La Esposa del Villano - Capítulo 313
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Capítulo 313: Invertir en el futuro
—Estás siendo demasiado blanda —observó Zhuo Jingren en el momento en que Lily entró en la habitación. Él estaba sentado en el sofá, contemplando la oscura noche a través del ventanal.
—¿A qué te refieres? —preguntó Lily al instante mientras se acercaba a él y se inclinaba para darle un beso.
—Tu dura fachada es justo lo contrario de lo que sientes por dentro —dijo él antes de atraer a Lily hacia sí.
—Primero necesito cambiarme —dijo ella.
—Puedo hacerlo por ti —respondió él antes de besarla de nuevo—. ¿Por qué lo dejaste ir? —preguntó.
—Es demasiado débil para luchar, y lo sabes —respondió ella—. Y no estaba siendo blanda. Hice lo que creí que era lo más lógico. Además…, voy a hacer los arreglos para que trabaje tanto con George como con Jack Arison mientras recibe algo de terapia. No sabe que estoy asociada con ellos, así que probablemente pensará que solo tuvo suerte. Esta es también mi forma de supervisarlo y vigilar su progreso.
—Sensiblona.
—No lo soy —discrepó Lily—. Yuanfeng Qin antes era como yo. ¿Esperas que lo abandone en un momento como este?
—Eso es lo que le hiciste pensar.
—Cuando esté lo bastante cuerdo, se dará cuenta de que solo lo hice para protegerlo —dijo Lily—. Toda moneda tiene dos caras y, cuando se dé cuenta de eso, al final vendrá a mí.
—¿Así que estabas pensando en los beneficios cuando planeaste todo esto? —Zhuo Jingren le sonrió. Cuando Yuanfeng Qin se diera cuenta de que Lily lo había ayudado en lugar de abandonarlo, se sentiría agradecido y, a su vez, sentiría que le debía haberle salvado la vida. Una vez que esto sucediera, Lily ganaría otro formidable aliado de su lado.
—El hacking es un negocio extremadamente rentable —rio ella entre dientes y un brillo malvado pudo verse en sus ojos—. No diría que estaba conspirando a sus espaldas. Más bien…, digámoslo así, estoy… invirtiendo —dijo Lily con aire de rectitud. Siempre había querido invertir para el futuro y eso era lo que estaba haciendo en ese momento. Lily se rio para sus adentros. ¿A quién pretendía engañar? El talento de Yuanfeng Qin era extremadamente útil para ganar dinero, ¿no? ¿De verdad iba a dejar que alguien con tanto talento como él se fuera así como así?
¡Ni hablar!
—¿Y tu padre?
—No ha pedido hablar conmigo ni ha solicitado volver a la familia Qin —respondió Lily, encogiéndose de hombros—. Creo que solo quiere algo de tiempo a solas. Aunque no puedo culparlo. Vivir con gente como Hao Qin y Yifei Zhang debe de haberle provocado noches de insomnio. Es natural que actúe así.
—¿Por qué eres tan comprensiva de repente? Dime…, ¿esposita? ¿Estás planeando invertir otra vez?
—¡Ya te he dicho que no me llames «pequeña»! —dijo Lily mientras le pellizcaba el brazo en broma—. Y haces que suene como si siempre estuviera conspirando a espaldas de los demás. Solo conspiro contra mis enemigos, ¿de acuerdo?
—Yo no he dicho que estés conspirando —se rio él al ver la cara de Lily.
—¡De verdad que me subestimas! ¡¿Creíste que no entendería el significado de tus palabras?! ¡Hmpf! Dormirás fuera esta noche. —Hizo el amago de levantarse, pero Zhuo Jingren la sentó de nuevo de un tirón.
—De acuerdo, durmamos fuera esta noche —aceptó él antes de acurrucarse en su cuello.
—¡Yo no, idiota. Solo tú!
—Bueno…, tú y yo ya somos uno, no solo en nuestros papeles de matrimonio, sino en riqueza, corazón, cuerpo y alma. Deberíamos hacerlo todo juntos, ¿no?
—Tú, Presidente Zhuo, vuelves a ser un descarado. No me hagas enfadar o yo… —Lily hizo una pausa deliberada mientras lo miraba con los ojos entrecerrados—. O no me acostaré contigo durante todo un mes.
—¿En serio? —enarcó él una ceja, con una diversión evidente en los ojos.
—Mmm —asintió ella—. ¡Ni hacer el amor, ni abrazos durante un mes!
—¿En serio? —repitió él.
—Vale, ¿quizá tres semanas? —dijo Lily mientras fulminaba con la mirada al hombre que intentaba contener su diversión—. Dos semanas.
—¿Dos semanas? ¿Puedes aguantarlo?
Lily no le respondió, mientras su mirada se desviaba hacia la nuez que subía y bajaba por su cuello. —¿Quizá una?
—¿Una semana?
—Un día —dijo Lily antes de estallar en carcajadas.
…
Como era de esperar, Hao Qin y Mimi Qin no pudieron resolver el problema al que se enfrentaban con las minas. ¿Cómo iban a poder? Prácticamente no tenían ni idea de los entresijos del negocio.
—¿Ha llamado Padre? ¿Tiene alguna noticia sobre Chuan Qin? —preguntó Hao Qin a Yifei Zhang.
—No. Nada. ¿Cómo va todo?
—Bueno… Como era de esperar, ¡el gobierno se ha enterado! —dijo antes de soltar otra maldición—. ¿Cómo se me ha podido pasar esto? ¡Hay que encargarse de esa Lily lo antes posible!
—Nadie puede tocarla en Hong Kong —dijo Yifei Zhang con resignación antes de bajar la cabeza—. Hao…, le tengo miedo. La subestimé y de verdad que lo lamento.
—Deja de pensar en ello. Yo tampoco pensé que esto sucedería —dijo Hao Qin antes de sentarse y reflexionar sobre lo que Yifei Zhang había dicho. Ciertamente, Lily era invencible en Hong Kong gracias a su marido. Estaba tan absorto en sus propios pensamientos que no se percató del brillo siniestro en los ojos de Yifei Zhang.
Hasta ese momento, Hao Qin seguía sin tener ni idea de que Yifei Zhang lo había estado manipulando y dándole ideas, porque ella siempre se había mostrado débil y frágil delante de él. En su mente, Yifei Zhang era demasiado inocente y estúpida como para conspirar en su contra.
Pasados unos minutos, Hao Qin le pidió a Yifei Zhang que dejara el asunto en sus manos y que no se preocupara, pues ya había tomado una decisión sobre su próximo plan de acción. Luego le pidió que se fuera a descansar y lo dejara solo.
—Cuéntamelo todo —pidió Yifei Zhang en el momento en que cerró la puerta de su dormitorio. Luego, se volvió hacia el anciano de la habitación, que vestía uniforme de mayordomo—. Te dije que no vinieras a verme de esta manera a menos que hubiera una emergencia —dijo.
—Yuanfeng Qin está muerto —fue el mayordomo directo al grano—. Nunca encontraron su cuerpo, pero descubrimos que llamó a Li Ziyi antes de morir. Había mucha sangre en la escena y es imposible que haya podido sobrevivir.
—¿De verdad? —Yifei Zhang le dedicó al hombre una brillante sonrisa al instante mientras caminaba hacia su cama. Como esperaba, Lily no la había decepcionado. Realmente había matado a su propio hermano y lo había hecho tan obvio para poder enviarle un mensaje a Yifei Zhang. Sin duda, Lily quería que supiera que no era alguien con quien se pudiera jugar. «Sin embargo… esta advertencia es inútil para mí», pensó mientras su inocente sonrisa se transformaba en una siniestra.
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