La Flor del Alfa - Capítulo 12
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: CAPÍTULO 12 12: CAPÍTULO 12 POV de Rosa
Me desperté con unos brazos fuertes rodeándome.
Al sentir el cosquilleo, supe al instante de quién se trataba.
¡Derek!
No había nadie más que me hiciera sentir así.
Lo miré y vi sus ojos abiertos, mirándome directamente.
—¡Estás despierta!
¿Cómo te sientes?
—preguntó preocupado.
—¡Cansada!
Empecé a levantarme, pero me sujetó con más fuerza.
—Yo no la besé, ella me besó a mí.
Te fuiste antes de que pudiera apartarme.
No quería que me besara y no la quiero a ella ni a nadie más que no seas tú —dijo Derek.
Lo miré, sorprendida por su arrebato.
Me hizo sentir especial.
Le creí, pero no sabía si también era inteligente hacerlo.
—¿Cómo sé que no querías que te besara?
—No lo sé; tienes que confiar en que no te haré daño.
Confía en tu corazón.
Sé que tu corazón te está diciendo que no te estoy mintiendo —dijo él.
Es la segunda vez que lo pillo con otra mujer.
Así que no diría que me gusta verlo con otras.
Es una locura, porque acabo de conocerlo, pero me gusta.
Creo que me gusta más de la cuenta, y eso es una locura.
—Le gustas, Derek.
Quiero intentar esto, pero necesito poder confiar en que tú también quieres intentarlo.
No quiero estar en una relación donde otras chicas crean que tienen algún derecho sobre ti.
No me gustan los dramas —le dije con sinceridad.
—Te prometo que solo te quiero a ti.
Me aseguraré de que no vuelva a pasar nada parecido.
Por favor, confía en mí —dijo él.
—Creo que necesito tiempo para pensar, Derek.
Me miró con una expresión triste en el rostro.
—¡Vale!
Te daré algo de tiempo.
Pero eso no significa que vaya a dejarte marchar.
Sigues siendo mía, Flor.
Tres días después
Han pasado tres días desde que le pedí a Derek que me diera espacio, y cada día lo echo de menos más que el anterior.
Me siento más agotada a medida que pasan los días sin verlo.
Me cuesta comer y me cuesta dormir.
Lo único que hago es pensar en él.
Aquella noche en que le dije que necesitaba espacio, me dijo que se quedaría en casa de Jace para dármelo.
No lo he visto desde entonces.
Tengo muchísimas ganas de decirle que vuelva a casa, pero me da miedo lo que pueda pensar de mí.
—¡Hola, Rosa y Kate!
—dijo Cindy.
Ahora mismo, estamos saliendo del primer entrenamiento de animadoras del año después de clase.
—¡Hola!
—dijimos Kate y yo al mismo tiempo.
Últimamente, Cindy ha sido muy amable conmigo.
Parece que ella y Jason están juntos ahora, lo cual es extraño.
No los he visto separados ni un momento.
Saber que hace cosa de una semana se estaba acostando con Derek y Sandy, y que ahora está encima de mi hermano, hace que me preocupe por él.
No quiero que Jason salga herido.
Por eso no le he contado a Jason que tuvieron intimidad.
Creo que merece saberlo, pero por alguna extraña razón, siento que es responsabilidad de Cindy decírselo, y que yo me estaría entrometiendo si lo hiciera.
Practicamos nuevas rutinas y hablamos de algunas competiciones de animadoras que se avecinan.
Sandy me lanzó miradas de odio, pero no me dijo nada en todo el entrenamiento.
Cuando Cindy se me acercó, Kate y yo estábamos a punto de salir a esperar a que Jason nos recogiera.
—Rosa, ¿puedo hablar contigo un minuto?
—preguntó Cindy.
—Claro.
Salimos y nos sentamos en una de las mesas que había bajo un árbol.
—Quiero disculparme por mi comportamiento contigo.
Sé que me equivoqué al decirte todas esas cosas.
Espero que podamos llegar a ser amigas —dice.
Me mira, esperando a que responda.
—¿Por qué quieres ser mi amiga ahora?
¿Es porque te gusta mi hermano?
—No voy a mentir, siento algo por tu hermano.
Pero esa no es la única razón.
Te pido que me perdones.
Sé que me equivoqué al intentar interponerme entre tú y Derek.
Ahora entiendo lo que él siente por ti, y me siento muy avergonzada por mis actos.
—Quiero que empecemos de cero y, con suerte, que lleguemos a ser amigas.
Por mí, por ti y por Jason.
Quiero que nos llevemos bien —dijo, y pude ver que lo decía en serio.
—Me gustaría empezar de cero, Cindy.
También creo que debes contarle a Jason tu pasado con Derek.
Merece saberlo —le dije.
—Lo sé, pienso contarle mi pasado sin omitir nada.
Solo espero que lo entienda y me acepte —dijo, con un tono que denotaba preocupación por la reacción de él.
—¡Mira, Cindy!
Mi hermano es una de las personas más comprensivas y cariñosas que existen.
Le gustas de verdad, se nota.
No le hará feliz todo lo que le cuentes, pero sus sentimientos por ti no cambiarán.
Le gustas mucho, Cindy —le dije con sinceridad.
—¿Qué tenemos aquí?
¿Te estás cambiando de bando, Cindy?
—preguntó Sandy, acercándose a nosotras.
—¡Sandy, para ya!
Estás yendo demasiado lejos —dijo Cindy.
—Como sea, Cindy.
Hace unos días eras igual que yo —replicó Sandy.
—Derek no te quiere.
Por eso se acuesta con otras chicas.
Ni siquiera te esperó.
Está destinado a estar con Vivian —dijo Sandy, mirándome.
De repente, sentí como si me estuviera quemando por dentro.
Quería hacerle daño.
Ella seguía hablando de que Derek y Vivian estaban hechos el uno para el otro, y yo sentía una gran cantidad de energía que quería liberarse desde mi interior.
—Cállate, Sandy.
Rosa, estás…
Oh, Dios mío, tus ojos…
—dijo Cindy.
—¡ES MÍO!
—grité.
Lo siguiente que supe fue que Sandy había volado a través de la puerta principal del instituto sin que nadie la tocara.
El cristal se hizo añicos y ella quedó inconsciente.
De alguna manera, supe que yo era la causa.
Sentí una especie de poder en mi interior.
Un poder que nunca antes había sentido.
Alcé la vista y vi a Cindy mirándome, sin palabras.
—Oye, ¿qué ha pasado?
—oí preguntar a Jason.
No sabía cómo decirle que acababa de hacer que alguien entrara volando en el instituto sin tocarla.
¿Qué me pasaba?
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com