La Flor del Alfa - Capítulo 56
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56: CAPÍTULO 56 56: CAPÍTULO 56 POV de Mark
—¿Estás bien, hijo?
—preguntó mi Papá.
Saqué uno de mis cigarrillos y el mechero del bolsillo y lo encendí.
Antes de responder, di unas cuantas caladas.
—No estoy seguro, Papá.
¿Cómo te sentirías si descubrieras que tu madre era una bruja malvada que drogó a tu padre para quedarse embarazada de él?
Por no hablar de que le engañó para que creyera que era su compañera —dije mientras lo miraba a los ojos.
—Ahora, dime cómo te sientes tú ahora mismo, Papá —pregunté.
—Sé que es mucho que asimilar en un solo día, pero debes relajarte.
Nos necesitaremos el uno al otro para derrotar lo que sea que se nos ponga por delante.
—¿Y qué hay de Mamá?
—pregunté.
Aunque no siempre nos llevábamos bien, seguía siendo mi madre.
—No estoy seguro, hijo —admitió.
Nos quedamos allí en silencio, sin saber qué decir.
—¿Estás enfadado porque te engañó para tenerme?
—inquirí.
Se giró para mirarme y me puso la mano en el hombro.
—No me gusta que me drogara, pero no te tendría si no lo hubiera hecho.
Te quiero, y eres mi hijo.
Así que no cambiaría nada de esa noche —declaró.
Pude ver en sus ojos que decía la verdad.
—Ojalá no hubiera usado un hechizo para engañarme y hacerme creer que era mi compañera —dijo.
No pude evitar reírme.
—No estoy seguro de por qué decidió hacer eso.
En la casa de la Manada, siempre ha parecido una desdichada —dije.
Dejé de reír y me volví a girar hacia él.
—No quiero que salga herida.
Sigue siendo mi madre —dije con seriedad.
—Lo sé, hijo.
Después de un rato, volvimos a la habitación de los padres de Derek.
Cuando llegamos, ya estaban todos sentados a la mesa, hablando.
Lilly sonrió al levantar la vista hacia mi padre.
Cuando lo miré, me di cuenta de que él también sonreía.
No podía creer que mi madre quisiera separarlos.
No fue culpa de Lilly que la enviaran a Luna del Trueno.
Pero también sentía lástima por mi madre y por lo que sufrió de niña.
Quería hablar con mi madre y contarle todo lo que estaba pasando.
Pero no estaba seguro de si era una buena idea.
Estaba confuso.
Mi padre y yo tomamos asiento.
—¿Estás bien?
—preguntó Jason.
—Sí, tío, solo necesitaba un poco de aire —respondí.
—Entonces, ¿qué se supone que hagamos ahora?
—preguntó Derek.
—Tenemos que empezar a entrenar a Rosa, para que esté lista.
Creo que deberíamos empezar mañana —sugirió Joyce.
—¿Estás de acuerdo con eso, Flor?
—preguntó Derek, mirando a Rosa.
—Sí, creo que es lo mejor —respondió Rosa.
—Muy bien, entonces empezaremos por la mañana —dijo Joyce.
—Esperaremos a que vuelva a casa del instituto.
Todavía está en el instituto y debe graduarse.
Ya ha faltado hoy por los sucesos de ayer —declaró Lilly.
—Vale, entonces empezaremos después del instituto.
Mark, tú también deberías recibir entrenamiento.
Como dije antes, estás atrasado en tu entrenamiento —declaró Joyce, y yo asentí.
—Debemos asegurarnos de que Rosa esté siempre protegida —dijo Joyce.
—Ya he hablado con la Directora Davis.
Es miembro de la Manada.
Ha hecho arreglos para que yo sea ayudante de profesor en todas sus clases —explicó Derek.
—Bien, porque Marcus no dejará de intentar atraparla.
Cree que debería estar con él —dijo Joyce, lo que hizo que Derek gruñera.
—Nunca me la arrebatará —dijo él, tomando la mano de Rosa.
Ambos se sonrieron con amor.
—Derek, debes entrenarla para que esté preparada físicamente para su primera transformación.
Yo me aseguraré de que esté bien mentalmente —dijo Lilly, y Derek asintió.
—¿Sabes cuándo se transformará por primera vez?
—preguntó Derek, mirando a Joyce.
—No.
Todo lo que sé es que Rosa se transformará antes de cumplir los 18 —respondió Joyce.
—No podemos contarle a nadie lo que hemos hablado aquí.
No sabemos en quién podemos confiar —explicó el Alfa Michael.
—Ayer, Vivian y Jacob regresaron a la casa de la Manada.
Jace me informó de que ellos también habían sido secuestrados.
Cuando Jace preguntó dónde estaba Rosa, dijeron que habían intentado salvarla.
Le dije a Jace que actuara como si ella siguiera desaparecida.
Están en una habitación, pensando que queremos su ayuda para encontrar a Rosa —dijo Derek.
—¿Crees que podemos confiar en Jace?
Es el hijo de Jacob y el gemelo de Vivian —pregunté.
—Creo que sí podemos.
Siempre ha sido leal y distinto a su hermana y a su padre.
No creo que ni él ni su madre sepan en qué han andado metidos —dijo Derek, y yo asentí.
—Voy a interrogar a Vivian y a Jacob cuando nos vayamos de aquí.
Rosa, me gustaría que te quedaras con tu madre y tu padre mientras estoy fuera —declaró Derek.
—Vale —dijo ella.
—Iré contigo —dije.
—Yo también —respondió Jason.
—¿Alguien más tiene algo que decir?
—preguntó el Alfa Michael, y todos negaron.
—Bien.
Rosa comenzará su entrenamiento mañana —dijo el Alfa Michael, y todos salimos de su habitación.
—¿Crees que nos dirán algo?
—preguntó Jason mientras caminábamos hacia la habitación donde retenían a Vivian y a Jacob.
—Hablarán aunque tenga que obligarlos —dijo Derek, y supe que no mentía.
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