La Feroz Esposa del Primer Ministro - Capítulo 275
- Inicio
- La Feroz Esposa del Primer Ministro
- Capítulo 275 - 275 ¿Le transplantó una nueva cara
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
275: ¿Le transplantó una nueva cara?
275: ¿Le transplantó una nueva cara?
—Pues yo soy diferente a ti.
¿Quién se atreve a regañarme?
¡Le haré pasar un mal rato!
—Zhao Chuchu no estaba de acuerdo en este punto—.
No tolero ningún insulto.
No necesitaba pensar mucho para saber cómo esos eruditos despotricarían contra Xie Heng.
La pluma de los literatos era el cuchillo más afilado del mundo, capaz de matar silenciosa y discretamente.
Bastaba con ver en qué se había convertido la Dinastía Wei.
Si Xie Heng no estuviera allí para poner orden, nunca habrían tenido la oportunidad de criticarlo en sus escritos.
No tenían nada mejor que hacer, con el estómago lleno y la mente ociosa, que aprovecharse de la fama de Xie Heng para ganar notoriedad.
—Chuchu, soy diferente a ti.
Como funcionario de la corte, no puedo actuar con tanta libertad e imprudencia como tú.
Por supuesto, no digo que lo que haces esté mal.
Al fin y al cabo, en la corte hay demasiadas cosas que sopesar.
No puedo buscar solo una satisfacción momentánea.
—Bueno, es verdad.
Ocupamos puestos diferentes, así que es natural que no podamos tomar las mismas decisiones.
Pero, Da Lang, si alguien vuelve a meterse contigo en el futuro, déjamelo a mí.
Yo me encargaré de vengarte.
—No hay necesidad de rebajarse a su nivel.
Xie Heng no podía soportar que la insultaran.
—Que me insulten no me hace daño, y mucho menos me causa problemas.
En cambio, responderles sería hacerles demasiado honor.
Zhao Chuchu rio por lo bajo.
—Desde luego, hacerles demasiado honor.
—Es mejor no hacerles caso.
¿No crees?
—¡Cierto!
Zhao Chuchu regresó después de cenar en casa de Xie Heng.
A Yuan Hui le pareció extraño.
Chuchu había estado fuera la mayor parte del día.
Debía de estar ocultándole algo.
Esperó a que saliera del baño.
—Es muy tarde, ¿por qué no estás descansando?
—dijo Chuchu al salir mientras se escurría el pelo, un poco sorprendida de ver a Yuan Hui.
Yuan Hui miró a Chuchu y vio que estaba radiante de felicidad, como si hubiera experimentado algo increíble.
—Chuchu, saliste anteayer y otra vez hoy, y estuviste fuera casi medio día.
¿Viste a alguien?
—preguntó Yuan Hui con vacilación—.
¿Está bien el señor Xie en el condado de Yuanjiang?
A Chuchu le hizo gracia oír eso.
¿Acaso a Yuan Hui le preocupaba que le estuviera poniendo los cuernos a Xie Heng?
Fingió deliberadamente no entender.
—¿Qué has dicho?
—El señor Xie te trata muy bien.
No te dejes engañar por esos dandis de la capital de la provincia de Guangqing.
Chuchu, me sería difícil explicárselo al señor Xie.
¡Él es mejor que los petimetres de la ciudad, así que no te ciegues!
—Yuan Hui estaba un poco nerviosa.
Aunque no conocía muy bien a Xie Heng, su intuición le decía que no era alguien con quien conviniera meterse.
Por eso, Yuan Hui no quería enemistarse con Xie Heng y, más aún, como había sido ella quien había invitado a Zhao Chuchu, no quería que surgiera un conflicto entre la pareja y que Xie Heng acabara culpándola.
—Chuchu, no hagas ninguna tontería —dijo Yuan Hui, cogiéndole la mano.
Zhao Chuchu no supo qué decir.
—Huihui, ¿acaso te parezco el tipo de persona que está ciega de ojos y de corazón?
Claro que salgo por algo que me hace feliz, pero no tiene nada que ver con fallarle a Xie Heng.
Así que, ¡deja de darle vueltas a esas ideas peregrinas en tu cabecita!
—¿De verdad?
—Por supuesto.
¿Por qué iba a mentirte?
—Menos mal.
Si no, me sentiría culpable por causar un conflicto entre tú y el señor Xie.
Yuan Hui respiró aliviada.
Chuchu le dio una palmadita.
—Por supuesto que no.
A mis ojos, de momento, no hay nadie mejor que Xie Heng.
—Menos mal que lo sabes.
Aunque no está bien hablar del marido de una a sus espaldas, Chuchu, creo que es un hombre con el que vale la pena comprometerse para toda la vida.
Puede que no haya otro hombre en este mundo que te quiera más que él.
—Efectivamente, no lo hay.
Porque ahora no tenía ni padre ni madre.
Los que estaban emparentados por sangre con la dueña original del cuerpo querían oprimirla y explotarla hasta el extremo.
¿Quién la protegería con la misma sinceridad con que lo hacía Xie Heng?
—En ese caso, no te molesto más.
Será mejor que descanses pronto.
Mañana tenemos que levantarnos temprano para arreglarnos para esa pesada reunión de poesía y literatura.
—Vale, acuéstate pronto tú también.
Cuando Yuan Hui se fue, Chuchu se secó el pelo y empezó a ordenar de nuevo las cosas del maletín de maquillaje.
Ya que quería dedicarse a este negocio, tenía que prepararse bien para asegurarse la victoria.
Al día siguiente.
Antes del amanecer, Chuchu oyó movimiento en la habitación de Yuan Hui.
Yuan Hui se había levantado temprano para arreglarse.
En un principio, Chuchu quería remolonear en la cama, pero el ruido que hacía Yuan Hui era un poco fuerte, así que no tuvo más remedio que levantarse.
Al fin y al cabo, había quedado en maquillar hoy a Yuan Hui.
Después de asearse, fue a la habitación de Yuan Hui con su maletín de maquillaje.
Yuan Hui estaba sentada somnolienta frente al tocador, con un aspecto un poco apagado.
Al ver a Chuchu, bostezó.
—Chuchu, mejor no vayamos hoy.
¡Tengo tanto sueño!
—Ya estás levantada, así que no digas que no vas.
Si no, no te habrías despertado tan temprano, ¿verdad?
—se rio Chuchu.
Sacó los cosméticos, los puso sobre el tocador y le pidió a la doncella que encendiera unas cuantas velas más para iluminar mejor la habitación.
—¿Estos son los coloretes y polvos en los que has estado trabajando estos dos últimos días?
—preguntó Yuan Hui con curiosidad, cogiendo una caja de polvos sueltos.
El empaquetado de estos productos era muy clásico, por lo que no desentonaba en absoluto.
Ni Yuan Hui ni las doncellas sospecharon nada.
Al contrario, no podían apartar la vista del delicado empaquetado.
—Sí, lo sabrás cuando lo pruebes.
Es incluso mejor que el colorete de las tiendas de más renombre.
—Entonces, ¡date prisa y pruébalo en mí!
Yuan Hui estaba impaciente.
A toda chica le encantaba la belleza, y Yuan Hui no era una excepción.
Yuan Hui era joven, de piel blanca como la nieve y hermosa.
En realidad, ni siquiera necesitaba mucho maquillaje.
Chuchu solo tuvo que corregir las pequeñas imperfecciones de su rostro y resaltar sus facciones para que el maquillaje resultara ligero y natural, y su rostro se viera más refinado.
Chuchu solo tardó quince minutos en terminar de maquillar a Yuan Hui.
Yuan Hui abrió los ojos para verse en el espejo y se quedó asombrada.
—¡Oh, cielos!
¿Esa soy yo?
Incluso las doncellas elogiaron y envidiaron las hábiles manos de Zhao Chuchu.
Era una lástima que Chuchu no supiera hacer los peinados de la época.
El peinado de Yuan Hui solo podía dejarse en manos de la doncella especializada en peinarla.
La doncella también era diestra.
Le recogió el pelo a Yuan Hui en un moño que combinaba a la perfección con su maquillaje, haciéndola parecer más una pequeña hada salida de un cuadro.
Yuan Hui no podía apartar los ojos del espejo.
—Siempre he pensado que era bastante guapa, pero hoy me he dado cuenta de que puedo serlo aún más.
¡Ay, eres increíble!
Chuchu sonrió.
—Es solo un pequeño truco.
Por cierto, ¿no vas a llevar a Chunxiang contigo?
¿Dónde está?
—Señorita Chuchu, estoy aquí.
—Chunxiang, que esperaba al otro lado de la puerta, entró a toda prisa al oír su voz.
Los granos de su cara estaban casi curados, pero las marcas aún no habían desaparecido del todo y seguían afeando su rostro.
Sin embargo, bajo las hábiles manos de Chuchu, las marcas de los granos quedaron tan bien cubiertas que eran imperceptibles.
El retoque era natural, sin esa capa blanquecina y artificial que se solía ver en las damas nobles que se aplicaban polvos en exceso.
—¿Esta es Chunxiang, o le has dado una cara nueva?
—Yuan Hui se quedó boquiabierta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com