La Evolución del Limo - Capítulo 174
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Capítulo 174: 174 – Sueño [GT BONUS]
Cuando las puertas de la torre de cristal de Yrneha se cerraron tras ellos, Lohan sintió un cambio inmediato en la presión mágica.
Al salir de la opresiva atmósfera de los laboratorios de la torre de magia, el Maná más ligero del exterior, junto con los hermosos paisajes de Thalendor, le infundió a Lohan una agradable sensación de calma.
Tal como había hecho al salir de la torre de magia, Aeliana fue todo el camino dando saltitos de alegría, acurrucando a Lohan contra su pecho de una forma que ya no le molestaba en absoluto.
Cuando se cruzaban con grupos de aprendices de magia, al ver a Aeliana, nadie parecía percatarse de nada inusual en la forma de actuar de la muchacha, saludándola con sonrisas educadas y respetuosas.
Pero algunos desviaban la mirada con un disimulado gesto de desdén al ver al limo, aquella criatura débil e inútil, en brazos de la aprendiz de la Archimaga, como si el hecho de cargar a Lohan fuera una deshonra para Yrneha.
Sin embargo, ni Aeliana ni Lohan le prestaron la más mínima atención.
«Es increíble cómo miles de años de detalles acumulados pueden cambiar tanto un lugar…», pensó Lohan, examinando la ciudad mientras observaba cómo aumentaba el flujo de gente.
Divisó figuras robustas con orejas de animales que cargaban minerales relucientes y criaturas aladas que surcaban los cielos entre las torres de cristal.
Aeliana se detuvo frente a una estructura tallada en el interior del tronco de un árbol milenario, con vitrinas de cristal que exhibían dulces que brillaban como gemas preciosas.
El lugar se llamaba «El Suspiro del Bosque».
—¡Lia! Veo que hoy has traído a un invitado poco común —comentó un elfo anciano con una sonrisa educada desde detrás del mostrador.
—¡Este es Halon, abuelo Tiarsus! Es un Amigo de Thalendor y mi amigo —presentó Aeliana al limo con orgullo, sin importarle las miradas extrañas que le dirigía la gente a su alrededor.
El elfo miró con curiosidad al limo azul.
Puesto que los elfos eran una raza con gran afinidad por la magia, notó la densidad de la masa de Lohan y se sorprendió.
Para llegar a ser un elfo anciano como aquel hombre, había que vivir varios miles de años.
Hacía varios siglos que Tiarsus no se sorprendía por nada, pero hoy rompió esa racha.
Lohan formó una pequeña mano a un lado de su cuerpo, imitando el saludo élfico que había visto hacer a los guardias, y no dijo nada, pues ya no tenía el vínculo mental para comunicarse.
Aun así, la conmoción del anciano elfo fue todavía mayor, pero con milenios de existencia, mantuvo la compostura. —Un Limo sintiente… fascinante. Como eres un héroe de la ciudad, el primer dulce corre por cuenta de la casa.
Colocó un pequeño plato de porcelana sobre el mostrador con tres esferas traslúcidas que cambiaban de color entre el rosa y el dorado.
Lohan extendió un pequeño tentáculo y lo enrolló alrededor de una de las esferas. Al instante, su [Filtro Digestivo] la identificó como materia orgánica de alta pureza.
«Espera…, el sabor de esto…», pensó Lohan, quedándose paralizado.
A diferencia de la solución nutritiva de Grado A que bebía en el mundo real, que tenía un sabor aceptable pero aun así artificial, o de los cerebros de Goblin que apestaban a basura, este dulce fue una explosión de sabores tal que sus papilas gustativas vibraron de felicidad.
«Cuánto he echado de menos comer algo sabroso…», pensó, dándose cuenta de que desde que había llegado a este mundo, no había comido ni una sola cosa que de verdad supiera bien.
De algún modo, a diferencia de los sabores del azúcar y los edulcorantes artificiales que había probado en su mundo anterior, estos dulces élficos sabían a sol de verano y a miel silvestre.
La sensación de saciedad y energía llenó su núcleo de una forma tan reconfortante que se derritió aún más en los brazos de Aeliana.
En el mundo real, Lohan vivía en un constante estado de alerta contra los matones de la Zona Baja, o los niñatos creídos y arrogantes de la Zona Alta. Ni siquiera tenía paz en casa, ya que la vivienda era un cuchitril y en cualquier momento un casero gordo y adicto podía aparecer para arruinarle el día.
Aquí, era solo un Limo disfrutando de la tarde con una amiga.
Aeliana se rio al ver cómo se tambaleaba su gelatina. —¡Sabía que te gustaría! ¿Ves? Es un dulce especial que hace el abuelo Tiarsus usando la esencia de diferentes flores y plantas mediante magia de la naturaleza. Todo el proceso de recolección de las esencias y las savias se hace de la forma más delicada posible para las flores, sin causarles ningún daño.
Al oír aquello, Lohan comprendió aún más el amor que los elfos sentían por la naturaleza, y entendió un poco de su rabia hacia los Limos, teniendo en cuenta la destrucción que su especie causaba a aquello que tanto amaban y respetaban.
Continuaron su paseo por el Gran Bazar del Horizonte.
Las raíces de un árbol colosal formaban estanterías naturales para cientos de mercaderes. Lohan vio a enanos regateando por los precios de minerales o equipamiento, y también vio a hadas nobles susurrándose entre ellas mientras volaban por el cielo.
Ahora, sin prisas y sin un objetivo claro, Lohan observaba el mercado con más atención y cariño, percatándose de detalles que no había visto la primera vez que vino con Lisa.
Era como si hubieran conseguido entrar en un centro comercial de lujo, donde todo era de una calidad superior a la de los centros comerciales que había visto en vídeos en su mundo anterior.
«Nunca imaginé que existiera algo tan hermoso…», pensó, atónito, hasta que recordó la deslumbrante vista del cielo estrellado que inspiró el nombre del Réquiem Astral, y se dio cuenta de que la vida urbana de Thalendor tenía un brillo propio.
Al mirar aquel lugar, Lohan recordó el mundo real: las paredes sucias de los edificios, cómo todo apestaba y era tóxico, tanto los objetos como las personas, y se dio cuenta de que era como si estuviera viviendo una pesadilla en aquel mundo y un hermoso sueño en Elisio.
Sin embargo, esa paz se vio interrumpida de repente.
El núcleo de Lohan vibró con la señal de un vínculo mental familiar que se estaba formando.
A pesar de que ya había formado un vínculo mental con Yrneha, Lohan pudo reconocer sin dudarlo quién lo estaba estableciendo en ese momento.
Al no ver ninguna razón para negarse, Lohan aceptó la formación del Vínculo.
—Halon…, espero que la «investigación» en la torre de magia haya terminado, porque estoy en camino y tienes mucho que explicar —resonó en su mente la voz fría y cortante de Lisa.
Lohan sintió un escalofrío recorrer su gelatina.
«Mierda…, ¿qué está pasando? ¡¿No debería ser ella quien me diera una explicación a mí?!»
Aeliana, al notar el cambio repentino en la rigidez del Limo que tenía en su regazo, ladeó la cabeza con curiosidad. —¿Qué pasa, amiguito? ¿Te ha sentado mal el dulce?
Lohan escuchó su pregunta y no supo ni qué responder.
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