La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 181
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181: Capítulo 181 – ¡Soy un cadáver y no me puedo mover!
181: Capítulo 181 – ¡Soy un cadáver y no me puedo mover!
Editor: Nyoi-Bo Studio No obstante, al parecer esta era la primera vez que veía a Sheng Yize reír de todo corazón.
Lo había visto sonreír muchas veces y de muchas formas; desdeñosa, fría y desagradablemente, entre otras, y tenía que admitir que todas lo hacían ver atractivo, pero la sonrisa proveniente del fondo de su corazón era la más deslumbrante.
Y también era la que más hacía latir su corazón.
—¿A qué te refieres?
—cambió el tema, presionando su pecho con la palma de su mano.
—Necesitamos un extra.
¿Quieres intentarlo?
Te pagarán y darán almuerzo gratis —él le sonrió.
An Xiaxia no pudo haber asentido más rápido.
Luego fue a buscar el departamento de vestuario, como le ordenaron.
Él sonrió de forma cómplice atrás de ella y también fue a ponerse su vestuario Li Fanxing vio todo esto desde una corta distancia y una mirada maliciosa cruzó su rostro.
Enterró su preciosa manicura en el dobladillo de su ropa, como si fuese la única forma de desahogar su descontento.
¿Por qué?
¿Por qué esa estúpida lograba obtener la atención de Sheng Yize?
– Cuando An Xiaxia salió con su vestuario, aquellos a su alrededor se quedaron en silencio.
Interpretaba el espíritu de un conejo en la Montaña Yunxian y estaba vestida toda de blanco.
Su cabello estaba atado en dos moños simétricos a cada lado de su cabeza y lo complementaba un cintillo de orejas de conejito.
Se veía linda y adorable.
También había una colita blanca en la parte inferior de su espalda, que era la cosa más tierna del mundo.
Cuando Sheng salió de su camarín y la vio, su rostro también se iluminó.
No esperaba que el papel le quedara tan bien.
Tan bien que casi tuvo el impulso de tomarla y llevarla de regreso a casa en ese mismo instante.
Después de que los protagonistas y los extras estuvieran listos, el director les dio una breve explicación de la escena.
Yehuan había abandonado su estatus de inmortal y se convirtió en un demonio.
Asesinó a cada uno de los seres vivos de la Montaña Yunxian solo para tomar el hongo ganoderma brillante inmortal que habían protegido para dárselo a su enamorada.
El espíritu de conejo que An Xiaxia interpretaba fue parte de la carne de cañón.
Siguiendo las instrucciones del encargado del guion, se recostó felizmente en el suelo, cerró los ojos y se hizo la muerta.
Se veía tan linda que Sheng Yize curvó los labios en una sonrisa.
No pudo evitar preguntarse por qué esa mujercita estaba tan feliz todos los días.
Hasta le alegraba hacerse la muerta.
El encargado del guion hizo sonar la claqueta y él entró en personaje para actuar frente a Li Fanxing.
En medio de la escena, ella olvidó su diálogo y el director gritó: —¡Corten!
—dijo totalmente descontento.
Ella se disculpó reiteradas veces.
—¡Atención, todos los departamentos permanezcan atentos!
La escena en grupo siempre es difícil de grabar por toda la gente que tenemos que mover.
¡Tratemos de terminarla en la siguiente toma!
—dijo el director con un rostro oscuro.
Durante este breve momento, Sheng Yize pinchó a An Xiaxia con la funda de su espada.
—Ey, date vuelta.
—¡Soy un cadáver y no me puedo mover!
—enfatizó ella con un tono serio.
La esquina de la boca de él se crispó.
—Mira hacia acá para que la cámara filme tu rostro.
¿No quieres que el Tío An te vea en la tele después?
Eso la convenció y se revolcó en el piso rápidamente, dándole la cara a Sheng Yize.
Luego continuó haciéndose la muerta diligentemente.
Li Fanxing dio un pisotón, enojada.
Cuando la cámara comenzó a grabar de nuevo, ¡hizo un movimiento discreto y pisó la mano de An Xiaxia!
Ella casi gritó del dolor, pero cuando recordó lo que dijo el director acerca de lo difícil que era grabar la escena grupal, no quiso retrasar a los demás y soportó el dolor.
Mientras Li Fanxing interpretaba su papel con varias emociones en su rostro, retorció su tobillo, ¡triturando la mano de An Xiaxia!
La escena solo duraba unos minutos, pero para ella, se sintió como un siglo.
Cuando el director dijo “¡Corten!” sintió que había escuchado la voz de su salvador.
Se arrastró y sopló su mano.
¡Eso dolió tanto!
Fulminó con la mirada a Li Fanxing, que permaneció impasible y se disculpó de forma hipócrita.
—Lo siento, Xiaxia.
¿Te estaba pisando?
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