La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 154
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154: Capítulo 154 – ¡Tontita Xia, tú vienes conmigo!
(Parte 1) 154: Capítulo 154 – ¡Tontita Xia, tú vienes conmigo!
(Parte 1) Editor: Nyoi-Bo Studio An Xiaxia también quedó paralizada, tanto que su cabeza daba vueltas.
Dios, ¿cómo era posible que el ídolo por el que había apostado todos esos años hablara así?
Rong Che le empezó a gustar sobre todo por su cara atractiva, luego por su personalidad cercana y por el hecho de que siempre trataba bien a sus fans.
Pero lo que le había dicho a Sheng Yize hace un momento…
era incomprensible.
El rostro de Rong Che se oscureció por lo nerviosa que lucía.
—¿Desde qué parte escuchaste?
Ella se mordió el labio y tartamudeó.
—A-acabo de llegar y escuché que Sheng Yize dijo “gracias por venir”.
Veo que te preocupas mucho por él y que su relación no es tan mala como dicen los periodistas…
Siempre que mentía, se ruborizaba.
Pero para él, solo estaba muy emocionada de verlo.
Sabía que ella era su fanática.
Levantó una ceja y se volvió a poner la máscara de príncipe perfecto y elegante.
—Exacto.
Esos solo son rumores.
Yize es un junior que aprecio mucho.
Ella asintió reiteradas veces.
Él le volvió a sonreír y se fue.
Pensó que la había engañado, pero no se dio cuenta de que la mano de ella temblaba tanto que apenas podía tomar la bolsa.
Ella respiró profundo, abrió la puerta y entró.
Sheng Yize levantó la vista hacia ella y sus pupilas oscuras titilaron como las piscinas más profundas.
Afuera el cielo estaba lleno de estrellas brillantes, pero ninguna era tan despampanante como su cara.
Gluglú El sonido de tragar saliva se escuchaba tan fuerte en esta habitación.
An Xiaxia se ruborizó de la vergüenza, ¡pero el rostro de Sheng Yize era tan irresistible!
Él frunció los labios desdeñosamente.
—Pequeña fanática.
No sabía que podías aparentar tan bien.
Hasta engañaste a Rong Che.
Ella bajó la cabeza y sonaba desanimada.
—¿Estaban discutiendo?
¿Por qué sonaba como si mi querido Rong Che te odiara…?
—¿Acaso tú no?
—preguntó de pronto—.
Como antifan, ¿no pasabas todo el tiempo haciéndome pedazos?
Ella se quedó en blanco y su carita estaba sorprendida.
Lo que dijo no es falso, pero se dio cuenta de que, antes de notarlo, ya no podía seguir odiándolo…
Es más, hace un momento, cuando él estaba discutiendo con Rong Che, ella se puso del lado de Sheng Yize subconscientemente.
Oh dios, cómo pasó eso…
Al ver la expresión atontada en la cara de la mujercita, él frunció el ceño y cambió el tema.
—¿Las compraste?
—Ah, ¡sí!
—ella volvió en sí misma y le entregó las patas como si se tratara de un tesoro extraño—.
¿Quieres probarlas?
¡Están muy buenas!
Él soltó una risita.
—¿Tienen sesos de cerdo ahí?
—¿Eh?
—¿Eso siquiera era comestible?
¡Los gustos de Sheng Yize eran tan intensos!
—Ah, si es que tienen, sugiero que compres para ti.
Después de todo, al equivalente de tu cuerpo le vendría bien la ayuda —hizo una cara rígida y regresó a su actitud indiferente.
Ella sintió ganas de escupirle.
¡Después de todo este tiempo todavía no olvidaba cómo devolvérsela!
Ella sorbió su nariz, sintiéndose herida y dejó la bolsa de papel con las patas de cerdo en la mesita de noche.
—Deberías descansar.
Me iré a casa.
Como él estaba bien, no había razón para que se quedara.
—No las quiero.
Llévatelas —dijo él despreocupadamente.
—¿No me pediste que te las trajera?
—ella estaba confundida.
—Ah, sí, pero no las quiero comer ahora.
—Él apretó los labios y su expresión no era muy agradable.
No tenía idea de dónde salió esta pataleta infantil.
No obstante, An Xiaxia se iba.
Y eso…
¡LE DISGUSTABA MUCHO!
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