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La Esposa por Contrato del CEO Implacable - Capítulo 103

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103: Capítulo 103 103: Capítulo 103 Tres meses después
POV de Regina
He conseguido meterme con éxito en el personaje de la hermana de Ty.

Me lo dieron todo: su nombre, su identidad, sus hábitos, su tipo de cuerpo.

Todo lo que necesitaba.

Ahora soy la doble perfecta.

Flora ha estado de voluntaria en una guardería y quiere que empiece a socializar.

Desde lo que Viper me hizo, odiaba a la gente y la evitaba.

Mi nuevo móvil sonó.

—Hola —dije al teléfono.

Era Flora.

—Cariño, me gustaría que vinieras a recogerme a la guardería.

Hoy no he podido conseguir un taxi —dijo con un tono dulce.

Sé que no es el caso, pero ¿quién soy yo para discutir?

Poco a poco se ha convertido en la madre que siempre quise.

Cogí las llaves de la vieja camioneta que Ty me consiguió y salí.

—Estoy en camino.

—Me aseguré de ponerme la mascarilla parcial que me cubría de la nariz para abajo y una sudadera con capucha.

Ty me llamaba loca, pero había perfeccionado el arte de crear un maquillaje que pareciera una herida en la cara.

En unos quince minutos llegué a la guardería, así que la llamé al móvil.

—¿Hola, cielo, estás en el aparcamiento?

—me preguntó.

—Sí, aquí estoy.

—Perfecto, necesito ayuda para llevar unas cosas al coche.

Por favor, sube.

—Vale.

—Colgué la llamada y gruñí para mis adentros.

La gente me irritaba, pero necesitaba reintegrarme en la sociedad.

Pronto estaba en el piso de arriba y entré en la guardería.

—¿En qué puedo ayudarla, señora?

—me preguntó una joven con una sonrisa dulce.

Pude sentir que no estaba muy cómoda.

—Yo…
—Nadia, no pasa nada.

Ha venido a por mí —resonó la voz de Flora detrás de nosotras.

Nadia pareció un poco aliviada.

Supongo que no iba vestida tan normal como a ella le gustaría.

—Dejad que os presente.

Nadia, te presento a mi hija perdida, Harper.

Sé que es raro que vaya tapada, pero estuvo implicada en un accidente y casi muere por ello —dijo Flora de carrerilla.

Moví sutilmente la mascarilla de mi cara y los ojos de Nadia se abrieron de par en par.

—Lo siento muchísimo.

¿Estás mejor ahora?

—preguntó preocupada.

Asentí y metí las manos en el bolsillo.

—¿En qué necesitas ayuda, mamá?

—pregunté con la mayor naturalidad posible.

—Solo necesito tu ayuda con las flores que compré.

Ya conoces mi obsesión por las plantas —sonrió con tristeza y señaló hacia una puerta.

Entré y había otra mujer mayor sentada allí.

—Buenas tardes, señora —la saludé respetuosamente.

—Hola, querida.

Tú debes de ser Harper.

Tu madre me ha hablado mucho de ti.

Eres una chica muy fuerte.

Sonreí, aunque no pudiera verlo, e hice una ligera reverencia.

—Soy Tatiana, una buena amiga de tu madre.

Me dijo que estuviste un tiempo en el extranjero y luego me enteré de que habías sufrido ese terrible accidente.

—Me alegro de haber salido con vida, señora.

Fue una verdadera bendición para mí —dije amablemente, y ella me sonrió.

—Bueno, me alegro de que ya os hayáis conocido.

Yo me voy ya, Tati.

Cuídate mucho, ¿vale?

—dijo Flora, y Tatiana le dio un abrazo rápido.

—Yo también tengo que irme pronto.

No nos gusta dejar la casa con poca gente.

—¿Y eso por qué?

—preguntó Flora con el ceño fruncido.

—La esposa de mi jefe ha estado sufriendo una serie de ataques, así que estamos haciendo todo lo posible por mantenerla a salvo.

Ahora estamos buscando un guardaespaldas para ella, pero todavía no hemos encontrado a nadie.

Los ojos de Flora se abrieron de par en par.

Este es el puesto que he estado buscando.

—Mi hija ha aprendido artes marciales desde que era joven y también trabajó para una empresa de seguridad antes de irse al extranjero.

Tatiana pareció intrigada.

—¿Estás interesada en el puesto?

—me preguntó directamente.

—Sí, señora.

Me encantaría saber más al respecto, como las condiciones de trabajo y el sueldo.

—En realidad, no tengo voz ni voto sobre a quién elegirán.

Pero intentaré hablar con la esposa de mi jefe.

Es una persona muy sensata y puede que me escuche.

En cuanto a las condiciones de trabajo y el sueldo, puedo decirte que serán buenos.

A mí me pagan unos cuatro mil dólares al mes y él paga mi alquiler y las matrículas de mis hijos en la universidad.

Solo soy una sirvienta, y esto incluye otras bonificaciones también.

Vivo muy bien.

Mis ojos se abrieron como platos.

Eso es mucho más de lo que me pagaban como asesina para Viper.

Me pagaban unos 1.500 dólares al mes sin bonificaciones extra.

—Estoy interesada en el trabajo, por favor.

—Veré qué puedo hacer.

Sé que puede que no consiga a alguien de inmediato, pero hablaré bien de ti.

—Tatiana me lanzó una mirada seria—.

Por favor, me la voy a jugar por ti porque conozco a tu madre desde hace años.

No me decepciones si esto funciona, ¿de acuerdo?

—Haré todo lo posible por no decepcionarla.

Gracias por la ayuda.

—En cuanto le dije eso, sonrió y volvió a sentarse.

Flora y yo salimos con sus plantitas.

Cuando llegamos abajo, suspiró y habló.

—¿He hablado demasiado rápido?

¿Te sientes cómoda trabajando ya?

—Sí, siempre he odiado estar sentada sin hacer nada.

Me alegro de poder hacer lo que mejor sé: luchar.

—Perfecto, solo quería verte crecer y salir más.

Estar sentada en un solo lugar puede ser deprimente.

Asentí y coloqué las plantas en la parte trasera de la camioneta.

Ambas nos sentamos y arranqué el coche.

—¿Dónde trabaja para que paguen tan bien?

Esa cantidad es muy alta para alguien que limpia como sirvienta.

Flora se rio entre dientes.

—Pues, ¿sabes?, he conocido a Watson, el jardinero de la mansión donde trabaja Tatiana.

Le pagan la misma cantidad e incluso tiene una casa en las afueras de la ciudad.

—¿Así que no estaba intentando darme coba?

—No, era verdad.

Por lo que yo sé.

Salí del aparcamiento y asentí.

Quizá este sea un nuevo comienzo para mí.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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