La Esposa del Villano - Capítulo 265
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265: Sufrir 265: Sufrir 8 de septiembre, miércoles
—¿Aún nada?
—le preguntó Lily a Bei Tian en el momento en que llegó a lo que parecía ser una tienda de segunda mano en la isla Tsing Yi.
Sus ojos recorrieron la tienda y no le sorprendió ver que parecía la típica tienda destartalada.
Nadie sospecharía que tenía una prisión secreta en el sótano.
Bei Tian negó con la cabeza mientras miraba de reojo a Zhuo Jingren, quien estaba en su posición habitual al lado de Lily.
—Por aquí —dijo mientras se daba la vuelta para guiarlos hacia abajo.
Cogidos de la mano, Lily y Zhuo Jingren lo siguieron sin decir una palabra.
El interior de la tienda era más auténtico de lo que Lily esperaba.
Pudo ver cajas y espejos con incrustaciones de conchas, además de muñecas cosidas a mano que daban demasiado miedo como para mirarlas.
Al instante se preguntó si los espeluznantes artículos a la venta se habían colocado allí deliberadamente para asustar a los posibles clientes y que se fueran rápido.
También había grandes libros de aspecto macabro apilados en un rincón con un puercoespín en miniatura encima.
Bei Tian…
Sencillamente…
Vaya.
Siguió a Bei Tian hasta el despacho del gerente y esperó a que abriera una puerta con un escáner de iris.
—Adentro —dijo Bei Tian mientras extendía la mano hacia la puerta del ascensor.
En respuesta, Lily enarcó una ceja mientras entraba en el ascensor con su marido.
El ascensor estaba completamente fuera de lugar en esa tienda.
Parecía demasiado moderno.
Era de muy alta tecnología, con una iluminación azul pálido en las paredes.
Bei Tian siguió a la pareja al interior y cerró la puerta del ascensor.
Tras unos segundos, la puerta del ascensor volvió a abrirse y lo primero que vio Lily fue una vieja biblioteca con libros polvorientos en las estanterías.
Al instante se preguntó cuál era el propósito de aquella vieja biblioteca.
Por supuesto, solo fue un pensamiento pasajero mientras seguía a Bei Tian hacia el interior.
—Es aquí —Bei Tian se detuvo frente a una puerta de metal.
Junto a ella había un hombre que permanecía de pie como una estatua, mirándolos fijamente.
—Wei…
abre la puerta —le ordenó al guardia, que era tan alto que hasta Zhuo Jingren tuvo que levantar la vista para mirarlo.
Al recibir la orden, el hombre usó una llave para abrir la puerta, revelando una pequeña habitación de hormigón.
El ruido de la puerta al abrirse atrajo al instante la mirada de la mujer que estaba sentada en un rincón de la habitación, abrazándose las rodillas.
Ya tenía los ojos hinchados y los labios pálidos.
Su otrora hermoso pelo negro era un absoluto desastre.
—No voy a hablar —dijo con voz ronca la mujer, que obviamente era He Xinlan.
No tenía energía ni para entrecerrar los ojos y mirar a la gente que estaba fuera de la habitación.
—Déjenme en paz —exigió mientras giraba la cabeza hacia el suelo, y su simple movimiento provocó un ligero tintineo de las cadenas en sus manos y pies.
—¿Estás segura de eso?
—La voz fría hizo que He Xinlan levantara la cabeza al instante.
Miró a la mujer que estaba de pie a pocos metros de ella, que llevaba un abrigo beis hasta la rodilla.
Como era de esperar, volver a ver a Lily le provocó una furia que le recorrió la espalda.
Sin embargo, He Xinlan no lo demostró por fuera.
Lo único que quería en ese momento era que esa zorra se le acercara, lo suficiente como para poder usar sus cadenas para estrangular a Lily.
Sin embargo, ese pensamiento no duró mucho cuando se dio cuenta de que otra persona entraba en la habitación.
Zhuo Jingren.
Como era de esperar, esos dos eran los responsables de su cautiverio.
Observó cómo Zhuo Jingren traía tranquilamente una silla y la colocaba detrás de Lily.
En respuesta, esta última se sentó con elegancia y una pequeña sonrisa en el rostro.
—Él y su amigo sugirieron más de diez formas de torturarte —dijo Lily mientras devolvía su mirada a He Xinlan.
Esta declaración solo hizo que He Xinlan tragara saliva.
Ya esperaba que la torturaran, quizá incluso que le cortaran un dedo o dos.
—Pero eso sería demasiado sangriento —continuó Lily.
—Odio la sangre —añadió—.
¿Has estado comiendo bien?
Las palabras de Lily solo recibieron un bufido de desdén por parte de He Xinlan.
Sin embargo, esto no afectó la sonrisa de Lily.
—Mu Lihua ya está sufriendo.
—Como era de esperar, estas palabras bastaron para que He Xinlan mirara a Lily—.
A tu marido y a tu hija los han echado de su propia empresa.
Ayer, los inversores eligieron a un nuevo CEO.
—Si crees que puedes usar a Mu Lihua en mi contra, estás muy equivocada, zorra —espetó He Xinlan.
—Cálmate —la voz de Lily era obviamente más suave esta vez mientras levantaba la mano y miraba al hombre que estaba detrás de ella—.
Me han llamado cosas peores —sonrió antes de volver a mirar a He Xinlan.
—¿En serio?
—enarcó una ceja Lily.
—Por cierto, las autoridades ya te están buscando.
Por supuesto, nunca te encontrarán…
viva.
Pero esa no es la cuestión.
—¡Entonces mátame!
¿A qué esperas?
¡Mátame!
—gritó He Xinlan.
Si Lily quería matarla, ¡que lo hiciera de una vez y dejara de hablar!
—Me encantaría hacerlo.
Después de lo que le hiciste a mi madre y a mi hijo nonato, mereces morir de la forma más dolorosa posible —replicó Lily.
Sus ojos formaban medias lunas, pero el hielo en su tono era más que evidente.
Hizo que He Xinlan se estremeciera por dentro—.
Sin embargo…, sé que tú, tu hermana y Yang Lina han sido utilizadas por alguien más.
Así que…, ¿serías tan amable de decirme quién nos quería muertas a mi madre y a mí?
Una carcajada cristalina resonó en la habitación mientras He Xinlan intentaba contener la risa.
—Ah…
¿Por qué crees que alguien me pidió que te matara a ti y a tu madre?
¡Fui yo!
Yo maté a tu madre y a tu hijo.
Fui yo.
¿Por qué buscas a otra persona?
¿Por qué no me matas a mí?
¿O es que no te importa en absoluto tu madre?
¿Y qué hay de tu feto?
Contrariamente a las expectativas de He Xinlan, sus palabras burlonas no tuvieron ningún efecto en Lily.
Al menos no en su rostro, ya que Lily siguió sonriéndole.
—Idiota —pronunció Lily antes de cruzar las piernas y mirar fijamente a He Xinlan.
Luego, extendió la mano hacia Zhuo Jingren.
Sin decir nada, Zhuo Jingren le entregó un teléfono a Lily.
—Sé que la tortura no te hará hablar —dijo Lily—.
Quiero decir…, no tengo ningún rencor personal hacia tu hija.
Pero…
conozco a una persona que sí —añadió, mientras giraba lentamente la pantalla hacia He Xinlan—.
Por cada dos minutos que elijas no hablar…, verás cómo sufre Mu Lihua en la habitación de al lado.
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