La Falsa Heredera es Consentida por sus 7 Hermanos - Capítulo 187
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- Capítulo 187 - 187 Horquilla de perla
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187: Horquilla de perla 187: Horquilla de perla Con la lavadora, la vida de la familia He se volvió de repente más cómoda que nunca.
Los hermanos He por fin pudieron sacar algo de tiempo para hacer las cosas que querían.
Incluso He Zhou solo bufó con frialdad y no dijo nada.
Reconoció el mérito de He Jing.
He Jing planeaba enviarle algunos aperitivos a He Yuan, temiendo que se descuidara a sí mismo mientras estaba absorto en su investigación.
Al principio no quería que He Sui se enterara de esto, pero no se esperaba que He Sui la pillara cuando estaba haciendo el pedido.
Después de subir al autobús, He Sui armó un escándalo durante todo el camino, molestando a He Jing hasta el punto de marearla.
Ella le repitió varias veces que He Yuan tenía el azúcar bajo y era propenso a tener problemas si pasaba hambre.
A He Sui no le importó y siguió insistiendo en que He Jing debía prepararle una porción para él la próxima vez, haciendo que He Jing se sintiera muy impotente.
Al cabo de un rato, He Sui sacó de repente algo de su bolso como si fuera un ladrón.
Era una pequeña caja de cartón, adornada con un corazón de papiroflexia que parecía una creación de un niño de guardería.
Le metió la cajita en la mano.
Temía que He Ning, que escuchaba música con los auriculares puestos, pudiera oírlo.
—Esto es para ti —susurró.
He Jing la abrió y vio dentro una horquilla de perlas.
Era del tipo que cuesta dos yuanes en una tienda de todo a cinco yuanes.
No pudo evitar preguntar: —¿Por qué me das esto?
No era alguien que soliera llevar horquillas.
He Sui dijo en voz baja: —La última vez, cuando metí la pata con Xiao Yi, le preparé una.
Voy a llevarla al instituto esta tarde para contentarla.
Pero no te preocupes, la de Xiao Yi no es tan bonita como la tuya.
Después de decir eso, temiendo que no le creyera, sacó la horquilla de la otra caja de papel y se la enseñó.
Vale, si la que tenía en la mano valía dos yuanes, entonces la de Cheng Yi valía como mucho un yuan.
Las perlas estaban desconchadas.
No sabía de dónde las había sacado.
He Jing no sabía si reír o llorar.
—¿Cuarto Hermano, no tienes miedo de que se enfade aún más si se entera?
He Sui se encogió de hombros.
—Ella me da igual.
Ya veremos cuando se entere.
Como mucho, no lo admitiría.
En cualquier caso, no podía perder a He Jing.
He Jing tenía que tener lo que tenía Cheng Yi.
He Ning sintió algo de movimiento, se quitó los auriculares y se giró para mirar a los dos.
Frunció ligeramente el ceño, observándolos, y preguntó: —¿Qué están haciendo?
He Sui se enderezó de inmediato y tosió.
—Nada.
He Ning se fijó en que He Jing sostenía la horquilla de perlas en la mano, la cual no había logrado esconder todavía.
Miró a He Sui.
—Has vuelto a coger algo de mi cajón.
He Jing se quedó sin palabras.
Santo cielo, así que estaba quedando bien con sombrero ajeno.
A He Sui no se le veía ni un ápice de arrepentimiento a pesar de haber sido descubierto.
Al contrario, se defendió con confianza: —¿Somos una familia, no?
¿Qué tiene de malo compartir las cosas?
Le diste muchas cosas a Xiao Yi.
¿Qué tiene de malo darle una a He Jing?
He Ning guardó silencio de repente.
Efectivamente, había planeado dárselo a Cheng Yi, pero miró la cabeza de He Jing.
No llevaba ni un solo accesorio.
Tras tres segundos de silencio, dijo: —Póntela.
El Cuarto Hermano tenía buenas intenciones.
Puede que se sintieran un poco en deuda con Cheng Yi, pero He Jing era su hermana biológica, así que se merecía más.
He Jing se puso inmediatamente la horquilla de perlas y sonrió radiante.
—Gracias, Segundo Hermano.
He Sui estaba disgustado.
—¿Por qué no me das las gracias a mí?
Te la he dado yo.
He Jing sonrió.
—Gracias.
He Sui se sintió mucho mejor.
Se quedó mirando la horquilla en la cabeza de He Jing, que era agradable de ver.
Una chica encantadora debería estar adornada con cosas bonitas.
Un aspecto tan simple no era lo adecuado.
Sin embargo, He Jing miró a He Ning.
Había estado descontento desde que volvió de la habitación secreta.
Aunque su expresión permanecía distante, había un toque de melancolía imperceptible en sus ojos, como si hubiera sufrido un desengaño amoroso.
He Jing pudo atar cabos.
En la novela original, He Ning albergaba profundos sentimientos por Cheng Yi.
Debió de sentirse fatal cuando se enteró de que a Cheng Yi le gustaba Yan Hanxi.
Sin embargo, por el momento no podía ayudarlo.
Solo podía confiar en sí mismo para superar el dolor de su desengaño.
A menos que fuera absolutamente necesario, no quería revelar este secreto y avergonzarlo aún más.
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