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La Grieta - Capítulo 50

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Capítulo 50: La noche del caos

Kai no podía dormir.

Las palabras de aquella figura seguían resonando en su mente.

—Fortalecer mi cuerpo…

Frunció el ceño.

—¿Y cómo se supone que haga eso?

Se incorporó lentamente.

El cansancio seguía ahí.

El dolor también.

Pero esta vez no importaba.

Kai tomó el arma con su mano izquierda.

Su agarre era inestable.

Débil.

Apretó los dientes.

—Tsk…

Levantó el arma.

Disparó.

Falló.

El sonido resonó en el lugar.

Kai bajó el arma por un momento.

Su brazo temblaba.

Volvió a levantarla.

Disparó otra vez.

Falló.

—…

Su respiración se volvió pesada.

El arma cayó al suelo.

Pero esta vez…

Kai no se quedó en el suelo.

Se levantó.

Lentamente.

—No puedo seguir peleando así…

Miró su mano izquierda.

—No soy el mismo de antes.

Silencio.

Luego, volvió a tomar el arma.

Esta vez, su postura cambió ligeramente.

No era perfecta.

No era firme.

Pero era diferente.

Apuntó.

Disparó.

…

El disparo impactó.

Kai se quedó en silencio.

Mirando.

Su respiración se detuvo por un instante.

—…

Pero en ese momento—

Un leve dolor recorrió su cuerpo.

Desde donde debería estar su brazo derecho.

Kai apretó los dientes.

—¿Qué…?

Una sensación extraña.

Como si algo latiera.

Como si algo estuviera ahí…

Observándolo.

Kai bajó lentamente el arma.

—Esto no es normal…

Silencio.

Su mirada se endureció.

—…Entonces tendré que adaptarme.

Por otro lado, un encapuchado lo observaba desde la distancia.

Solo se podía ver su cabello blanco.

Una sonrisa se dibujó en su rostro al mismo tiempo que desaparecía.

En el lugar oscuro donde están los encapuchados conspirando…

—Prepárense todos. Hoy es el día en el que nos vamos a apoderar de todo —dice el que parece ser el líder.

En una esquina se encuentra el encapuchado de pelo blanco.

—Tsk.

—Vamos a acabar con todo —dice el líder.

Rápidamente, se unen otros.

—Sí, por fin vamos a esclavizar a esos humanos que solo sirven de ganado para los vampiros —dice uno con una sonrisa sádica.

…

Kai volvió a su dormitorio.

Pero aún no podía dormir.

Mientras Kai estaba acostado mirando el techo, afuera todo se había vuelto un caos.

Los encapuchados estaban incendiando las casas del reino.

—¡Aagh!

Una mujer es atravesada por la espalda con una espada.

Al mismo tiempo, los demás encapuchados hacen lo mismo con otras personas.

Dentro del palacio.

Un soldado va corriendo por los pasillos.

—¡Haa! ¡Haa! ¡Haa!

Abre la gran puerta.

—¡Su majestad! ¡Haa… nos están atacando!

Nyxara estaba observando todo por las ventanas.

—Dile al capitán de los caballeros que se pongan en marcha —le ordena Nyxara.

—¡Sí! —responde el soldado.

—Su majestad, ¿se encuentra bien? —dice Anna.

—Sí. ¿Y Kai?

—Kai estaba en su habitación.

—¿Qué demonios está ocurriendo? —dice Kai mientras observa por la ventana.

Luego agarra una daga y su arma, y se dirige hacia el palacio.

—Vamos, Anna —dice Nyxara con una mirada seria y decidida.

—Como ordene, su majestad.

—¡Jajajajaja! ¡Qué débiles son! —dice uno de los encapuchados mientras un cuerpo se vuelve cenizas.

—¿Cómo es que son tan débil—?

No termina la frase, porque una daga se clava en su frente y rápidamente se vuelve cenizas.

La responsable fue Anna.

Rápidamente recoge su daga del suelo y continúa aniquilando a los encapuchados.

Kai llega al palacio.

—Nyxara, ¿estás bien?

—Sí.

—Debemos hacer algo —dice Kai.

—Tú deberías quedarte cerca de mí y no salir. Es a ti a quien buscan.

Kai abre los ojos, sorprendido y sudando.

—¿A mí?

—Al menos eso es lo que creo —responde Nyxara.

—Y… ¿dónde está Anna? —pregunta Kai.

—Ella está luchando allá afuera.

Anna acababa de aniquilar a un encapuchado cuando, de pronto, llega uno con un aura diferente.

Anna lo nota.

—Definitivamente este no es como los otros… este es más fuerte—

Pero no termina de decirlo.

En un instante, el sujeto aparece frente a ella y lanza un puñetazo.

El golpe es tan fuerte que Anna apenas logra esquivarlo.

Anna da un salto hacia atrás.

—Es rápido —piensa, mientras gotas de sudor recorren su rostro.

El encapuchado se quita la capucha.

Un hombre de unos seis pies, musculoso, de cabello castaño.

—¿Cómo puede ser tan rápido siendo así de musculoso? —piensa Anna.

De pronto—

Recibe un fuerte golpe por la espalda que la lanza contra un árbol.

Anna cae al suelo junto a sus dagas.

—¿Sigues con vida? —dice el sujeto.

Anna se levanta y agarra sus dagas.

El sujeto se lanza contra ella.

Anna logra cubrirse.

El sujeto golpea repetidamente.

Anna aprieta los dientes.

Logra empujarlo un poco.

Pero no es suficiente.

El sujeto aparece frente a ella y lanza otro puñetazo.

Esta vez, el golpe fue tan rápido que Anna no pudo verlo.

Impacta directamente en su abdomen.

El golpe la lanza lejos.

—¿Cómo es que es tan fuerte? —dice Anna mientras regenera sus heridas.

—Oye… ¿sigues viva? —dice el sujeto, buscándola entre el bosque.

Anna intenta pensar en una estrategia mientras se esconde.

—¿Qué hago…? ¿Cómo puedo vencerlo?

—Te encontré.

—Agh—

El sujeto la agarra por el cabello y la lanza contra un árbol.

Anna pierde sus dagas.

—¿Sigues viva?

Anna se levanta lentamente, sangrando por la boca y la nariz.

—Oh… sigues viva. Me alegra saber que no eres tan débil como los demás.

Los ojos de Anna se tornan más rojos.

Sus garras y colmillos aparecen.

El sujeto la observa.

—¿Eh?

No le da tiempo a reaccionar.

Anna le atraviesa el pecho con sus afiladas garras.

El sujeto escupe sangre.

Pero…

No parece ser el final.

Una sonrisa se dibuja en su rostro.

—¿Pensaste que eso me acabaría?

Anna abre los ojos.

El sujeto lanza un puñetazo.

Pero Anna se transforma en murciélagos y reaparece más lejos.

—Oh… así que tienes más trucos —dice el sujeto—. Yo también.

Saca una espada y corre hacia ella.

Intenta atravesarle el pecho.

Pero Anna se esconde en la sombra de un árbol.

—¿Qué demonios…? —dice el sujeto.

Anna reaparece detrás de él.

El sujeto se gira—

Pero Anna ya estaba encima de él.

Le arranca la cabeza.

Acabando con él, por fin.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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