La heredera está aquí: ¡Cálmate, príncipe de la escuela! - Capítulo 205
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- Capítulo 205 - 205 Capítulo 205 – Xiaxia, la borracha (Parte 2)
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205: Capítulo 205 – Xiaxia, la borracha (Parte 2) 205: Capítulo 205 – Xiaxia, la borracha (Parte 2) Editor: Nyoi-Bo Studio —Lamento la mancha en tu ropa…
—An Xiaxia se disculpó cautelosamente.
Sheng Yize guardó silencio por un breve momento antes de responder en silencio.
No debió haber esperado nada.
Las luces se apagaron y la primera reacción de ella fue que la casa estaba embrujada, mientras que la de él, protegerla.
Enamorarse de una tontita resultó ser una experiencia tortuosa.
Ella iba a decir algo más cuando, de pronto, él la alejó.
Se tambaleó y casi cayó.
Una linterna brillante los iluminó y la voz de An Yibei resonó.
Su usual tono despreocupado tenía algo de preocupación.
—Xiaxia, ¿estás bien?
—Sí.
Al ver que su hermanita estaba bien, su ceño se relajó un poco.
—¿Por qué se cortó la luz de repente?
—preguntó ella.
—Parece que hay un incendio en algún lugar cercano.
Toda la calle quedó a oscuras —le explicó—.
Papá dijo que subiremos a la azotea para hacer una barbacoa.
—¡Hurra!
—ella olvidó todos sus miedos al pensar en carne.
Luego lo siguió con ojos relucientes.
An Yibei lanzó una mirada a Sheng Yize en las sombras y su rostro de puso rígido.
Sheng Yize frunció los labios y no dijo nada.
– El techo de la familia An era bastante espacioso.
Papá An había instalado la barbacoa y el fuego y asaba con habilidad una variedad de alimentos.
Habían puesto dos mesas a un lado, con carne y vegetales en una y velas y linternas en la otra.
La apariencia acogedora de la azotea trajo calidez a esa temprana noche de invierno.
An Xiaxia estaba babeando y tenía la mirada clavada en la carne.
Sheng Yize no pudo evitar suspirar al ver su rostro adorable y torpe.
Papá An pronto terminó de asar un plato de comida y lo sirvió; se lo comieron de inmediato.
Con nada mejor que hacer, Chi Yuanfeng bajó con una linterna y regresó con una guitarra, ofreciendo una actuación.
Se sentó adecuadamente, tocó las cuerdas y una melodía alegre fluyó desde la yema de sus dedos.
Los otros lo acompañaron con las palmas mientras él tocaba.
Después de algunas canciones, Chi Yuanfeng alentó a He Jiayu.
Él intentó negarse, pero fracasó y tuvo que tomar la guitarra y cantar una canción de amor conocida de Starry Night.
Ella sacó su teléfono y grabó la presentación de He Jiayu.
Se la iba a mostrar a Su Xiaomo y tendría que comprarle almuerzo, jojo.
La canción de amor era mucho más afectuosa cuando He Jiayu la cantaba con su voz dulce.
Cuando terminó, hasta An Yibei, que era quisquilloso y de lengua aguda, le aplaudió.
—Hermano Yize, ¡es tu turno!
—gritó Chi Yuanfeng.
Sheng Yize frunció el ceño y se iba a rehusar cuando la melodiosa voz de An Xiaxia resonó.
—¡Vamos!
¡Vamos!
Le lanzó una mirada, sonrió un poco y tomó la guitarra.
Después de un agradable preludio, aclaró la garganta y comenzó a cantar.
Ella quedó sorprendida apenas abrió la boca.
Su voz era hermosa.
Inesperadamente hermosa.
Estaba cantando una canción lenta y suave en inglés que ella no podía entender del todo.
Solo sabía que sonaba muy bien.
Sin embargo, pronto se dio cuenta de que algo andaba mal.
¿Por qué todos voltearon a verla?
—¿Tengo algo en la cara?
—le susurró a He Jiayu, que era el más cercano a ella.
Eso lo tomó desprevenido y se echó a reír.
An Yibei resopló desdeñosamente, mientras que Chi Yuanfeng comenzó a quejarse.
Hasta Papá An sonreía de forma cómplice.
Sheng Yize tenía la mirada clavada en ella.
Pese al cielo oscuro y la luz tenue, sus ojos eran tan resplandecientes como las estrellas.
¡Aaah!
Ella estaba enloqueciendo.
¿¡Qué rayos estaba cantando!?
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