La Estrella Número Uno en la Era Interestelar - Capítulo 460
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Capítulo 460: LAUREN Y REAS
A LAUREN le confundía que Reas no respondiera en absoluto. El otro se quedó allí, petrificado, como si hubiera visto un fantasma. Hizo un puchero. ¿De verdad era tan sorprendente verlo vestido así?
En realidad, venía del rodaje de su último proyecto cinematográfico. Allí había un personaje que tenía que travestirse y, de repente, se le ocurrió una idea. Así que tomó prestada parte de la ropa del plató y hasta se maquilló un poco, todo para poder enseñárselo a Reas y ver la reacción del otro.
¿Pero y esto? Reas actuaba como si fuera lo peor que hubiera visto en mucho tiempo. Sí, Lauren había venido con esa pinta solo para poder ver la cara de asombro de Reas. Pero no esperaba que el otro reaccionara de forma tan negativa. Ahora, empezaba a molestarse. Más consigo mismo que con Reas.
Porque ¿en qué estaba pensando al vestirse así? En serio, ¿qué esperaba? ¿Que Reas se sonrojara, tartamudeara y le dijera que era bonito? ¿Qué mierda era esa? No, esto era solo para gastarle una broma a Reas. Nada más y nada menos. Si el otro estaba tan sorprendido que solo pudo quedarse petrificado por la impresión, ¿no significaba eso que su broma había tenido éxito?
Sí, esa era la parte más importante.
Pero incluso después de que Lauren se dijera eso a sí mismo, no pudo evitar sentirse decepcionado.
—Oye, es solo un disfraz. No pongas esa cara como si estuvieras asqueado —dijo en un tono ligero, intentando no demostrar que le había afectado a pesar de la punzada que sentía en el pecho.
—¡No estoy asqueado!
Ese arrebato repentino sobresaltó a Lauren. Levantó la cabeza y volvió a sorprenderse al ver la expresión del rostro de Reas. El otro parecía ofendido por lo que había dicho.
¿Pero qué demonios? Ahora sí que estaba verdaderamente molesto.
—Entonces, ¿a qué viene esa reacción? —replicó—. Te has quedado petrificado, tenías el ceño fruncido así, y simplemente emites una energía de «no me gusta lo que estoy viendo». ¿Qué se supone que piense?
Al principio, Reas se quedó estupefacto. Luego, sintiéndose demasiado enfurecido por lo que Lauren había dicho, soltó lo primero que se le pasó por la cabeza sin pensar mucho en las consecuencias de decirlo.
—Es porque eres demasiado hermoso, ¿vale?
Esta vez, fue el turno de Lauren de quedarse allí, petrificado. ¿Cómo podía reaccionar si estaba demasiado atónito para hacerlo? Y antes de que pudiera volver en sí, vio cómo toda la cara de Reas se ponía roja de repente. Como si el otro acabara de darse cuenta de lo que había dicho.
Ahora, Lauren no solo estaba desconcertado, sino que también se sentía abochornado. El calor le subió a las mejillas. Estaba seguro de que ahora su cara también estaba tan roja como la de Reas.
Entonces, como para echar más leña al fuego, oyó la conversación de la gente que no estaba lejos de ellos.
—Oh, mira, los dos se están sonrojando.
—Deben de ser una pareja nueva. Qué monos.
—Ah, quién fuera joven y estuviera enamorado.
Lauren y Reas se miraron, y sus caras se pusieron aún más rojas. Entonces, como si no pudieran soportar la vergüenza, ambos apartaron la vista al mismo tiempo.
—¡V-vamos dentro a comer!
Antes de que Lauren pudiera responder, Reas ya se había dirigido hacia el restaurante. Lauren le observó la espalda y tuvo sentimientos encontrados. En realidad, quería picar más al otro, pero sentía que, si lo hacía, el más avergonzado acabaría siendo él.
Al final, solo pudo seguir a Reas e hizo todo lo posible por calmarse.
Reas, por su parte, también se esforzaba al máximo por calmarse. ¿Qué demonios había sido eso? No podía creer que se hubiera puesto en ridículo de esa manera. ¿Y para qué? ¿Solo porque se sorprendió demasiado al ver a Lauren con ropa de mujer?
No, esa no era, definitivamente, la única razón.
Si lo fuera, no se sentiría tan abochornado. Sí, puede que Lauren estuviera demasiado guapo con ropa de mujer, pero seguía siendo Lauren. ¿Acaso no sabía ya lo atractivo que era el otro? ¿Fue el pelo o el vestido? O quizá fue la forma en que le sonrió juguetonamente.
En el fondo, ya sabía la respuesta. El problema era que aún no estaba preparado para afrontarla.
Porque quería estar seguro de que no era solo un capricho pasajero que se marchitaría con el tiempo. Que el pequeño brote que crecía firmemente en su corazón llegaría a convertirse en un robusto árbol al final.
—¡Bienvenido a la [Parrilla Galáctica]! ¿Tiene una reserva? Si no la tiene, por favor, espere en la cola.
La voz de una robot IA femenina que estaba de pie justo a la entrada del restaurante devolvió a Reas al presente. Miró a la robot IA y luego a la cola que acababa de señalarle.
Allí había una cola de gente. Fue solo entonces cuando se dio cuenta de que, en realidad, había ido directo a la parte de la entrada por la que pasaban los que tenían reserva. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se había dado cuenta de ello.
Reas estaba a punto de ponerse en la cola cuando Lauren, que caminó hasta su lado, habló:
—Sí, tenemos una reserva.
Reas miró al otro. Aunque todavía quedaba un ligero rastro de sonrojo en sus mejillas, en su mayor parte, Lauren ya había vuelto a la normalidad. Un sabor amargo se extendió por su boca ante aquello. Pero no lo demostró e hizo todo lo posible por volver también a la normalidad.
—¿Hiciste una reserva? —preguntó, de la forma más normal posible.
Lauren se le quedó mirando y luego asintió. —Sí, pensé que nos sería difícil conseguir mesa si no lo hacía.
Reas asintió. —Bien pensado.
Lauren solo soltó una risita y luego le respondió a la robot IA, que preguntó a nombre de quién estaba la reserva.
—Está a nombre de Lauren y Reas.
A Reas se le crisparon las orejas al oír eso.
Lauren y Reas…
Le gustaba cómo sonaba.
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