La Esposa del Presidente es Guapa y Genial - Capítulo 212
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- Capítulo 212 - 212 Matar 2 pájaros de un tiro
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212: Matar 2 pájaros de un tiro 212: Matar 2 pájaros de un tiro —¡Oh, Dios mío!
¿Quién lo envía?
Zhao Xiaolei sintió envidia.
—¡Es un regalo mío!
¡Dije que te conquistaría!
¡Parece que te encanta!
Lin Cheng habló con orgullo.
Lan Anran miró la tarjeta que había en las flores.
Tenía una frase repugnante escrita.
«¡Anran, las 99 rosas representan mi amor por ti!».
Lan Anran sintió que todo su cuerpo se entumecía al mirarlo.
—¿Quién quiere estas flores?
Los demás de la clase se pelearon por ellas.
En dos minutos, cada uno tenía una y el resto se lo dieron a Zhao Xiaolei.
—¡Lan Anran, te estás pasando!
Lin Cheng gritó.
—Yo no te obligué a dármelas.
Como me las has dado, son mías.
Por supuesto que tengo derecho a dárselas a quien yo quiera.
Además, eres demasiado infantil.
No me gustan ese tipo de regalos.
Espero que no pierdas el tiempo.
¡No me gustas!
Lan Anran rechazó públicamente a Lin Cheng, lo que le hizo quedar en ridículo.
—¡Maldita sea!
¡Lan Anran, eres una descarada!
—dijo Lin Cheng furioso.
—Lo siento, te he rechazado muy claramente.
¡Espero que sepas cuál es tu lugar!
—dijo Lan Anran con una sonrisa.
—¿Qué les pasa a todos hoy?
¿De dónde han sacado las flores?
Li Yue entró con una sonrisa.
¡Lin Cheng pateó la mesa con frustración!
Ignorando por completo que Li Yue estaba presente, salió dando un portazo, dejándola atónita.
—Profesora, no se preocupe por él.
¡Estas flores son una disculpa de Lin Cheng!
Zhao Xiaolei le ofreció alegremente las rosas a Li Yue.
—¡Gracias!
Pero esta no es una razón para que sus notas empeoren.
Estudien bien, el examen es pasado mañana.
Todos, aprovechen el tiempo y luego envíen los exámenes a la Oficina de Asuntos Académicos.
Nadie más debe entrar en contacto con ellos, ¡no alberguen pensamientos maliciosos!
—sonrió Li Yue.
—Entendido, profesora.
La clase respondió al unísono.
Lin Cheng, que estaba en el campo del colegio, corrió unas cuantas vueltas enfadado.
No le gustaba Lan Anran, pero no podía librarse de ella.
Era muy frustrante.
—¡Oye!
¿Estás enfadado porque no has podido conquistar a Lan Anran?
Lan Yaxin estaba en clase de educación física con un grupo de amigos en el campo cuando vio la expresión abatida de Lin Cheng.
—¿Lo sabes?
Lin Cheng se sentó en el campo, cansado de correr, y levantó la vista.
—Es mi prima, ¿cómo no iba a saberlo?
Lan Yaxin sonrió.
Hacía tiempo que había oído que Lin Cheng, de la clase uno, quería conquistar a Lan Anran.
Aunque pensaba que era una ilusión, era una persona de la que podía aprovecharse.
—¡Es verdad!
¿Sabes qué es lo que más le gusta a tu prima?
—preguntó Lin Cheng.
—A ella lo que más le gusta son las cosas caras, puedes regalarle lo que sea que sea caro.
Piensa…
¿qué es lo más caro en estos días?
Le recordó Lan Anran.
—¡Bolsos!
¡Joyas!
A Lin Cheng se le ocurrió de repente una idea.
—¿Eso es todo lo que se te ocurre?
Lan Yaxin se burló.
—¿Qué más puede querer Lan Anran?
Esas cosas son caras.
Lin Cheng se quedó perplejo.
—¡Lo más caro ahora son las respuestas de los exámenes parciales, tonto!
Lan Yaxin sonrió.
Yang Qing le dio un codazo a Lan Yaxin.
Se suponía que era su secreto, así que ¿cómo podía decírselo a Lin Cheng?
—¿Quieres que robe las respuestas?
Lin Cheng frunció el ceño.
—No te he pedido que las robes, solo que invites a salir a Lan Anran.
Tenemos un plan para el resto del asunto, y Lan Anran te lo agradecerá sin duda.
Lan Yaxin sonrió.
—¿Por qué me ayudas?
¿Por qué no lo organizas tú misma?
Aunque el coeficiente intelectual de Lin Cheng no era alto, todavía le quedaba algo de cerebro.
—Mi hermana y yo no nos hemos llevado bien últimamente y ella definitivamente no me perdonaría.
Si yo fuera a buscarla, seguro que no querría verme, pero sería diferente si fueras tú.
A mi hermana le encanta que la persigan.
Aunque no dice nada, por dentro está muy contenta.
»Mientras me ayudes con esto, mi hermana seguro que me perdonará y, cuando llegue el momento, hablaré bien de ti.
¿No te parece bien?
Lan Yaxin no sería tan tonta como para invitar a Lan Anran ella misma, ya que no aceptaría.
Era mejor que encontrara un intermediario, y Lin Cheng era el más adecuado.
—Es verdad, ¡más te vale no mentirme!
Lin Cheng se puso de pie.
—Por supuesto.
Lan Yaxin sonrió, señalando su acuerdo.
Gu Qiu y Yang Qing, detrás de ella, seguían sin entender.
Estaban confundidas.
Cuando regresaron, Lan Yaxin les explicó que temía que les pasara algo y que quería buscar un chivo expiatorio.
Inmediatamente sintieron que Lan Yaxin era una buena persona y confiaron en ella aún más.
En realidad, solo quería pasar las pruebas de la aventura de Lan Anran a la Familia Lan y a la Familia Mo.
Solo podría ver el espectáculo cómodamente si el asunto estallaba.
…
De vuelta en casa, Lan Anran vio la expresión angustiada de Zhao Xiumei.
—Abuela, ¿qué pasa?
—se acercó Lan Anran y preguntó.
—Nada.
Zhao Xiumei miró la sopa de pollo, pato y pescado que tenía delante y deseó poder vomitar.
Últimamente, había estado comiendo estas sopas nutritivas tres veces al día.
Sentía que había engordado más de diez kilos.
Si seguía comiendo, iba a empezar a producir leche materna.[1]
—Abuela, ¿no quieres comer estas cosas?
Te las cambiaré.
Lan Anran sonrió y retiró la sopa de la mesa.
A Zhao Xiumei se le iluminaron los ojos y se emocionó, soltando un suspiro de alivio.
—Anran, tu padre me ha llamado hace un momento y ha dicho que volverá.
Díselo de mi parte.
¡Estoy a punto de morir y tengo algo que discutir con él!
Zhao Xiumei le sonrió a Lan Anran, que estaba en la cocina.
[1] La comida es muy rica en nutrientes y hormonas naturales.
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