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La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 138

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  4. Capítulo 138 - 138 Capítulo 138 – De nada, llámame Buen samaritano
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138: Capítulo 138 – De nada, llámame Buen samaritano 138: Capítulo 138 – De nada, llámame Buen samaritano Editor: Nyoi-Bo Studio Las mejillas de An Xiaxia se ruborizaron de inmediato.

¡Ese bastardo!

¡Ese demonio!

¡Ese cerdo despreciable!

¡Se estaba burlando de ella con eso!

Miró a Sheng Yize, intentando matarlo con su rayo mortal.

Sin embargo, eso no funcionó para nada con él ¡y terminó encogiéndose bajo su edredón con las mejillas tan calientes que podría freír huevos sobre ellas!

Afortunadamente, él no tenía la intención de avergonzarla y se fue de la habitación poco después de decir esas palabras burlonas.

Cuando no había ningún otro sonido en la habitación, ella sacó su cabecita cautelosamente del edredón y corrió al baño con algunas toallas.

Después de limpiarse, volvió a la cama y se quedó sentada, mirando al vacío en blanco mientras sostenía el calentador de manos que le había comprado.

Ahora que lo pensaba, él no era tan desagradable como al principio.

Debido a que le gustaba Rong Che, antiguamente solía seguir a los demás a destrozar a Sheng Yize en internet.

Cuando lo había insultado lo suficiente, él comenzó a desagradarle de verdad.

No obstante, después de conocerlo en la vida real, la impresión que le daba estaba cambiando poco a poco.

Pese a que de vez en cuando podía ser repulsivo, la mayoría del tiempo pensaba que era buena persona.

Y estaba ese beso…

¿era broma o lo hizo en serio?

Terminó con un dolor de cabeza intentando averiguarlo.

Se pegó en la frente con sus nudillos, se tapó con el edredón y se quedó dormida.

Cuando volvió a despertar, era bien entrada la noche.

La habitación estaba muy silenciosa, con solo una lámpara encendida, que emanaba una tenue luz amarilla.

Había una nota sobre ella.

La tomó y vio que era de Sheng Yize.

—Te dejé cena en la olla.

Cómela y vuelve a dormir.

El tono era duro e inexpresivo, pero su letra era enérgica, poderosa y con una perspicacia oculta.

Ella frunció los labios, salió de la cama y fue a la cocina.

En efecto, había crema de avena caliente en la cocina eléctrica.

Se sirvió un tazón y comenzó a sorber.

De pronto, una silueta salió de las sombras, lo que la hizo saltar y casi botar su tazón.

—¿Quién está ahí?

—Yo —la voz gélida y despreocupada la hizo suspirar de alivio.

—Hermano, ¡casi me matas del susto!

¿Qué haces levantado y en la cocina?

—se dio golpecitos en el pecho, todavía alterada.

An Yibei le arrebató el tazón de las manos sin piedad, tomó unos sorbos y la miró con aspereza.

—Una consciencia tranquila puede dormir en tempestades.

¿Así que qué hiciste?

—¡Nada!

—ella sacudió la cabeza reiteradas veces.

Él la miró por un momento y sonrió.

—¿Todavía planeas ir al festival de música el próximo año?

Nunca te veo practicar últimamente.

¿Te vas a rendir?

Ella se frotó la cabeza.

Ahora que lo pensaba, había estado holgazaneando por un buen tiempo.

T_T —Empezaré a practicar desde mañana —prometió con una voz diminuta.

Él pareció darse cuenta de algo de repente y le sonrió con más dulzura que nunca.

—Escuché que tu teléfono murió para siempre.

Te tengo un regalo.

El rostro de An Xiaxia se iluminó mientras lo miraba ilusionada.

¡Guaaa!

¡Su hermano fue tan amable de comprarle un teléfono nuevo!

Él le lanzó un teléfono sonriendo.

—De nada, puedes llamarme Buen samaritano.

La expresión de ella pasó de la esperanza a la desesperación.

¿Alguien podía explicarle qué rayos era ese Nokia que era tan grueso como un ladrillo?

Apretó un botón al azar para encender la pantalla y la cocina de inmediato se llenó con el sonido de un estéreo de baja calidad.

—N-no es posible que sea uno de esos teléfonos de abuelo, ¿cierto?…

—sintió ganas de llorar, pero no tenía lágrimas que derramar.

—¡Bingo!

—la sonrisa en su rostro era como la de un viejo zorro—.

Qué adecuado es para ti, mi querida hermanita.

Buenas noches.

Se despidió agitando la mano y se fue de la cocina, por lo visto, muy satisfecho consigo mismo.

Ella se quedó ahí, mirando al cielo desesperada.

¿Qué iba a hacer con su malvado hermano mayor?

¡Alguien por favor que le diga!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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