La Evolución de un Goblin hacia la Cima - Capítulo 409
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Capítulo 409: Leyenda
—¿Es eso cierto?
La segunda evolución despertó la atención de Souta. Se preguntó qué tipo de senda tenía un duende toxinum. ¿Volvían a la senda normal? ¿O creaban una propia?, tal y como habían abierto la del duende toxinum.
—No lo sé. Solo recibí esta información del líder anterior, mi ancestro. Esta información se transmitió de generación en generación, de líder a líder, con la esperanza de que las leyendas fueran reales —explicó el viejo duende, Jarkal.
Mmm…
Souta comprendió que no habían visto a nadie en la segunda evolución desde hacía mucho tiempo. Ni siquiera creían que existieran monstruos de segunda evolución. El líder anterior pensaba que este nivel de duende era solo una leyenda, pero Jarkal sí creía en ella. Él simplemente creía que no existiría una leyenda así si este suceso no hubiera ocurrido en el pasado.
—¿Puedes explicarme esa leyenda? —preguntó Souta con curiosidad en los ojos. Esta senda desconocida era nueva para él. Quería conocer sus características y rasgos para comprender mejor su raza.
—Según la información que me fue transmitida…, la segunda evolución es real. Un duende toxinum consiguió evolucionar a una forma de vida superior en el pasado. Lo llamaron Duende Tóxico Letal. Tiene una habilidad superior a la del duende toxinum, ya que su toxina podía transformarse en gas y líquido. La toxina es tan fuerte que podría dejar inconsciente a un duende toxinum adulto, que es resistente a las toxinas y a los productos químicos. Su fuerza general también es varias veces superior a la del duende toxinum más fuerte —le explicó pacientemente todo a Souta el viejo duende, Jarkal, sin ocultar nada.
Souta estaba absorto mientras escuchaba a Jarkal. En otras palabras, este tipo de duende era una senda de toxinas. Era mucho más fuerte que las sendas venenosas y ponzoñosas. La senda de toxinas poseía las características de esas dos. Mucha gente piensa que ambas son lo mismo, pero no es así. Si una persona muerde al duende y esa persona muere, entonces es ponzoña. Si el duende muerde a una persona y la persona muere, entonces es veneno. Bueno, estas dos características se combinaron para formar al Duende Tóxico Letal.
Se decía que ninguna otra criatura podía tocar al Duende Tóxico Letal porque las toxinas de su cuerpo eran demasiado fuertes.
«Esta senda de evolución es poderosa. No tiene poder destructivo, pero las toxinas podrían matar a innumerables criaturas. Los únicos que podrían detenerlo son esos titiriteros y creadores de gólems», resonó la voz de Saya en su mente.
«Sí…, pero esto no va con mi estilo», le dijo Souta.
La mayoría de los duendes de aquí no creían en la segunda evolución ni en las leyendas que se transmitían en su tribu. Pero Souta era diferente; él creía en esas leyendas porque sabía que el monstruo de segunda evolución y los superiores eran reales. Por supuesto que era real; él y Yuko eran la prueba de ello.
Es solo que los duendes de este mundo no veían cómo alguien podía evolucionar a una segunda evolución. Ocurría, pero era tan raro que lo trataban como una leyenda.
—Ya veo… Qué senda de evolución tan extrema —murmuró Souta, y miró de reojo al viejo Jarkal—. Voy a decirte que no soy un humano. Soy un duende de sangre, un monstruo de tercera etapa de evolución. Ya he formado mi orbe de monstruo, y te pregunto porque tengo curiosidad por la senda que tomó tu tribu. Es la primera vez que veo a los de tu especie, después de todo.
Sonrió al ver al viejo Jarkal mirándolo con una expresión vacía. Sabía que a este viejo duende le costaba creer sus palabras. Un monstruo de segunda evolución ya era una leyenda para ellos; entonces, ¿qué decir de una tercera evolución? Sonaba increíble.
Bueno, si Souta estuviera en la posición del viejo Jarkal, él tampoco lo creería. Pero, por otro lado, el viejo Jarkal sabía que Souta no tenía ninguna razón para mentirle.
—¿E-Es eso cierto…?
—No tengo ninguna razón para mentirte —Souta se encogió de hombros y añadió—: Vengo de otro mundo. En ese mundo hay criaturas que no puedes imaginar. Serían como dioses si aparecieran en este mundo. Cierto, déjame hacerte una pregunta. ¿Qué edad tienes?
—Tengo diecinueve años. Solo me quedan unos pocos años de vida —le respondió el viejo Jarkal. La esperanza de vida de un duende de primera evolución era corta. Ya tenían suerte si vivían veinte años.
—Ya veo… —Souta asintió y luego miró a los duendes a su alrededor—. ¿Y ellos?
—El mayor tiene diez años —dijo el viejo Jarkal.
Souta no dijo nada. La esperanza de vida de un monstruo no evolucionado y de primera evolución era demasiado corta. Comparada con la esperanza de vida de un humano y un semi, la de estos duendes era como la de un niño. Era difícil imaginar que renunció a diez años de su vida solo para luchar contra un noble.
Bueno, no importaba en su etapa actual. La esperanza de vida de un monstruo de tercera evolución podía rivalizar con la de esos humanos y semis.
A veces se preguntaba qué edad tenía este cuerpo. Ya era un duende adulto cuando se apoderó de él.
—¿Quién es el que evolucionó más rápido que nadie en esta tribu? —le preguntó al viejo Jarkal.
—La más rápida… —reflexionó Jarkal un momento antes de responder—, es… Yenxa. Tenía siete meses cuando evolucionó a duende toxinum.
—Yenxa. Llámala —dijo Souta.
—¡Yenxa! ¡Ven aquí! —gritó Jarkal mientras miraba a su alrededor.
Nadie le respondió, así que pidió a algunos de los duendes que buscaran a Yenxa, pero entonces se dieron cuenta de que Yenxa era quien había traído a Souta hasta aquí. Estaba inconsciente y tirada fuera de la puerta. Un grupo de duendes la despertó y la llevó ante Jarkal, su líder.
—¿Oh? —Souta enarcó las cejas al ver a la duende.
No pensó que la que lo había traído a este lugar fuera Yenxa. Además, era una chica. Esta duende calva que tenía colmillos afilados y un par de púas en la espalda y los codos era una duende hembra.
«¿Es esta la moda aquí?»
Souta vivía con humanos y semis. Nunca había vivido con otros duendes, así que no conocía sus culturas ni sus preferencias.
«¿Qué piensas hacer con ella?», preguntó Saya.
«Quiero cultivar este tipo de duende para ver si su poder es efectivo a un nivel superior», le respondió Souta.
Eso era lo que quería ver: si sus toxinas podían evolucionar hasta el punto de derribar a esas poderosas criaturas del Imperium. Además, cómo se comparaba con esas criaturas ponzoñosas y venenosas.
Yenxa miró a Souta con expresión nerviosa. No sabía por qué este hombre poderoso quería hablar con ella. La hacía temblar y sentir miedo. No sabía qué le pasaría.
—Ella es Yenxa. La que alcanzó la evolución más rápido en esta generación —dijo el viejo Jarkal.
Souta miró a Yenxa a los ojos y preguntó: —¿Quieres quedarte aquí el resto de tu vida? Si no quieres, entonces puedo sacarte de este lugar. Te apoyaré y te ayudaré a hacerte más fuerte hasta que alcances tu límite.
El viejo Jarkal y Yenxa se sorprendieron al oír sus palabras. No podían creer lo que estaban escuchando.
Isabella, que estaba detrás de Souta, estaba confundida. No podía entender lo que decían. «¿Souta puede hablar con un monstruo? Mmm… Ah, claro… Pensé que solo podía hablar con Yuko», se dijo para sus adentros mientras observaba a los tres.
Los dragones eran criaturas que podían entender los idiomas de los humanos y los semis. Su inteligencia era superior a la de los monstruos normales, y eso les permitía aprender los idiomas de diferentes criaturas. Esta era la razón por la que no había pensado en que Souta conversara con un dragón. Pensó que era normal que un dragón entendiera su idioma.
—Te daré algo de tiempo. Volveré más tarde para saber tu respuesta —le dijo Souta a Yenxa, que tenía una expresión vacía en el rostro.
«¿Estás seguro de que quieres llevártela?», preguntó Saya.
«Sí, voy a cultivarla y a reunir algunos materiales en este mundo para evitar que abandone su actual senda de evolución», le respondió Souta a Saya mientras se daba la vuelta. Abandonó el territorio de esta tribu de duendes como si nada hubiera pasado.
Los otros duendes estaban confundidos. No podían seguir lo que estaba pasando ni por qué Souta quería llevarse a Yenxa.
…
Cuando abandonaron el territorio de los duendes, Isabella le preguntó por qué hablaba con esos monstruos. Él dijo que era la primera vez que veía ese tipo de monstruo. No había duendes toxinum en el Gran Imperio Mundial, así que se preguntaba si, en caso de que uno de ellos alcanzara un nivel alto, sus poderes funcionarían contra las criaturas del Imperium o no.
—Bueno, centrémonos primero en nuestro objetivo… Tenemos que investigar las extrañas fluctuaciones de energía de este lugar. Volveré más tarde a esa tribu —le dijo Souta a Isabella.
—¿…fluctuaciones de energía? No lo sabía.
Isabella se detuvo mientras miraba la espalda de Souta con la mirada perdida. Ahora que lo pensaba, él había dicho que sintió fluctuaciones de energía cuando llegaron a la entrada de esta cueva.
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