La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 123
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- Capítulo 123 - 123 Capítulo 123 – Gané el mundo, pero te perdí a ti
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123: Capítulo 123 – Gané el mundo, pero te perdí a ti 123: Capítulo 123 – Gané el mundo, pero te perdí a ti Editor: Nyoi-Bo Studio El rastro de una sonrisa cruzó la mirada de Sheng Yize, pero aun así puso una cara despectiva.
—An Xiaxia, eres tan ruidosa.
Ella estaba tan inquieta que había pequeñas gotas de sudor en la punta de su nariz y sus ojos estaban llorosos.
Trotó detrás de él, insistiendo.
—Camina más lento.
¿Quieres agua?
¿Estás mareado?
¿Te duele la herida?
Auch…
¿¡Por qué paraste tan de repente!?
Él miró a la cosita que había caído en sus brazos sin querer con intriga.
Luego levantó la mano y frotó su cabello.
—Te dije que estoy bien.
Deja de insistir.
—¡Eso no es suficiente!
¿Qué tal si tienes una conmoción cerebral o alguna otra secuela?
¡Y podría haber todo tipo de complicaciones!
—hizo una lista con todo tipo de hipótesis con un tono serio.
Probablemente debido a que el Papá An era médico, ella era muy susceptible a este tema.
Además, ¡estaba honestamente preocupada por él!
A poca distancia de ellos, el rostro de Qi Yanxi comenzó a oscurecerse.
Podría ver la expresión amable y plácida en el rostro de Sheng Yize.
No parecía importarle en absoluto haber perdido la carrera.
No, él no había corrido para ganarle desde el principio.
Solo lo había hecho por An Xiaxia, ¿cierto?
Por alguna razón, una línea apareció en la mente de Qi Yanxi: gané el mundo, pero te perdí a ti.
Había ganado la carrera, pero, al final, no tenía nada.
«An Xiaxia…
¿me culparías por eso?» Sentía que había caído a un pantano extraño del que no podía salir.
Qi Yanxi no supo cómo se fue de la cancha.
Subió a la azotea de la escuela y se recostó en el suelo mientras miraba las nubes blancas.
No mucho tiempo después, una figura esbelta se sentó a su lado, mirando al cielo igual que él.
Ella era más silenciosa que el polvo en el aire.
Qi Yanxi le lanzó una mirada y suspiró después de un largo silencio.
—Mu Li, ¿por qué hay tantas cosas desagradables en el mundo?
Sheng Yize era desagradable, su viejo era desagradable, el mal ambiente de la familia Qi era desagradable ¡y lo que pasó hoy con An Xiaxia era lo más desagradable de todo!
Mu Li reflexionó seriamente al respecto antes de responder con una voz diminuta.
—Tal vez es porque este mundo desde el principio no era un buen lugar.
Él frunció el ceño al oír su respuesta.
Luego, su mirada despreocupada se posó sobre los moretones en sus antebrazos y sus pupilas se contrajeron.
—¿Cómo te hiciste esas heridas?
¿Alguien te está haciendo bullying?
Ella palideció y se tapó los moretones con toda tranquilidad, sonriendo.
—No, estoy bien.
Algunas de las heridas las hicieron Jian Xin’er y Li Canxing cuando la estaban molestando, mientras que otras eran de la última vez que…
Qi Yanxi no fue a casa.
La Tía Qi la había golpeado con un plumero.
¿Dolió?
Seguramente.
Después de todo, parecía que le era imposible evadir el dolor.
– Sheng Yize dejó que An Xiaxia lo fastidiara por lo que pareció una eternidad antes de contestar pausadamente.
—Ajá, iré a ver a la enfermera de la escuela ahora, pero me siento tan mareado.
Vaya, no es posible que tenga una lesión grave, ¿cierto?…
En la cabeza de ella sonaban sirenas y se sentía abrumada por su consciencia culpable.
Si no fuese por ella, ¡él nunca habría salido herido!
Se acercó para apoyarlo de inmediato.
—Apóyate en mi brazo.
Sheng Yize, ¡no dejaré que nada te pase!
Em, camina lento.
¿Estás muy mareado…?
Él asintió como el caballero honesto que era.
—Sí, mucho.
Sintió con claridad cómo la pequeña se aferraba a él con más firmeza y casi soltó una risita por el rostro nervioso de ella.
Qué cosita más ingenua.
Aunque…
¿acaso lo que estaba haciendo no era un poco inmoral?
Bueno, ¿desde cuándo importa la moral aquí?
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