La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 112
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112: Capítulo 112 – An Xiaxia, ¿qué entrenador quieres?
(Parte 2) 112: Capítulo 112 – An Xiaxia, ¿qué entrenador quieres?
(Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio La multitud volteó hacia Sheng Yize al unísono.
—Ella es tonta, no creo que pueda hacerlo —dijo con su usual indiferencia.
He Jiayu se reservó el sarcasmo para sí mismo: lo que más quieres es enseñarle, solo admítelo.
Maldito tsundere…
Chi Yuanfeng levantó su mano con alegría.
—Señor, yo también sé jugar básquetbol.
¡Le enseñaré!
Qi Yanxi se frotó la nariz.
—Chss, ¡yo lo haré si tú no quieres!
—dicho eso, la agarró.
Atrapó a la inocente An Xiaxia por el cuello y ella gritó de frustración.
—Ey, todavía no he aceptado nada.
¿Por qué intentan decidir por mí?
Qi Yanxi no pudo arrastrarla a la cancha de básquetbol porque Sheng Yize lo detuvo a medio camino.
Él levantó una ceja y dijo con desprecio: —¿Acaso dije que podías enseñarle?
Tenía un aura distante y fría.
Su rostro serio y actitud imponente atrajeron de inmediato el interés de un montón de chicas.
Por otra parte, otras le dirigieron muchas miradas de odio a An Xiaxia, pero, en vista del incidente con Jian Xin’er la última vez, ahora no se atrevían a molestarla.
—¿Lo resolvemos con un juego?
El que gane le enseñará—Qi Yanxi no quería ceder.
Sheng Yize sonrió.
Era tan apuesto que los que estaban a su alrededor no podían quitarle los ojos de encima.
—¿Por qué molestarse?
Lo que importa no es el entrenador, sino lo que quiere la estudiante —se quedó de pie con los brazos cruzados—.
¿Qué tal si le preguntamos a An Xiaxia quién prefiere que la entrene?
Ella lo miró con sus ojos claros y radiantes mientras enganchaba las puntas de sus dedos índices.
Bueno, uno era el ídolo que amaba insultar y el otro el diablo que más odiaba.
Ninguno parecía mejor opción que el otro…
Pero ¿por qué su corazón le decía que escogiera a Sheng Yize?
Lo miró con impaciencia.
—Sheng Yize, ¿me podrías enseñar?
¡Pero no puedes regañarme, ni tratarme de tonta!
Él levantó una ceja y murmuró un leve “Mm”.
An Xiaxia estaba eufórica.
Se sacudió la mano de Qi Yanxi a toda velocidad, recogió la pelota de básquetbol con alegría y partió a aprender a lanzar con Sheng Yize.
Qi Yanxi se quedó ahí, enojado.
Se podían ver pequeñas llamas saliendo de su coronilla.
¡Esa tonta!
¡Qué le veía a ese Sheng Yize!
– Sheng Yize hizo una demostración primero.
Luego, ella tomó la pelota y la tiró a la canasta con toda su fuerza.
Se escuchó un ruido sordo.
—An Xiaxia, se supone que lances la pelota, no que la tires.
¿Podría ser más terrible tu postura?
—Ajá…
¡Lo intentó de nuevo con entusiasmo!
Se escuchó un ruido sordo de nuevo.
—No tan fuerte.
¡Le pegarás a alguien!
¡Tontita!
—¡No acordamos que no me dirías así!
—…
Continúa.
Ella frunció los labios y lo intentó de nuevo, mientras que Sheng Yize actuaba como un caddie atento, recogiendo la pelota para ella.
Después de una docena de intentos, finalmente asestó una canasta.
Eufórica, alardeó reiteradas veces.
—¡Llámame Clavada An Xiaxia!
No te pongas celoso, ni sientas envidia.
La invencibilidad viene con la soledad…
Al ver su espectáculo desde un lado, Sheng Yize ya no podía soportarlo.
Le quitó la pelota de las manos y le preguntó: —¿No tienes nada que decirme?
—¿Eh?
—ella estaba confundida.
Como quería hacer más lanzamientos, se puso de puntitas e intentó tomar la pelota de su mano, frustrada.
No obstante, él levantó una ceja y subió aún más la pelota.
Ella dio saltitos a su alrededor, pero ni siquiera pudo tocarla.
—¡Dámela!
—se quejó, pero él la ignoró—.
Di las palabras mágicas y te la daré.
Ella no tuvo más opción que escoger palabras agradables.
—¿Eres tan atractivo?
¿Tan genial?
¿Tan asombroso?
—Esos son hechos.
¡Narcisista!
An Xiaxia se guardó el sarcasmo mientras dijo con indecisión: —¿Gracias por enseñarme…?
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