La Evolución de un Goblin hacia la Cima - Capítulo 345
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- Capítulo 345 - Capítulo 345: Batalla en la Torre de la Luna: Alicia Remeri Lucifer
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Capítulo 345: Batalla en la Torre de la Luna: Alicia Remeri Lucifer
El piso entero estaba sellado. Nadie podría entrar o salir de él sin su permiso.
Toda el área se oscureció mientras una gran cantidad de maná brotaba del cuerpo de Alice. Envolvió la habitación por completo, hasta el punto de contrarrestar el maná de Cluster que había en el ambiente.
—¿Pero qué…? —Los ojos de Kan se contrajeron al ver la escena. Él y Lim estaban atónitos, pues no esperaban semejante estallido de energía.
Aunque no estaba licuado, la cantidad de maná era sencillamente increíble. No podía compararse con el de Cluster, pero el que ella poseía superaba al de aquellos poderosos de rango A. Era tan denso que Kan y Lim se imaginaron que estaba licuado; solo al observarlo detenidamente descubrieron que era gaseoso.
Tras unos segundos, Alice dio un paso al frente y reveló su apariencia.
Instintivamente, Kan y Lim dieron un paso atrás, pues sus instintos les gritaban que huyeran. Sintieron que estaban frente a un depredador supremo.
El cabello de Alice se volvió plateado, y sus puntas, de un azul claro. Su piel era tan pálida que cualquiera que la mirase pensaría que no tenía sangre en el cuerpo, a excepción de la parte superior de sus brazos y piernas, que gradualmente se tornaron negros. Alrededor de sus muñecas, algo parecido a un pelaje negro revoloteaba como una llama danzante. Sus uñas crecieron hasta parecer garras y se volvieron negras. Sus iris se redujeron a una rendija vertical, rodeada por un anillo rojo carmesí. Un par de cuernos negros le nacían a los lados de la cabeza y unas llamas azules ardían en el centro de su frente. De su espalda sobresalía un par de alas negras, junto con una cola del mismo color con una punta afilada capaz de perforar cualquier metal.
—¡¿Qué demonios eres…?!
Masculló Kan, conmocionado, mientras la observaba.
Lim se interpuso delante de Kan y miró a Alice con expresión recelosa. Hasta él sentía el peligro que emanaba de ella.
—Prepárense, porque voy a usar todo lo que tengo para derrotarlos… —Alice dio un paso al frente, y añadió—: Regocíjense; son las primeras personas en ver esta forma mía en esta tierra.
Su actitud cambió por completo, y ellos pudieron sentir la confianza en sus palabras. Un aura negra emanaba de su cuerpo como una bruma.
—Lim… Ten cuidado —le dijo Kan a Lim, que estaba de pie frente a él. Respiró hondo para calmar sus nervios. Estaba realmente nervioso, pues era la primera vez que veía a alguien como Alice.
¿Humana? Claramente no era una humana.
¿Semi? Sus características no estaban incluidas en el archivo de los semis.
Entonces, ¿qué era ella?
De repente, Alice se desvaneció.
—¡¿Qué?! —Los ojos de Kan se contrajeron mientras miraba a su alrededor.
Lim se giró de repente y lanzó un puñetazo a su espalda. En ese mismo instante, Alice apareció en esa posición y asestó un tajo con su lanza.
¡Bum!
Los ataques de ambos chocaron, provocando una poderosa onda de choque a su alrededor.
Luego, las siluetas de ambos centellearon y chocaron en el aire repetidamente.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Eran tan rápidos que Kan apenas podía seguirlos con la mirada. —¿Qué demonios de pelea es esta…? —masculló, conmocionado. Se dio cuenta de que, si bien Alice no se había vuelto invencible, su fuerza actual era suficiente para luchar contra un poderoso de rango A como Lim.
Lim no era un rango A cualquiera. Entre los poderosos de rango A, se le podía considerar uno de los mejores. Era extremadamente rápido y fuerte, y tenía en su haber la hazaña de derrotar a tres de rango A a la vez. Incluso su líder, Curdova, había admitido que Lim era más fuerte que él.
«Debo apoyar a Lim, es lo único que puedo hacer», pensó.
Una silueta apareció como un relámpago frente a él: era Alice. Abrió la palma de la mano y, cuando estaba a punto de agarrar la cabeza de Kan, Lim la sujetó por la muñeca y le dio un puñetazo en el abdomen.
¡Pum!
Alice aguantó el puñetazo de Lim mientras su afilada cola se disparaba hacia Kan.
¡Zas!
Kan intentó apartarse, pero entonces vio cómo su brazo izquierdo daba vueltas en el aire. La sangre brotaba a chorros de la herida y tiñó el suelo de rojo.
¡¡AHHH!!
Lim rugió de ira al ver que el brazo de Kan había sido cercenado. Agarró a Alice por el hombro y le dio un puñetazo en la cara.
Alice forcejeó con Lim. Sus siluetas chocaban por todas partes, haciendo que la sala entera temblara.
¡¡[Barredor Oscuro]!!
Diez tajos negros salieron disparados. Lim saltó para esquivarlos, pero estos lo persiguieron. Era un ataque teledirigido que seguía a su objetivo.
—¡¡Dije que iba a usarlo todo!!
¡¡[Aura del Demonio Celestial]!!
Un aura negra brotó de su cuerpo y la envolvió. Potenció todas sus habilidades a un nivel superior, maximizando su potencial al extremo.
Una gran concentración de energía se formó en sus garras.
¡¡[Técnica Secreta: Garra Oscura del Demonio Celestial]!!
Lanzó un zarpazo descendente, y una enorme cuchilla de energía negra siguió su trayectoria.
—¡¡Mierda!!
Maldijo Kan al ver que la técnica abarcaba toda la sala. Lim apareció frente a él y cruzó los brazos para bloquear el ataque.
—¡¡Lim!!
¡¡¡BUUUM!!!
Se produjo una enorme explosión y la sala entera tembló como si estuviera a punto de derrumbarse.
¡¡[Técnica Secreta: Espiral Oscura del Demonio Celestial]!!
Una enorme bola negra se formó frente a Alice, y la arrojó en dirección a ellos dos.
La gigantesca bola negra giraba mientras volaba hacia ellos. Al impactar, se produjo una explosión aún mayor que la anterior.
¡¡BUUUM!!
La torre se hizo añicos por la inmensa potencia de su técnica. A pesar de que el maná de Cluster la estaba reforzando, su ataque destrozó la pared de la torre, abriendo un enorme boquete.
El humo y el polvo cubrieron toda la sala. El viento que entraba por el boquete los dispersó.
¡Fiuuu!
Dos figuras yacían en el centro de un gran cráter. Estaban cubiertas de sangre y plagadas de heridas.
Las alas de Alice batieron y aterrizó frente a los dos. Pudo ver que Lim ya estaba muerto. No quedaba ni rastro de vida en su cuerpo, mientras que Kan a duras penas seguía con vida.
¡¡Argh!!
Un hilo de sangre manó por la comisura de su boca. Kan se esforzó por arrastrarse hasta Lim.
—L-Lim… Ha vuelto a pasar… Otro de mis camaradas ha muerto delante de mí…
Lo dijo con gran esfuerzo. Su voz era ronca y temblorosa. Alargó la mano y le cerró los ojos a Lim.
—Lo siento… Has tenido que protegerme…
Entonces Kan volvió la mirada hacia Alice. —¿Qué eres? —preguntó con indiferencia. No esperaba que ella respondiera a su pregunta.
—Un miembro de la noble raza de los demonios celestiales. La hija del Gran Emperador Demonio Lucifer, uno de los Tres Emperadores Demonios de la Tierra de los Demonios. Soy Alicia Remeri Lucifer, la tercera princesa del Palacio Demoniaco Celestial —Alice hizo una pausa por un momento—. Y ahora, morirás en mis manos.
—Jajaja, ¡maldita sea! Así que los demonios de las leyendas son reales… Por eso no reconocía tus rasgos…
Kan rio por lo bajo.
—¡Joder! ¡Todo lo que me ha pasado es un puto caos! ¡Jajaja! Aun así, ¡me alegro de haberme unido a este grupo!
Miró a Alice y dijo con seriedad: —Ya que voy a morir de todos modos, no me importará responder a tu pregunta.
—¿Por qué secuestraron a Cluster? ¿Qué quieren de ella? —preguntó Alice sin rodeos.
—¿Ah? Esa chica… Así que estás aquí por ella. Esa chica posee un poder que no podrías ni imaginar. Es un arma de guerra, el Grimorio de Hechizos, el Hechizo Milenario —Kan hizo una pausa un instante antes de añadir—: Voy a advertirte algo. Esa chica es posesión del Reino Sagrado del Dios Verdadero. No la dejarán marchar después de este incidente. Así que, si quieres quedarte con ella, prepárate para enfrentarte a ese gigantesco reino.
—Ya veo… Gracias por responder a mi pregunta, a pesar de que soy tu enemiga —dijo Alice.
—¡Jajaja! ¡No es nada! Tú estás aquí por tus amigos y yo también por los míos. Somos iguales, solo que en circunstancias diferentes. Cluster, esa chica, es la hija del líder, así que, si consigues recuperarla, solo espero que no la trates mal. Ya ha pasado por muchas penurias a su edad —Kan hizo una pausa y luego dijo—: Bien, ahora mátame. No tengo nada más que decir, solo hazlo rápido.
Alice levantó la mano y la energía se concentró en sus garras. Luego, la descargó hacia abajo.
—Morir a manos de una leyenda del folclore no está tan mal, comparado con morir a manos de esos cabrones rencorosos.
Esas fueron sus últimas palabras antes de perder la vida a manos de Alice.
Alice se colocó el brazalete en la muñeca y su apariencia volvió a la normalidad. Suspiró y murmuró: —La vida es realmente injusta…
Una vez más, recordó las palabras de su mayordomo, Sebas. Debía encontrar aquí a gente de confianza a la que pudiera llamar amigos.
Gente a la que no le importara su raza.
Gente que la apoyara.
Gente que confiara en ella.
—Sebas, creo que ya he encontrado a esas personas…
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