La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade - Capítulo 41
- Inicio
- La Flor Carmesí Bajo El Trono De Jade
- Capítulo 41 - 41 Capítulo 41 La consorte sonríe
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
41: Capítulo 41: La consorte sonríe 41: Capítulo 41: La consorte sonríe La verdad ya no era un hilo.
Era un nudo.
— Y en el centro de ese nudo… Había alguien que no había movido una sola pieza.
— Pero lo había visto todo.
— — La Consorte Rong no buscaba.
No investigaba.
No corría riesgos.
— Esperaba.
— Y cuando las piezas se movían… Ella sonreía.
— — Esa mañana, el palacio estaba más silencioso de lo habitual.
No por calma.
— Por cautela.
— Los rumores no viajaban en voz alta.
— Se deslizaban.
— Entre sirvientes.
Entre guardias.
Entre miradas que evitaban encontrarse demasiado tiempo.
— — —El príncipe está haciendo preguntas.
— —Han cambiado los registros.
— —El ministro no está contento.
— — Susurros.
— Fragmentos.
— Pero suficientes.
— — Y en el centro de todo eso… — La Consorte Rong.
— — Sentada en su cámara privada.
— Ventanas abiertas.
— Luz suave.
— Perfume ligero.
— — Todo… Perfecto.
— — Como siempre.
— — —¿Qué has oído?
— — La voz fue suave.
— Pero no amable.
— — La dama a su lado inclinó la cabeza.
— — —Solo fragmentos.
— — —Entonces escoge los correctos.
— — Silencio.
— — —El príncipe investiga.
— — —Sí.
— — —El ministro se mueve.
— — —También.
— — Una pausa.
— — —Y hay alguien más.
— — Los ojos de Rong se detuvieron.
— — —¿Quién?
— — La dama dudó.
— — —No lo sabemos.
— — Una leve sonrisa apareció.
— — —Eso es lo interesante.
— — — La consorte no se levantó.
— No necesitaba hacerlo.
— — Porque el poder… — No siempre camina.
— — A veces… — Solo observa.
— — — —Tráela.
— — La orden fue simple.
— — La dama no preguntó a quién.
— — Sabía.
— — — Mei Yan no esperaba ser llamada.
— — Pero cuando llegó la orden… — No dudó.
— — —La consorte imperial requiere tu presencia.
— — Silencio.
— — —Ahora.
— — — El camino hacia sus aposentos era distinto.
— Más largo.
— Más controlado.
— — Los guardias no hablaban.
— — No miraban.
— — Pero sabían.
— — Siempre sabían.
— — — Cuando la puerta se abrió… — — El mundo cambió.
— — No por lujo.
— — Por precisión.
— — Cada objeto estaba donde debía estar.
— Cada detalle tenía intención.
— — Como una mente… — Que nunca dejaba nada al azar.
— — — Mei Yan entró.
— — Se inclinó.
— — —Consorte Rong.
— — —Levántate.
— — La voz fue suave.
— — Pero no una invitación.
— — — Mei Yan alzó la mirada.
— — Y la vio.
— — La Consorte Rong no era imponente.
— No necesitaba serlo.
— — Era… exacta.
— — Sus ojos no eran duros.
— — Eran profundos.
— — Demasiado.
— — —Eres nueva.
— — —Sí.
— — —Pero no tanto.
— — Silencio.
— — El primer golpe no fue directo.
— — Fue insinuado.
— — — —Trabajas en el ala del príncipe.
— — —Sí.
— — —Y sin embargo… — — Una pausa.
— — —No actúas como alguien que sirve.
— — El aire se tensó.
— — Mei Yan no respondió.
— — Porque cualquier respuesta… — — Era un error.
— — — Rong sonrió.
— — Levemente.
— — —No te preocupes.
— — Se inclinó hacia adelante.
— — —No eres la única.
— — Silencio.
— — —Este palacio está lleno de personas que no son lo que parecen.
— — La frase no era amenaza.
— — Era una verdad.
— — — —Dime… — — Sus ojos se afilaron.
— — —¿Qué buscas?
— — La pregunta cayó.
— — Sin rodeos.
— — Sin máscara.
— — Mei Yan sostuvo la mirada.
— — —Sobrevivir.
— — Rong la observó.
— — Largo.
— — Demasiado.
— — Y entonces… — — Rió.
— — Suave.
— — Controlado.
— — —Todos dicen eso.
— — Una pausa.
— — —Pero tú… — — Sus ojos brillaron.
— — —No lo crees.
— — Silencio.
— — Mei Yan no respondió.
— — Porque tenía razón.
— — — —El príncipe confía en ti.
— — La frase cambió el aire.
— — —No.
— — Mei Yan respondió.
— — —Me utiliza.
— — Rong inclinó la cabeza.
— — —Interesante.
— — Una pausa.
— — —¿Y tú?
— — —Yo también.
— — Silencio.
— — Y eso… — — Fue la respuesta correcta.
— — — Rong se levantó.
— — Caminó.
— — Lenta.
— — Precisa.
— — Se detuvo frente a ella.
— — Muy cerca.
— — —Entonces estamos en el mismo juego.
— — El aire se volvió pesado.
— — —No.
— — Mei Yan negó.
— — —Jugamos distinto.
— — Rong sonrió.
— — —Eso crees.
— — — Una pausa.
— — —Han Zhi cree que controla la red.
— — —El príncipe cree que puede romperla.
— — —Y tú… — — Sus ojos se clavaron en los de Mei Yan.
— — —Crees que puedes moverte entre ambos.
— — Silencio.
— — —Pero ninguno entiende esto.
— — Una pausa.
— — —El poder no está en mover las piezas.
— — Se inclinó levemente.
— — —Está en decidir cuándo se rompen.
— — El golpe fue silencioso.
— — Pero devastador.
— — — Mei Yan no retrocedió.
— — Pero lo sintió.
— — Esa mujer… — — No era una espectadora.
— — Era algo peor.
— — — —¿Qué quiere de mí?
— — La pregunta fue directa.
— — Rong se enderezó.
— — —Nada.
— — Silencio.
— — —Aún.
— — Una leve sonrisa.
— — —Pero cuando lo quiera… — — Sus ojos brillaron.
— — —No tendrás opción.
— — — La conversación terminó.
— — Sin orden.
— — Sin despedida.
— — Mei Yan se inclinó.
— — Y se fue.
— — — El pasillo la recibió.
— — Pero esta vez… — — No era el mismo.
— — Porque ahora sabía.
— — Han Zhi era peligroso.
— — El emperador… — — Desconocido.
— — Pero Rong… — — Rong era consciente.
— — Y eso… — — La hacía la más peligrosa de todos.
— — — En la habitación… — — La Consorte Rong se sentó de nuevo.
— — Tomó su copa.
— — Y sonrió.
— — —Ahora sí… — — Susurró.
— — —Las piezas están completas.
— — — En otro lugar… — — Zhao Lian sintió algo.
— — Un cambio.
— — No sabía qué.
— — Pero lo supo.
— — Alguien más… — — Había entrado al juego.
—