La Esposa del Presidente es Guapa y Genial - Capítulo 57
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57: ¿Se atreve a contestar?
57: ¿Se atreve a contestar?
—Como no pueden comer las uvas, dicen que están verdes, así que más les vale ir preparando una escobilla de baño mejor.
Después de todo, hay muchos retretes —dijo Zhao Xiaolei con retintín.
—¡Maldita sea!
Zhao Xiaolei, tú no eres mejor que yo, ¡cómo te atreves a decir esas cosas!
¡Vamos a competir si te atreves!
Sun Hui no estaba conforme.
—No me atrevería a compararme contigo.
No podría cargar con la responsabilidad si los retretes acaban contigo.
Zhao Xiaolei sonrió.
No esperaba que su compañera de pupitre fuera tan capaz, a pesar de su apariencia tranquila.
—Tú…
Tú…
Sun Hui estaba furiosa.
—¿Tú qué?
Más te valdría ponerte a estudiar —prosiguió Zhao Xiaolei.
—Lan Anran, esta vez solo tuviste suerte.
¿Quién sabe si hiciste trampa?
—interrumpió Lin Cheng.
—Lin Cheng, ¿a qué te refieres?
¿Por qué no pruebas a tener suerte tú?
Eres la clase de persona a la que no le gusta que a los demás les vaya bien —le dijo Zhao Xiaolei a Lin Cheng, envalentonándose de repente.
Todos contuvieron el aliento.
Aquella parlanchina estaba provocando al jefe de la clase.
¿Acaso se le había ido la cabeza?
—Zhao Xiaolei, ¿cómo te atreves a contestarme?
Lin Cheng perdió los estribos y pateó la mesa.
Nadie en la clase se atrevía a hablarle así.
—No eres mi padre, ¿por qué no iba a atreverme?
No olvides que la Familia Lin y la Familia Zhao están colaborando.
Si te atreves a provocarme, ¡haré que mi padre retire sus inversiones y la Familia Lin se irá a la quiebra!
El tono desafiante de Zhao Xiaolei estaba respaldado por su familia.
Últimamente, la Familia Zhao había ganado mucho dinero y la Familia Lin incluso había ido a adularlos.
¿A quién iba a temer?
—¡Que la Familia Zhao lo intente si se atreve!
Lin Cheng odiaba las amenazas.
¿La estaba acorralando?
Zhao Xiaolei tragó saliva.
—¡La clase va a empezar!
Li Yue entró justo a tiempo.
Zhao Xiaolei respiró aliviada y le agradeció mentalmente a su profesora por haberle salvado la vida.
—Lin Cheng, ¡vuelve a tu pupitre y siéntate bien!
Tengo algo que decir —dijo Li Yue desde el frente.
—Todos han visto sus resultados.
Esta vez, Lan Anran ha quedado en primer lugar en todo el distrito.
Debido al gran número de personas que se presentan a las entrevistas, habrá tres rondas.
Lan Anran pasará directamente a la final por haber obtenido una puntuación perfecta.
Esta es una nueva regla de este año: puede saltarse la competición por ahora, pero el resto de los estudiantes tendrán que esforzarse.
Esta vez, Li Yue miraba a Lan Anran con otros ojos.
Al principio, había pensado que Lan Anran se había quedado dormida en el examen porque no sabía responder a las preguntas, pero, para su sorpresa, era tan buena que había quedado en primer lugar.
Ahora que todos los profesores la envidiaban por tener una alumna tan buena, se sentía muy orgullosa.
—¡Profesora, esto no es justo, me opongo!
Sun Hui fue la primera en levantar la mano para protestar.
¿Por qué tenían ellos que abrirse paso hasta la final ronda tras ronda mientras que Lan Anran podía saltárselas sin más?
—Sun Hui, estas son las reglas.
Hay reglas nuevas cada año y yo no puedo controlarlas.
Pero no te preocupes, la final será de cuatro personas.
Todavía tienes una oportunidad.
Li Yue sonrió.
Sun Hui se sentó enfadada y pensó: «Lan Anran, ¿por qué tienes tan buena suerte?».
Lin Cheng no estaba convencido.
Lan Anran debía de haber entrado por enchufe.
No era justo en absoluto, pero no podía decir nada.
Después de todo, a él no le había ido bien esta vez.
Lan Anran no prestó atención en toda la clase, ya que sus pensamientos estaban en el hospital.
Se preguntaba cómo estaría su madre.
Durante la última clase, sonó el timbre y Lan Anran recogió su mochila, preparándose para irse.
—Anran, mañana es sábado, ¿vas a salir por ahí?
—preguntó Zhao Xiaolei.
—No, mi mamá está enferma.
Voy al hospital a verla —dijo Lan Anran con dulzura.
Su mirada se suavizó al mencionar a su madre.
—Está bien, acuérdate de inscribirte —le recordó Zhao Xiaolei.
—¿Inscribirme?
¿A qué?
Lan Anran estaba confundida.
—¿Lo has olvidado?
El Instituto de Investigación Médica Rong Cheng abre mañana el plazo de inscripción.
Debes madrugar, porque hay demasiados solicitantes.
Me temo que si no, no conseguirás plaza.
Cada año, por estas fechas, Internet se colapsaba porque el Instituto de Investigación Médica Rong Cheng era muy popular.
De diez mil personas, se escogían diez y luego había más eliminaciones.
Era extremadamente difícil.
—Entendido, gracias.
Lan Anran se echó la mochila al hombro y salió del aula.
…
En el hospital…
Cuando Lan Anran y Lan Yanran llegaron al hospital, Li Yueru estaba despierta gracias a la medicación.
—Mamá, ¿estás bien?
—preguntó Lan Anran en voz baja.
—Estoy bien.
¿Vuestra abuela os ha puesto las cosas difíciles?
—preguntó Li Yueru.
—No, a la Abuela ya le han dado el alta para que se recupere en casa.
—Mamá, es culpa mía.
Lan Anran se recriminó a sí misma.
—Mamá, Papá, no la culpéis.
¡Ha quedado la primera en el examen escrito!
—dijo Lan Yanran con orgullo.
—¿Qué?
¿Es eso cierto, Anran?
Los ojos de Li Yueru se abrieron de par en par, llenos de conmoción e incredulidad.
—Sí, es verdad.
Lan Yanran continuó: —Anran, ¿por qué no les dijiste a Mamá y a Papá que sabes de medicina?
Así, la Abuela no nos menospreciaría.
Lan Tingyun estaba eufórico.
Por fin, Lan Yaxin no era la única en la Familia Lan.
¡Su hija era mejor que nadie!
—No hay mucho que decir, es solo un examen escrito.
Todavía queda la entrevista —dijo Lan Anran con calma.
—No pasa nada, mi hija es la mejor.
Li Yueru creía en Lan Anran.
Si había podido quedar la primera, significaba que no tendría ningún problema.
Al instante se sintió mejor y su rostro se veía más sonrosado.
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