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La Estrella Número Uno en la Era Interestelar - Capítulo 399

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Capítulo 399: [EL DÍA LIBRE DEL BEBÉ] (1)

ASTRID se quedó mirando la enorme villa que tenía delante. Tres pequeñas cámaras lo seguían desde distintos ángulos. Sí, estaba aquí por un programa de variedades. El equipo del programa acababa de dejarlo allí.

Ellis había logrado conseguirle un bolo bastante bueno anteayer, y hoy era la grabación. Era un nuevo programa de variedades llamado [Día Libre del Bebé]. Solo con el nombre, uno ya podía hacerse una idea de qué trataba el programa.

Trata de hijos de famosos que pasan un día con una celebridad, que actúa como su niñera. Se emite una vez a la semana y en cada episodio aparece el hijo de una celebridad distinta. Llevaba un mes en emisión, y el que él grabaría hoy sería el quinto episodio.

La razón por la que Ellis eligió este programa, a pesar de ser nuevo, fueron sus altos índices de audiencia y sus buenas críticas. La gente pensaba que era una idea muy novedosa. La inocencia y la jovialidad de los niños, así como el nerviosismo y la inexperiencia del invitado, daban como resultado un entretenimiento muy divertido.

Como era un programa nuevo, los invitados eran en su mayoría debutantes o, al menos, celebridades que aún no se habían hecho un nombre. Después de todo, las celebridades consolidadas difícilmente querrían aparecer en un programa donde tuvieran que cuidar de niños.

El equipo del programa también debía de saberlo, por eso, en su lugar, invitaron a niños con padres famosos. En resumen, las verdaderas estrellas del programa eran los niños, no los invitados. Los invitados eran poco más que accesorios que servían de adorno para los niños.

Los niños que aparecían eran diferentes en cada episodio. Por supuesto, se establecieron unas normas de seguridad para garantizar que no corrieran peligro. Había un médico en el lugar, así como otro personal que acompañaba al invitado y al niño, listos para intervenir en caso de emergencia.

La idea de todo el programa era que el invitado hiciera de niñera del hijo de la celebridad durante medio día; es decir, desde la mañana hasta el mediodía. Y a pesar del título, los niños participantes no eran realmente bebés. Eso sería demasiado difícil, no solo para el invitado, sino también para el personal. La mayoría de los niños tenían entre cuatro y ocho años.

Aunque el programa parecía muy desventajoso para los invitados, si se miraba desde otra perspectiva, podía jugar a su favor. Por eso Ellis no había dudado en meterlo en este programa. Porque sabía que podían sacar algo bueno de él.

En primer lugar, el hecho de que los niños invitados fueran hijos de celebridades famosas ya lo diferenciaba de los programas de variedades corrientes. En segundo lugar, si demostraba lo bien que se le daba cuidar del niño que le tocara, de cara al público proyectaría una imagen amable y atenta. Y, por último, siempre que cuidara bien del niño, también podría conseguir una conexión inesperada con sus padres.

Ampliar la red de contactos siempre era imprescindible para alguien que trabajaba en este sector. Por supuesto, eso no significaba que Astrid fuera a cuidar del niño solo por los beneficios que le reportaría. Lo cuidaría lo mejor que supiera y sería tan sincero como pudiera.

En realidad, no conocía la identidad del niño que iba a cuidar hoy. Era uno de los requisitos para participar en el programa. Por eso, simplemente lo habían dejado allí.

Astrid miró a una de las cámaras que lo seguían. —Estoy algo nervioso. Espero caerles bien.

«Ya puedes entrar», oyó una voz a través del pinganillo que llevaba. Era el asistente del PD que lo guiaría hoy.

Tras oír aquello, Astrid caminó hacia el enorme portón de la villa. Probablemente había una cámara grabando un plano aéreo de toda la villa con un dron. Era increíble que los dueños lo permitieran.

Pero, por otro lado, tampoco es que se mostrara la dirección de la villa. E incluso si así fuera, el lugar probablemente contaba con un sistema de seguridad de última generación, así que no tenían que preocuparse por intrusos o fans obsesionados.

Astrid pulsó el botón que había junto al portón. La pantalla que había sobre el botón se encendió y entonces apareció en ella el icono de un robot.

«Por favor, indique su nombre y el motivo de su visita».

—Buenos días. Soy Astrid Townsend, de [Día Libre del Bebé] —dijo Astrid a modo de presentación.

«¿Puede mostrar su identificación? Por favor, póngala delante de la pantalla».

Astrid abrió su Terminal y mostró su identificación. Al cabo de un momento, la voz volvió a hablar:

«Hemos confirmado su identidad. Ya puede entrar».

Una pequeña puerta junto al portón se abrió. Astrid entró por ella y se sorprendió momentáneamente con lo que vio. La villa era mucho más grande por dentro. Parecía una especie de balneario con una enorme piscina, ni más ni menos. De hecho, sintió que necesitaría un vehículo para ir desde el portón hasta la casa principal debido a la distancia que las separaba.

Aparte de eso, la temperatura interior estaba claramente controlada. Lo notó en cuanto entró. Era como un cálido día de primavera. No le sorprendió, ya que existía tecnología capaz de manipular el clima con facilidad.

Astrid no había dado ni un paso cuando vio un vehículo que se dirigía hacia él. Soltó un suspiro de alivio. Al menos no tendría que caminar tanto y cansarse antes de empezar a cuidar del niño.

Cuando el vehículo se detuvo frente a él, se subió y este empezó a avanzar rápidamente hacia la casa. Nadie lo conducía, así que obviamente estaba programado.

Al llegar frente a la casa, una mujer vestida de traje ya lo estaba esperando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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