una niña tan adorable como ella debía de tener un hogar especialmente cálido.
Que sus padres debían de quererla muchísimo.
Hubo un tiempo en que ella también lo creyó firmemente.
Sin embargo, se equivocaban de cabo a rabo.
No se esperaba que, tras regresar a esta casa, tanto su Maestro como ella hubieran sobrestimado los lazos familiares y la naturaleza humana.
Después de que ella desapareciera, su padre adoptó a una huérfana de un orfanato para consolar a su madre.
La niña ocupó su lugar y llenó el vacío en el corazón de su madre.
Esta familia era cálida y cariñosa, pero solo para Bei Le.
En aquella casa ya no había sitio para ella.
Tanto sus padres como su hermano mayor la adoraban.
Bei Le estaba prometida con la familia Gu desde joven, y ellos también la apreciaban.
A todo el mundo le agradaba la hermosa, dulce y culta Señorita Bei Le de la familia Bei.
En cuanto a Bei Shuo, no era más que una muchacha rústica que se había criado en el campo.
Aparte de su parecido con la Señora Bei, no servía para nada.
No había punto de comparación con Bei Le.
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