La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 115
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115: Capítulo 115 – ¿Enamorándose de Sheng Yize?
115: Capítulo 115 – ¿Enamorándose de Sheng Yize?
Editor: Nyoi-Bo Studio Esa sola escena y diálogo atrajeron las miradas de todos en el estudio.
El corazón de fanática de An Xiaxia que había estado latiendo como loco por Rong Che se detuvo de inmediato.
La sesión fotográfica de adentro no le había hecho justicia a Sheng Yize porque recién en esta escena ella se dio cuenta de lo bien que le quedaba el disfraz de estilo antiguo.
Era atractivo, sus ojos eran deslumbrantes y, junto con un estilo de actuación pausado, era convincente como el hijo joven y apuesto del Emperador Celestial.
Era tan elegante…
tan guapo…
An Xiaxia se puso las manos en el pecho y vio la escena aturdida.
La grabación de la escena terminó pronto.
Se trataba de cuando Yehuan visitó a Changrong El Inmortal en busca de que lo educara en el manejo de la espada.
A su vez, Changrong le dio una tarea para evaluar su capacidad.
El director no pudo evitar fruncir el ceño ante el mediocre talento actoral de Rong Che, pero la preferencia de los inversionistas por este chico no le dejaba más opción.
Solo podía suspirar y decirse a sí mismo: «aguántalo».
No obstante, su expresión se ablandó cuando el rostro de Sheng Yize apareció en pantalla.
Pese a su porte y carácter, el chico solo tenía 17.
Con suficiente tiempo, ¡estaba destinado a tener un futuro brillante!
El director tomó un altavoz y anunció: —Atención a todos los departamentos.
La próxima escena será Yehuan manejando la espada.
Preparen la utilería.
Yize, ¿estás listo?
Él asintió.
Luego escaneó la habitación y su mirada se posó sobre la chica desconcertada en un rincón.
Sus radiantes ojos negros estaban abiertos de par en par y había apretado sus puñitos inconscientemente mientras lo miraba en trance.
Él sonrió, lo que alborotó todos los corazones femeninos presentes.
¡Ahh!
¡Cómo deseaban tener diez o veinte años menos para encontrar un novio así de lindo con el que nunca terminarían!
La cámara siguió grabando.
El adolescente de cabello oscuro vestido todo de negro sostuvo la espada con una mano.
Con una pequeña sacudida de su brazo, la hoja resplandeció en la luz mientras blandía la espalda en medio de una ducha de flores de melocotón.
La espada silbó en el aire y las flores de melocotón cambiaron con el viento.
El manejo de la espada podía ser para un ser querido, pero la expresión de su rostro era muy fría como para ignorarla.
Cuando la hoja bajó con la última postura, la larga espada destelló fríamente.
Una flor de melocotón cayó justo en la punta, creando una imagen impresionantemente hermosa.
—¡Bien, bien, bien!
—el director dijo esas tres palabras, ¡muy emocionado como para decir “corten”!
Sheng Yize enfundó la espada con indiferencia mientras el ventilador seguía soplando a su lado.
Su largo cabello negro revoloteaba en el viento y luego cayó lentamente, tan suave como una caricia.
An Xiaxia sintió que su corazón latía más rápido y pesadamente.
Se apretó el pecho con la mano completamente desconcertada.
Lub-dub-lub-dub.
Su corazón latía tan rápido que se le iba a salir del pecho.
Ni siquiera podía distinguir si el personaje Yehuan la había conquistado o…
si se estaba enamorando de Sheng Yize.
—Ey, ¿qué haces holgazaneando aquí?
—le gritó una mujer y la empujó.
Ella volvió en sí misma y puso los ojos en el origen de la voz.
Por alguna razón, la mujer le parecía conocida…
Em, ¿acaso no era Qiqi, la que la había molestado en la sesión fotográfica la última vez?
—¿La puedo ayudar en algo?
—preguntó con educación.
—¡Por supuesto!
¿No ves que todos los demás están ocupados?
¡Cómo te atreves a no hacer nada!
—Qiqi regañó a An Xiaxia y luego le ordenó—.
¡Ve a comprarles comida para almorzar a todos!
An Xiaxia miró a su alrededor y se dio cuenta de que debía haber cerca de cien personas con todos los actores y el personal de apoyo.
¿Cómo podría traer toda la comida sola?
No obstante, Qiqi se fue a penas le dio la orden.
Perpleja, solo pudo acercarse con timidez a Sheng Yize, que estaba tomando un descanso a un lado.
—Em…
Sheng Yize…
—le tocó el brazo.
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