La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 130
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- Capítulo 130 - 130 Capítulo 130 – Soy tuyo
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130: Capítulo 130 – Soy tuyo 130: Capítulo 130 – Soy tuyo Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia se sintió mareada.
Estaba perpleja y no sabía lo que ocurría.
Ni siquiera sabía qué preguntar, solo se quedó congelada de inmediato y miró a Sheng Yize con ojos confundidos.
Él rio entre dientes, lo que sonó como una burla de sí mismo y de la torpeza de ella.
—¿Te gusta Qi Yanxi?
Ella sacudió la cabeza reiteradas veces.
—Bien —él apartó la mirada—.
Me puedes preguntar lo que quieras ahora.
Si no sabes qué, puedes dejarlo para después…
Ella juntó los dedos y, de pronto, golpeó su cabeza con la ventana del auto.
Pum.
Su cabecita golpeó el vidrio, haciendo un ruido sordo.
Cuando él se dio cuenta de lo que estaba haciendo, ya era demasiado tarde para detenerla.
Solo la observó sin palabras mientras ella se reclinaba con una mano sobre su cabeza y decía en un tono lastimoso.
—Así que no era un sueño…
Auch, ¡eso dolió!
—Tontita…
—dijo él desdeñosamente.
Sin embargo, ya había comenzado a acariciar su cabecita—.
¿Dónde te pegaste?
Deja que te quite el dolor.
Ella quitó de encima su mano nerviosamente, como si la hubiese electrocutado.
—Como no fue un sueño…
¡entonces te estabas aprovechando de mí!
Sheng Yize, ¡cómo pudiste hacerme eso!
Voy…
voy a…
—tartamudeó y no sabía cómo terminar la oración.
Por otra parte, él estaba más sereno que nunca—.
Mi cuerpo es tuyo.
O puedo cuidarte.
¿Qué prefieres?
Pese a lo tonta que era, ¡a estas alturas ya había entendido el significado de sus palabras!
—T-tú…
no estás diciendo que te gusto, ¿cierto?
—ella estaba paralizada.
Él sonrió.
—Así que después de todo no eres tan tonta.
Pum.
An Xiaxia volvió a darle un cabezazo a la ventana y chilló: —¡De verdad no era un sueño!
Él se quedó sin palabras.
– Para cuando llegaron al hogar de la familia An, ella todavía sentía que estaba en las nubes mientras caminaba en un estado semiconsciente.
An Yibei esperaba en la entrada.
Al verla entrar, se acercó y le dio vuelta.
—Xiaxia, ¿estás bien?
¿Te hiciste daño?
¿Adónde fuiste?
¡Y por qué estás con este pequeño canalla!
Ella estaba aún más mareada ahora y le imploró.
—Guaa, ¡Hermano, suéltame!
Fue una broma de mi compañero y me llevó a su casa a la fuerza.
¡Sheng Yize me sacó!
Solo entonces An Yibei la dejó ir.
Luego le lanzó una mirada a Sheng Yize y resopló.
—Ve a la cama.
Hablaré con él.
—Ah…
—An Xiaxia entró obedientemente.
¡Su cabeza estaba dando vueltas y necesitaba descansar!
Debido a que el Papá An no estaba, el café había estado cerrado los últimos dos días.
An Yibei hizo una taza de café para Sheng Yize y fue directo al grano.
—Escucha, sé que eres un ídolo nacional y el heredero de la familia Sheng, pero para mí, no eres distinto a cualquier tipo de la calle.
Por lo tanto, aléjate de mi hermanita.
No me animo siquiera a ponerle un dedo encima por un estúpido amor adolescente, pero no dudaré en romperle las piernas al mocoso que babea por ella.
La expresión fría de su rostro era prueba de que era un hombre de palabra.
Sheng Yize lo escuchó en silencio y respondió con un “mm”.
—Aléjate de ella hasta que estés seguro de tus sentimientos.
Ella es joven y no la más inteligente del mundo.
Puede que sea ingenua, pero déjame recordarte algo: si la engañas, las consecuencias serán incontenibles —An Yibei terminó su café con una sonrisa sarcástica y se puso de pie—.
Compórtate.
—Debes querer mucho a Xiaxia, ¿cierto?
—preguntó de pronto Sheng Yize, en voz baja.
An Yibei se detuvo.
—Es mi hermanita.
Por supuesto que la quiero y me preocupo por ella.
—¿Y piensas que mi cariño por ella es deshonesto?
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