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La Falsa Heredera es Consentida por sus 7 Hermanos - Capítulo 127

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127: Especial 127: Especial No fue hasta las nueve que se resolvieron los asuntos domésticos.

En la habitación, He Yi colgó el llavero de dibujos animados en su mochila.

Miró a He Chen, quien contemplaba, embelesado, el marcapáginas que había entre las páginas de su libro.

Con vacilación, dijo: —Parece diferente a las chicas normales.

He Chen sonrió, lo que resaltó sus rasgos finos y claros.

Se giró hacia su hermano y dijo: —¿Es algo bueno, no?

Las otras chicas siempre los confundían, pero He Jing no.

Las otras chicas los trataban como si fueran la misma persona, pero He Jing no.

Ni siquiera Cheng Yi era tan atenta como He Jing, pues les había comprado el mismo regalo a los dos.

Hacía mucho tiempo que habían aprendido a vivir con ello.

La intrusión de He Jing en sus vidas rompió el statu quo, halagándolos y haciéndolos sentir como individuos y no solo como un par de gemelos.

He Yi miró de reojo los dos pares de zapatillas que estaban uno al lado del otro junto a la puerta.

Eran nuevas a estrenar y muy caras.

—¿Quién diría que nos odiaríamos a pesar de haber compartido el vientre de nuestra madre?

—dijo He Yi con sorna.

—El rencoroso eres tú, yo nunca te he odiado —rio He Chen por lo bajo.

He Yi no se inmutó.

Nacieron con menos de un segundo de diferencia.

No solo se parecían físicamente, sino que también podían sentir las emociones del otro.

A He Chen le desagradaba de la misma forma que a él le desagradaba su hermano.

Era un hecho.

He Chen reflexionó sobre los acontecimientos del día y dijo: —No seas demasiado optimista.

¿Y si solo compró dos regalos diferentes?

¿Quién puede asegurar que no se volverá como Xiao Yi y todos los demás?

Todavía existe la posibilidad de que nos trate como si fuéramos la misma persona.

Lo de hoy podría haber sido una casualidad.

He Yi guardó silencio.

Tenía el presentimiento de que He Jing no era así, pero no podía evitar sentirse inseguro, ya que nadie antes los había tratado a él y a He Chen como individuos separados.

La conversación entre ellos no tardó en morir.

Cuando no hablaban de asuntos importantes, casi siempre se ignoraban y cada uno se dedicaba a lo suyo.

Un rato después, entró He Zhou.

Una pesadumbre opresiva reemplazaba su sonrisa habitual y su ceño estaba nublado.

Parecía estar de un humor de perros.

En la familia He, He Yi tenía la mejor relación con He Zhou, mucho mejor que la que tenía con He Chen.

Al verlo, He Yi preguntó en voz baja: —¿Qué te pasa, Tercer Hermano?

¿Quién te ha molestado?

¿Por qué pareces un fantasma?

He Zhou levantó la vista, pero no respondió.

Ignoró a He Yi y fue directo a la cama a tumbarse.

A He Yi le tembló un párpado.

He Zhou no era tan reservado como He Ning y, por lo general, contaba a los demás cuando algo le disgustaba.

Era la primera vez que He Yi lo veía montar una escena.

Basándose en lo que conocía de He Zhou, He Yi dedujo de inmediato que el problema tenía que ver con He Jing.

No pudo evitar preguntar: —¿Dónde está He Jing?

¿Qué está haciendo ahora?

—He Jing ha ido a la parada del autobús a despedir al Hermano Mayor —respondió He Zhou con frialdad, dándoles la espalda a los gemelos.

He Yuan todavía tenía que volver a su residencia universitaria.

A He Yi le dio un vuelco el corazón, sorprendido.

Normalmente, era He Zhou quien despedía a He Yuan.

¿Podría ser que He Zhou estuviera descontento porque He Jing había ocupado su lugar?

—La Hermana He Jing parece que se lleva bien con el Hermano Mayor.

He Zhou cerró los ojos, y sus pensamientos volaron hacia He Jing.

«¡No solo se lleva bien con He Yuan, sino que también ha conquistado los corazones de la familia He!», pensó.

Antes de entrar en la habitación, había visto a He Ning sentado en la sala de estar, fingiendo escuchar música mientras le daba clases particulares a He Xiaoguo y lo ayudaba con los deberes.

Sin embargo, sus ojos no se habían apartado ni una sola vez de la figura de He Jing, ni siquiera mientras esta despedía a He Yuan.

Su adoración por He Jing era imposible de ocultar y no era menor que la que sentía por Cheng Yi.

Un balón de baloncesto le había ganado el corazón.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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