La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 25
- Inicio
- La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade
- Capítulo 25 - 25 Capítulo 25 Voces entre sombras
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
25: Capítulo 25: Voces entre sombras 25: Capítulo 25: Voces entre sombras El palacio hablaba.
No en voz alta.
No en los salones.
— Hablaba en los rincones.
En los pasillos olvidados.
En las pausas entre órdenes.
— Y esa noche… Mei Yan decidió escuchar.
— — Las cocinas se apagaron temprano.
No por descanso.
Por rutina.
— El fuego se redujo.
Las voces se fueron.
— Y el silencio… Se volvió útil.
— — Mei Yan no regresó a su habitación.
— Esperó.
— Oculta.
— Contando pasos.
— Midiendo el tiempo.
— — Una sirvienta salió.
— Dos guardias cambiaron turno.
— Un eunuco pasó con prisa.
— — Patrones.
— — Cuando el ritmo se estabilizó… — Se movió.
— — Pasillo lateral.
— Oscuro.
— Poco usado.
— — El mismo que había visto antes.
— — Pero esta vez… — No iba tras documentos.
— — Iba tras voces.
— — — El sonido llegó primero.
— — Susurros.
— — Bajos.
— — Controlados.
— — Mei Yan se detuvo.
— — Se pegó a la pared.
— — Escuchó.
— — —…no podemos seguir así.
— — —Baja la voz.
— — Dos.
— — Una sirvienta.
— Un hombre.
— — No eran guardias.
— — Pero tampoco simples trabajadores.
— — Mei Yan avanzó un paso.
— — Suficiente.
— — Una rendija.
— — Observó.
— — El hombre llevaba túnica de escriba.
— — La mujer… — Cocina.
— — Pero sus manos… — — No eran de alguien que solo cocina.
— — —Han Zhi está moviendo más de lo habitual.
— — —Lo sé.
— — —Si esto sigue así… — — —Nos descubrirán.
— — Silencio.
— — —¿Y el príncipe?
— — La pregunta flotó.
— — Mei Yan no respiró.
— — —No recuerda nada.
— — La respuesta fue rápida.
— Segura.
— — —Entonces no es problema.
— — —No directamente.
— — Una pausa.
— — —Pero es inestable.
— — El aire cambió.
— — —¿Crees que…?
— — —No.
— — Corte.
— — —Si recordara… ya estaríamos muertos.
— — Silencio.
— — Mei Yan cerró los ojos.
— — Confirmación.
— — Zhao Lian… — — No era parte del juego.
— — Pero sí… — — Una variable.
— — — —¿Y la consorte?
— — La pregunta volvió.
— — —Rong no se mueve sin razón.
— — —Nunca lo hace.
— — —Si observa… — — —Es porque ya sabe algo.
— — Silencio.
— — —Entonces debemos actuar antes.
— — —No.
— — La respuesta fue firme.
— — —Debemos esperar.
— — —Esperar es morir.
— — —Moverse mal… también.
— — — Mei Yan abrió los ojos.
— — No eran improvisados.
— — Eran parte de algo.
— — Una red.
— — Y no era una sola.
— — — Los dos se separaron.
— — El hombre tomó un camino.
— — La mujer otro.
— — Como si nada hubiera pasado.
— — Como si no existieran.
— — — Mei Yan no los siguió de inmediato.
— — Pensó.
— — ¿Aliados?
— — ¿Enemigos?
— — La respuesta no era clara.
— — Y eso… — — Era peligroso.
— — — Decidió.
— — Primero… — La mujer.
— — Porque conocía su terreno.
— — Cocinas.
— — Rutinas.
— — Errores.
— — — La siguió.
— — Distancia segura.
— — Ritmo natural.
— — Invisible.
— — — La sirvienta no miró atrás.
— — No esperaba ser seguida.
— — Error.
— — — Entró a una zona de almacenamiento.
— — Oscura.
— — Cerró la puerta.
— — Mei Yan llegó.
— — Esperó.
— — Un segundo.
— Dos.
— — Entró.
— — — La mujer estaba de espaldas.
— — Guardando algo.
— — Un pequeño paquete.
— — No comida.
— — No utensilios.
— — Algo más.
— — —No deberías estar aquí.
— — La voz la detuvo.
— — La mujer no se giró.
— — Pero lo sabía.
— — Mei Yan no respondió.
— — —Te he visto antes.
— — Silencio.
— — —No en las cocinas.
— — La mujer se giró.
— — Sus ojos… — Agudos.
— — Demasiado.
— — —No eres nueva.
— — Mei Yan inclinó la cabeza.
— — —Me asignaron hace poco.
— — —Mientes.
— — Directo.
— — Sin rodeos.
— — Mei Yan no reaccionó.
— — —Todos mentimos aquí.
— — La respuesta fue suave.
— — Pero real.
— — Silencio.
— — La mujer sonrió apenas.
— — —Entonces sabes jugar.
— — Una pausa.
— — —¿Para quién trabajas?
— — El aire se tensó.
— — Mei Yan levantó la mirada.
— — —Para sobrevivir.
— — La respuesta no era evasiva.
— — Era verdad.
— — La mujer la observó.
— — Largo.
— — Evaluando.
— — —Entonces eres peligrosa.
— — Mei Yan no respondió.
— — No era necesario.
— — — —Escucha bien.
— — La mujer dio un paso.
— — —Aquí hay más de un juego.
— — Una pausa.
— — —Y no todos quieren lo mismo.
— — Silencio.
— — —Si eliges mal… — — Se inclinó levemente.
— — —No morirás rápido.
— — — Mei Yan sostuvo su mirada.
— — —No planeo morir.
— — — La mujer sonrió.
— — —Nadie lo hace.
— — — Se giró.
— — Tomó el paquete.
— — —Si quieres vivir… — — Una pausa.
— — —Aprende a escuchar más de lo que hablas.
— — Y se fue.
— — — Mei Yan quedó sola.
— — El silencio volvió.
— — Pero ya no era vacío.
— — Estaba lleno.
— — De posibilidades.
— — De amenazas.
— — De caminos.
— — — Se acercó al lugar donde la mujer había estado.
— — Observó.
— — Un pequeño hilo rojo.
— — Atado a la madera.
— — Marca.
— — Señal.
— — — —Hilos invisibles… — — La frase volvió.
— — Pero ahora… — — Tenían color.
— — Y dirección.
— — — Mei Yan salió.
— — El pasillo la recibió.
— — Pero ya no era el mismo.
— — Ahora… — — Veía más.
— — Mucho más.
— — — En lo alto del palacio… — — La Consorte Rong bebía en silencio.
— — Sus ojos… — Fijos en la nada.
— — O tal vez… — — En todo.
— — —Las piezas se mueven… — — Susurró.
— — Una sonrisa leve.
— — —Y algunas… — — Una pausa.
— — —No deberían existir.
— — — Mei Yan caminó.
— — Paso firme.
— — Mente clara.
— — Porque ahora sabía.
— — No estaba sola en el juego.
— — Y eso… — — Lo hacía más peligroso.
—