La Grieta - Capítulo 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: Alguien inesperado.
6: Alguien inesperado.
—¿Es mi imaginación… o acabo de sentir como si alguien me estuviera observando?
—murmuró Kai mientras continuaba con su entrenamiento.
—Toc, toc— El sonido de la puerta rompió el silencio.
—¿Quién será…?
—dijo Kai, mirando fijamente hacia la entrada.
Se levantó y caminó lentamente hasta la puerta, con el cuerpo tenso y los sentidos alerta.
La abrió.
—¿No hay nadie…?
—murmuró, confundido.
Al parecer, no había nadie afuera.
—Hmm… qué interesante.
¿Acaso interrumpí tu entrenamiento?
La voz no venía de la puerta.
Kai giró la cabeza de golpe.
Un joven de piel pálida, casi blanca, y cabello del color de la nieve estaba sentado tranquilamente en el sofá de la sala.
Su aspecto era frágil, enfermizo… pero su presencia resultaba inquietante.
—¿Quién demonios es este tipo…?
¿Y más importante… cómo diablos entró y cuándo?
Ni siquiera lo sentí… El corazón de Kai latía con fuerza.
El sudor recorría su rostro.
Estaba asustado.
—Tranquilo.
Solo vengo a hacer unas preguntas —mencionó el joven, observándolo fijamente.
—¿Por qué no tomas asiento?
Kai se sentó, aunque su cuerpo seguía tenso.
—¿Quién eres?
—preguntó.
—Puedes llamarme William.
—¿Y por qué estás en mi casa… y cómo entraste?
—Primeramente, estoy investigando el incidente que ocurrió hace poco —respondió—.
Y tú… pareces alguien sospechoso.
—Ya veo… —respondió Kai.
—Entonces, pasemos a lo importante.
Estoy buscando testigos de lo que ocurrió ese día.
Precisamente eso es lo que investigo.
—¿Testigos?
¿Para qué?
—Para eliminarlos.
—¿Qué…?
—dijo Kai, comenzando a sudar aún más, con el corazón a punto de salirse del pecho.
Debo calmarme… si no, se dará cuenta de que estuve involucrado, pensó, intentando controlarse.
Pero no era fácil.
La presencia de William era demasiado inquietante.
—Y… ¿por qué vas a eliminar a los testigos?
—preguntó Kai, forzando una sonrisa nerviosa.
—Porque esa fue la orden que me dieron —respondió William—.
Normalmente eliminamos todo lo que nos estorba.
Aunque, en algunos casos, solo borramos los recuerdos.
William mostró una sonrisa aterradora.
Kai se estremeció.
William se detuvo un segundo.
—Maldición… eso de sonreír nunca se me ha dado bien —murmuró.
Luego se levantó del sofá.
—Bien.
Creo que ya va siendo hora.
—¿Hora de qué?
—preguntó Kai.
—Eres un testigo, después de todo.
¿O me equivoco?
—¿Cómo te diste cuenta…?
—Vine aquí porque ya sabía que estabas involucrado —dijo William—.
¿O pensaste que no lo sabía?
En un instante, desapareció.
Y apareció detrás de Kai.
—No te preocupes.
Te dejaré vivir por ahora —susurró—.
Pero si hablas… o vuelves a involucrarte, no tendré compasión.
Kai entró en pánico.
—¿Por qué… por qué me dejarás vivir?
—Quién sabe.
Tal vez trabajemos juntos algún día.
O tal vez no.
En un parpadeo, William desapareció.
Kai permaneció en silencio.
—No me mataron… pero parece que me están observando muy de cerca —murmuró, apretando los puños con fuerza.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com