La Estrella Número Uno en la Era Interestelar - Capítulo 431
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Capítulo 431: CON TRANQUILIDAD
ASTRID fue a la escuela de mucho mejor humor que cuando se despertó por la mañana. Todo se debía a la noticia que Ellis le había contado sobre Olivia. Bueno, en realidad, esa mujer todavía no le importaba mucho; solo le importaba lo que le pasaría a Livi. Por eso se sintió tan aliviado tras escuchar la noticia de Ellis.
Al parecer, Olivia tomó la mejor decisión de su vida al confesárselo todo a su marido y disculparse. Aquello resultó ser un gran acierto, porque su santo esposo la perdonó e incluso sugirió fingir la muerte de su familia para poder tener un nuevo comienzo.
Ahora, Livi podría vivir una vida normal con su padre y su madre. Con suerte, esta vez, podría recibir todo el amor y la felicidad que merecía.
A decir verdad, el MVP de toda esta situación no era otro que Benjamin Thornley. Si no hubiera tenido un corazón tan generoso y compasivo, la honesta confesión de Olivia podría haberse convertido en algo más desastroso. Pero el hecho de que perdonara a Olivia después de todo demostraba que amaba de verdad a esa mujer. Por no mencionar el hecho de que ni siquiera dudó en abandonar su herencia noble por ella y por su hijo.
Por eso, Astrid no pudo evitar acordarse de sus padres. La única diferencia era que la familia de Olivia había fingido su muerte de una manera totalmente legal. A diferencia de sus padres, de los cuales uno seguía siendo un «prófugo» buscado en el Imperio.
En fin, ya que las cosas habían llegado a ese punto, solo esperaba que Livi tuviera una vida mejor. Por supuesto, no en términos económicos, sino en términos de familia y de la simple alegría de vivir. Tal como él y Reas habían crecido con el amor y el cuidado de sus padres. Deseaba que Livi también experimentara eso. Y quizá, algún día, los dos podrían volver a encontrarse en mejores circunstancias.
Al terminar las cosas de una manera casi perfecta, pudo ir a la escuela con tranquilidad.
———-
Durante la hora del almuerzo, Astrid, Kiran y Nieve por fin pudieron volver a comer juntos.
—Vi el episodio de [Abogado Noble] anoche —dijo Kiran mientras comían—. ¡Estuviste increíble, Nieve!
—Estoy de acuerdo. Lo hiciste bien, Nieve —secundó Astrid.
A pesar de que estaba preocupado por todo el asunto de la familia Thornley, no se olvidó de ver [Abogado Noble] para al menos apoyar la primera aparición de Nieve en un programa. Y, tal como dijo, Nieve lo hizo increíblemente bien.
Por supuesto, todavía había mucho margen de mejora, pero teniendo en cuenta que era la primera aparición pública de Nieve, su actuación fue definitivamente mucho mejor si se comparaba con la de otros novatos.
Las comisuras de los labios de Nieve se elevaron. Aunque apenas mostró reacción alguna, tanto Astrid como Kiran se dieron cuenta de que estaba muy contento por su cumplido.
—Estoy lejos de ser increíble —dijo con humildad—. Todavía tengo mucho que aprender. Al menos, creo que aún estoy lejos del nivel de Astrid.
—Oye, no te compares, ni conmigo ni con nadie —dijo Astrid rápidamente—. Algo así podría obstaculizar tu propio crecimiento.
—Estoy de acuerdo —se apresuró a decir Kiran—. Solo debemos esforzarnos por ser una mejor versión de nosotros mismos.
Nieve guardó silencio un momento antes de soltar una risita. —Sí.
Se sorprendió un poco porque él pensaba prácticamente lo mismo.
Pero debía admitir que estaba un poco decepcionado de que su aparición como invitado apenas hubiera hecho ruido. Cierto es que había una noticia mucho más grande, como el escándalo de la familia Thornley. Aun así, como humano, no podía evitar tener expectativas. Y cuando esas expectativas no se cumplían, por supuesto, se sentía triste por ello.
Sin embargo, no era algo que le quitara el sueño. Tras sentirse un poco decepcionado, recuperó su vitalidad habitual y pensó que lo haría aún mejor en cuanto se le presentara otra oportunidad.
A propósito de eso, de repente se acordó de aquel chico Thornley que fue invitado con Astrid a ese programa de bebés. Como los dos se llevaban tan bien, llamó inmediatamente a Astrid esa mañana después de ver la noticia sobre el accidente del niño. Los tres, junto con Kiran, hicieron una videollamada.
Curiosamente, Astrid les dijo que no había necesidad de preocuparse por él. El otro no dijo mucho, solo les comentó que había algunas cosas que no podía decir. Nieve no pudo evitar pensar entonces que había alguna conspiración y que el chico en realidad no había muerto.
Como alguien familiarizado con ese tipo de experiencia, sabía que sin duda era posible. Kiran probablemente también estaba pensando lo mismo. Por eso ninguno de los dos intentó siquiera hablar del tema.
—Por cierto, ¿y tú, Kiran?, ¿has terminado las canciones que te encargó Polaris? —preguntó, cambiando de tema.
Kiran sonrió y les hizo el signo de la «v». —Ya las he terminado. Lo único que queda es ponerles letra a la melodía que compuse.
—¿Seguirás a cargo de la letra de todas las canciones? —preguntó Astrid con curiosidad.
Porque había veces en que el compositor y el letrista eran dos personas o dos grupos de personas diferentes. Además, ya había escuchado una de las canciones que Kiran enviaría a Polaris. Y ya era una canción completa, una que tenía letra y no solo una melodía.
Por eso preguntó eso. Porque se preguntaba si Kiran había escrito la letra de todas las canciones.
—Escribí la letra para todas. Pero aún dependerá de Polaris si la usan o no —dijo Kiran, encogiéndose de hombros.
—Creo que, mientras el jefe del departamento de música de Polaris esté en su sano juicio, usará tu letra sin dudarlo —dijo Astrid con certeza.
—Estoy de acuerdo. Tienes un don para combinar palabras y formar frases hermosas —dijo Nieve.
Un atisbo de sonrojo apareció en las mejillas de Kiran. Se rascó la nuca, sintiéndose muy tímido. —¿Qué? ¿Acaso hoy es el día de elogiarnos los unos a los otros?
—Entonces, ¿ahora es mi turno? —dijo Astrid en tono de broma.
Tanto Kiran como Nieve se volvieron para mirarlo.
—Pedir cumplidos no queda bien, Aster —dijo Kiran, negando con la cabeza.
—Le quita valor al cumplido —añadió Nieve.
Los tres se miraron y, a continuación, estallaron en carcajadas.
Cuando terminaron de almorzar, Astrid les dijo a los otros dos que tendría que ausentarse un par de días esa semana. Era porque las promociones de [La Gran Guerra] empezarían con todo esa semana. Como uno de los miembros del elenco, tenía que participar en ellas.
El primer episodio del programa se emitiría la semana que viene. Por eso el programa necesitaba intensificar el material promocional. Algo que, en opinión de Astrid, deberían haber hecho mucho antes.
———
Y esa noche, las fotos conceptuales de [La Gran Guerra] por fin se hicieron públicas.
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