Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 27

  1. Inicio
  2. La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade
  3. Capítulo 27 - 27 Capítulo 27 Rostros enmascarados
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

27: Capítulo 27: Rostros enmascarados 27: Capítulo 27: Rostros enmascarados La noche no cayó.

Se deslizó.

— Como una sombra que conoce cada rincón del palacio mejor que quienes lo habitan.

Las lámparas se encendieron una a una, bañando los corredores en una luz cálida que no lograba ocultar la verdad: bajo el oro, bajo la seda, bajo la perfección… todo estaba podrido.

— Mei Yan caminaba con un cuenco de porcelana entre las manos.

Su postura era la de siempre: discreta, exacta, olvidable.

Pero su mente… Ya no pertenecía a ese mundo.

— Había visto la red.

Había sentido los hilos tensarse.

Y ahora… Debía entender quién los sostenía.

— No bastaba con nombres.

No bastaba con documentos.

El poder real… No se escribía.

Se interpretaba.

— Una risa resonó al final del pasillo.

Suave.

Controlada.

Femenina.

— Mei Yan no alzó la mirada.

Pero su atención se afiló.

— Dos figuras se acercaban.

Vestidas con telas finas, escoltadas por silencio y por el peso invisible de su posición.

La Consorte Rong.

Y una dama de la corte.

— —Dicen que el ministro no duerme —comentó la dama con una sonrisa contenida.

—Los hombres que temen perder el poder rara vez lo hacen —respondió Rong, girando suavemente el abanico entre sus dedos.

Su voz era seda.

Pero su significado… Acero.

— —¿Teme perderlo?

—Todos lo temen.

— Una pausa.

— —Algunos simplemente lo ocultan mejor.

— Pasaron junto a Mei Yan.

La ignoraron.

Como se ignora a una sombra.

— Pero Rong… No.

— Sus ojos se detuvieron un instante.

Un segundo apenas perceptible.

Pero suficiente.

— Mei Yan sintió el peso de esa mirada como una hoja fría rozando su cuello.

— No reaccionó.

No cambió su paso.

No respiró distinto.

— Invisible.

— Rong siguió caminando.

Pero su sonrisa cambió.

— —Hay movimientos nuevos en el palacio —dijo en voz baja.

— La dama frunció el ceño.

—¿Problemas?

— —Interés.

— Silencio.

— —Y el interés… siempre revela algo.

— Se alejaron.

— Pero la sensación… Permaneció.

— Mei Yan continuó.

— Sin mirar atrás.

— Sin apurarse.

— Pero ahora… Más alerta.

— Ella ve demasiado.

— — El ala de almacenamiento estaba más activa de lo habitual.

No por volumen.

Por tensión.

— Sirvientes que no hablaban.

Guardias que no parpadeaban.

Miradas que se cruzaban y se apartaban demasiado rápido.

— Mei Yan dejó el cuenco.

Se movió hacia una zona lateral.

Oscura.

— Y esperó.

— No mucho.

— Un hombre apareció.

El escriba.

El mismo.

— Pero no estaba solo.

— Otro lo acompañaba.

Un oficial de bajo rango, con la espalda rígida y los ojos inquietos.

— —No me gusta esto —murmuró el oficial.

—No tienes que gustarte —respondió el escriba—.

Solo hacerlo.

— —El príncipe se mueve más.

— Silencio.

— —¿Lo has visto?

—No directamente.

—Entonces no hables de lo que no entiendes.

— La voz del escriba era más dura de lo habitual.

— —No es eso… —insistió el oficial—.

Es diferente.

Está… distraído.

— El escriba se detuvo.

Giró lentamente.

— —Mejor así.

— Una pausa.

— —Un príncipe que piensa demasiado… — Sus ojos brillaron levemente.

— —Se convierte en problema.

— — Mei Yan cerró los ojos un instante.

— Confirmación.

— Otra vez.

— Zhao Lian no era parte activa del juego.

Pero su existencia… Molestaba.

— — —¿Y la consorte?

—preguntó el oficial.

— —Rong juega su propio tablero.

— —¿Eso no es peligroso?

— El escriba sonrió.

— —Todo es peligroso.

— — Una pausa.

— —Pero mientras no toque el nuestro… — No terminó la frase.

No era necesario.

— — Los pasos se alejaron.

— El eco se disipó.

— — Mei Yan permaneció inmóvil.

— Pensando.

— Rong.

Han Zhi.

El príncipe.

— Tres centros.

— Tres fuerzas.

— Ninguna completamente alineada.

— Ninguna completamente opuesta.

— — Rostros… — Máscaras… — — Salió de la sombra.

— Pero no regresó a las cocinas.

— Tomó otro camino.

— Uno más estrecho.

Más antiguo.

— Menos vigilado.

— — Las paredes allí eran distintas.

Menos pulidas.

Más reales.

— El tipo de lugar donde los secretos se acumulan como polvo.

— — Un sonido.

— Pasos suaves.

— Detrás.

— — Mei Yan no se giró.

— Siguió caminando.

— Ritmo constante.

— — Los pasos la siguieron.

— A la misma distancia.

— — No es un guardia.

— No es un sirviente.

— — Llegó a un cruce.

— Giró.

— Y en el mismo movimiento… Desapareció.

— — Silencio.

— — Los pasos se detuvieron.

— — Una figura apareció en el cruce.

— Miró.

— No vio nada.

— — Error.

— — Mei Yan estaba detrás.

— Sombra dentro de sombra.

— — —¿Quién te envió?

— La voz fue baja.

— Cerca.

— — La figura se tensó.

— Pero no gritó.

— No huyó.

— — Interesante.

— — —Nadie.

— La respuesta fue rápida.

— Demasiado.

— — Mei Yan no presionó.

— — —Mientes.

— — La figura giró lentamente.

— — Un joven.

— Rostro común.

— Demasiado común.

— — —Y tú no —respondió él.

— Sus ojos… Calmos.

— — —Eso es problema tuyo.

— — Silencio.

— — —Te he visto —dijo él.

— — Mei Yan no reaccionó.

— — —No en las cocinas.

— — Otra vez.

— — —Pero tampoco en la corte.

— — Se inclinó levemente.

— — —No perteneces a ningún lado.

— — La frase quedó suspendida.

— — Mei Yan lo observó.

— — Otro jugador.

— — —¿Y tú?

— — El joven sonrió.

— — —Yo pertenezco a donde me necesiten.

— — Peligroso.

— — —Entonces eres un mercenario.

— — —No.

— — Una pausa.

— — —Soy alguien que escucha.

— — Silencio.

— — —Como tú.

— — Los dos se midieron.

— Sin armas.

— Sin movimiento.

— — Solo intención.

— — —Si estás aquí —continuó él—, es porque buscas algo.

— — —Todos buscan algo.

— — —Pero no todos saben qué hacer cuando lo encuentran.

— — Mei Yan dio un paso.

— — El joven no retrocedió.

— — —¿Trabajas para Han Zhi?

— — La pregunta fue directa.

— — El joven rió.

— Bajo.

— — —Si lo hiciera, no estaría hablando contigo.

— — —¿Para Rong?

— — —Tampoco.

— — Silencio.

— — —Entonces eres el peor tipo.

— — —¿Cuál?

— — —El que no tiene dueño.

— — El joven sonrió.

— — —O el único libre.

— — Se dio la vuelta.

— — —Ten cuidado, Mei Yan.

— — El nombre.

— — El golpe fue invisible.

— — Ella no reaccionó.

— — Pero lo sintió.

— — —Aquí… — Una pausa.

— — —Todos llevamos máscaras.

— — Caminó.

— — Se perdió en la oscuridad.

— — — Mei Yan quedó sola.

— — Pero no en silencio.

— — Ahora sabía.

— — No era una red.

— — Eran varias.

— — Cruzadas.

— — Entrelazadas.

— — Compitiendo.

— — Y ella… — — En el centro.

— — — Alzó la mirada.

— — El palacio se extendía ante ella.

— — Majestuoso.

— — Mentiroso.

— — —Entonces… — — La palabra fue baja.

— — Pero firme.

— — —Que empiece el juego.

—

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas