La Grieta - Capítulo 38
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38: El portador 38: El portador El patio del palacio estaba tranquilo.
Kai caminaba lentamente por el pasillo exterior.
La brisa nocturna movía ligeramente su cabello.
Todo parecía normal.
Pero dentro de él… Algo no lo estaba.
Tucun.
Kai se detuvo.
Ese latido otra vez.
No era su corazón.
Era otra cosa.
Algo más profundo.
Kai frunció el ceño.
—¿Qué demonios…?
Cerró los ojos por un momento.
Y entonces lo sintió.
Algo extraño.
Muy lejos.
Pero claro.
Una presencia.
Kai abrió los ojos inmediatamente.
—¿Qué fue eso?
Era como si por un segundo hubiera podido sentir a alguien más.
No verlo.
Sentirlo.
Como si su mente hubiera tocado algo lejano.
Kai respiró hondo.
—Estoy imaginando cosas… Pero entonces volvió a ocurrir.
Tucun.
Esta vez el latido fue más fuerte.
Y por un instante… Kai sintió varias presencias.
Distantes.
Antiguas.
Frías.
Como si algo estuviera mirando hacia él desde muy lejos.
Kai retrocedió un paso.
Su espalda ardía.
—No… —¿Qué es esto?
De repente… Una de esas presencias pareció moverse.
Directamente hacia él.
Kai sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.
Instinto puro.
Peligro.
—Algo viene… En ese momento Anna apareció detrás de él.
—Kai.
Kai giró rápidamente.
—¿Qué pasa contigo?
—preguntó Anna.
Kai dudó un momento.
—¿Alguna vez has sentido que alguien te está observando?
Anna lo miró con su expresión inexpresiva de siempre.
—Todo el tiempo.
Kai negó con la cabeza.
—No… esto es diferente.
Silencio.
Kai miró hacia el cielo oscuro.
Y murmuró.
—Siento… que algo me encontró.
Muy lejos.
En algún lugar desconocido.
Una figura abrió lentamente los ojos.
Y sonrió.
—Finalmente.
—El portador.
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